Asedia agave para mezcal tierras de sorgo en Oaxaca

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JUCHITÁN, Oax., septiembre 2 (EL UNIVERSAL).- Mientras el cultivo de maguey sigue extendiéndose en el Istmo de Tehuantepec, con inversionistas del sector empresarial, grupos económicos en alianza con políticos y todas las facilidades financieras que eso conlleva, el campesino que vive al día con sus cosechas continúa sin acceso a préstamos, señalan los productores de sorgo.

Explican que un grupo de empresarios de la ciudad de Oaxaca y otros estados del país, con apoyo del gobierno estatal, se acercaron a los sorgueros de la región para proponer la renta de sus tierras a un precio de 4 mil pesos al año por hectárea; no obstante, debido a las condiciones y el tiempo que requiere el cultivo de espadín, los campesinos tendrían que dejar de producir sorgo y otros granos.

"Ningún productor promedio con ingresos de un salario mínimo podría sembrar maguey, ya que el cultivo es muy caro para sembrar y se tiene que esperar hasta cuatro años.

"Aquí llegaron empresas ligadas a políticos de la Sedapa (Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura) que tienen capital y facilidades para acceder a créditos bancarios, que están rentado nuestras tierras para que se siembre maguey, pero nos dan 4 mil pesos por hectárea al año, no al mes; ofrecieron adelantar tres años.

"En la zona está entrando gente con dinero. Sabemos del dueño de un hotel que tiene acceso a préstamos, pero un campesino no puede pedir un préstamo al banco y esperar cuatro años para pagar; eso es imposible", comenta Fernando Merino, dirigente de sorgueros.

El productor señala que un sorguero promedio cosecha de tres a cinco toneladas por hectárea, con un precio según el tabulador de 2021, de 6 mil pesos la tonelada, obteniendo un mínimo de 18 mil por hectárea.

Si tiene 10 hectáreas y cosecha 30 toneladas, obtiene hasta 180 mil pesos al año, ganancia superior a los 40 mil que le pagarían si las rentara; además, al seguir cultivando sorgo no tendría que abandonar la siembra de maíz o ajonjolí, beneficiando así su economía y a la tierra.

"El producto sorgo es rendidor y noble. En la región se cultivan 18 mil hectáreas con un total de 2 mil 500 productores. La derrama alrededor del sorgo es de 162 millones de pesos al año. Por eso es importante sostenerlo y apoyarlo, pero desafortunadamente la política es otra, es más de beneficio personal para los funcionarios", expone.

Fernando Merino considera errónea la política agropecuaria del actual titular de la Sedapa, Gabriel Cué Navarro, al impulsar el maguey con grandes capitales, en vez de apoyar los sistemas ya existentes en la zona, como el maíz, sorgo y ajonjolí, que han demostrado efectividad y sostienen la economía interna regional.

Sobre la introducción de otros cultivos al campo istmeño, como el amaranto y girasol, los sorgueros precisan que debido a los fuertes vientos de la zona es imposible que prosperen, pues aunque soporten las zonas secas no aguantan rachas de viento de más de 180 kilómetros por hora, como las que se desatan desde octubre a marzo en la región.

Aunque en la región aún no se conoce la extensión de tierra ocupada en siembra de maguey, sí están identificadas las zonas de Jalapa del Marqués, con más de 100 hectáreas, Ciudad Ixtepec y Niltepec.

Los inversionistas, afirman los sorgueros, buscan rentar más de 100 hectáreas en la zona oriente del Istmo.

José Trinidad Gaytán, productor y dueño de la marca de mezcal Tío Ro, considera que la proliferación del maguey en el Istmo está ligada al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y al impulso de la agroindustria en parques que éste conlleva.

Para el también ingeniero agroindustrial y doctor en Economía Agrícola, si no se promueven prácticas sostenibles se empezará una gran deforestación, que dejará al Istmo sin vegetación y con un gran impacto negativo al ambiente.