AMLO vs el Chapito, la derrota que la 4T disfraza de 'triunfo moral'

Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP via Getty Images

El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que de lunes a viernes empieza su actividad de trabajo con una reunión a las seis de la mañana con su gabinete de seguridad, a la que asisten los secretarios de estado responsables de cumplir esta función.

En esas reuniones, según ha dicho, es informado, se le presenta el parte de todo lo que sucedió en el país en materia de seguridad. No ha dicho si se le avisa sobre lo que va a suceder, porque lo acontecido en Culiacán, Sinaloa, el jueves pasado, ante la no cancelación de su gira por Oaxaca, cuando estaba en crisis esa ciudad, significaría que no fue informado sobre la delicadeza pero sobre todo, de la logística que se iba a emplear para detener a Ovidio Guzmán y así cumplir la solicitud de los Estados Unidos.

Por mas de seis horas en Culiacán se vivió la violencia, el caos y el miedo que inició con el mal planeado operativo para capturar al hijo del Chapo Guzmán y terminó cuando al gabinete de seguridad, con la ausencia de su comandante supremo, determinó dejar en libertad a Ovidio Guzmán para, según dijo, preservar la vida de los ciudadanos, que el propio Ejército y la Guardia Nacional pusieron en riesgo al efectuar un operativo que, señalan los especialistas, debería de haberse diseñado con seis meses de anticipación para prever todos los riesgos.

La operación del pasado jueves en Culiacán para detener a Ovidio Guzmán, fue un fracaso que está siendo justificado con el falso argumento de que se liberó al delincuente para evitar el derramamiento de sangre y seguramente así fue, lo que se evade es decir que el operativo había fracasado desde que los soldados y Guardia Nacional se dirigían a detener al hijo del Chapo y fueron vistos por los “halcones” que avisaron a cientos de sicarios que pusieron en marcha su estrategia para neutralizar el operativo en contra de su “Patrón” y rescatarlo.

El resultado final del operativo habla de la pésima planeación lo que obligó al presidente López Obrador a hacerse cargo de toda la responsabilidad y salir a justificar la liberación de Ovidio Guzmán con argumentos morales que podrán ser utilizados por sus detractores para tratar de minar su credibilidad.

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El Gobierno de López Obrador no reconoce su propia responsabilidad y con la retórica trata de convertir su fracaso en un triunfo moral cuando de lo que se trata es de política, de seguridad pública y ahora también de seguridad nacional. Están ausentes los argumentos legales, quedó a la vista la ineptitud de los responsables de la seguridad nacional y la falta de “Inteligencia” en el operativo.

Los cientos de sicarios que aterrorizaron a Culiacán por medio de una gran balacera que dejo muertos y heridos entre la población, vehículos incendiados, numerosas fachadas de inmuebles baleadas, muchos presos que se “fugaron” de la cárcel de Tanuato y la amenaza de matar a las familias de los militares radicados en la ciudad, fueron las acciones empleadas en la estrategia para disuadir a los mandos y que pusieran en libertad a Ovidio Guzmán.

Para investigar su responsabilidad en la fuga de presos de la cárcel de Tanuato fue suspendido el director de esa institución y algunos de los celadores. De los responsables de haber autorizado y realizado el operativo para capturar a Ovidio Guzmán, que traerá consecuencias negativas para la 4T, que apenas percibimos, no se sabe nada.

El presidente López Obrador dijo en su conferencia de prensa matutina que está dispuesto a comparecer ante las autoridades correspondientes, para exponer sus motivos sobre las acciones de seguridad llevadas a cabo el jueves pasado en Culiacán, Sinaloa. (Excelsior, 21 de octubre de 2019)

El periódico Reforma publicó una encuesta en la que 49% de los entrevistados manifiesta estar en desacuerdo con el Gobierno Federal por haber liberado a Ovidio Guzmán. Asimismo, el 56% de los interrogados considera que se ve más fuerte al crimen organizado que al Gobierno. (Reforma, 21 de octubre de 2019)

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Las percepciones de los ciudadanos son importantes porque ponen en evidencia que la credibilidad del discurso presidencial es relativa y que sus argumentos para justificar la liberación de Ovidio Guzmán son poco convincentes.

Lo que parece previsible es el repunte de la actividad del crimen organizado que parece estarle tomando la medida al gobierno de la 4T, que mantiene su lema de “Abrazos no balazos” lo que para estos grupos significa la rendición de la plaza que puede variar en su dimensión, un pueblo, una ciudad, un estado, una región.

Lo que es poco creíble es que Donald Trump intervendrá para detener el contrabando de armas hacia México. Aceptarlo sería una gran ingenuidad.