Las alternativas que se debaten en Chile para seguir el proceso constitucional

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El presidente chileno, Gabriel Boric, a su llegada al Palacio de La Moneda. DIEGO MARTIN/AGENCIAUNO
El presidente chileno, Gabriel Boric, a su llegada al Palacio de La Moneda. DIEGO MARTIN/AGENCIAUNO

SANTIAGO, Chile.- Enterrada la propuesta de nueva Constitución tras el aplastante triunfo del “rechazo” en el plebiscito del domingo, el gobierno de Gabriel Boric inició una ofensiva para reinstalar la discusión sobre una Carta Magna y comenzó a explorar alternativas para encarrilar el proceso, que ahora deberán ser discutidas en el Congreso en busca de un consenso mayoritario.

En el primer día de los cinco ministros que se sumaron a su remozado gabinete, y que incluyó a figuras de la centroizquierda en busca de un perfil más moderado, Ana Lya Uriarte, la nueva ministra de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), se dirigió inmediatamente al Congreso para representar a La Moneda en las negociaciones para un acuerdo constituyente y tramitar la agenda de reformas comprometidas por Boric durante la campaña presidencial.

El presidente Gabriel Boric saluda a Izkia Siches, que dejó su puesto de ministra del Interior de Chile. (AP Photo/Luis Hidalgo)
El presidente Gabriel Boric saluda a Izkia Siches, que dejó su puesto de ministra del Interior de Chile. (AP Photo/Luis Hidalgo) - Créditos: @Luis Hidalgo

“El sello de toda esta gestión que iniciamos hoy va a ser el tender puentes, crear diálogos, encontrarnos en una amistad cívica, en una buena relación de conversación democrática que es lo que corresponde, porque nuestro país es eso lo que quiere, democracia. Quiere diálogo, quiere encuentro y eso es lo que quiere el gobierno y a eso vengo”, expresó Uriarte al momento de arribar al Congreso.

Además, la funcionaria señaló que se conformará una mesa tripartita de carácter técnico -entre las cámaras y el gobierno- para apoyar todo el proceso de construcción y seguimiento del itinerario constitucional que se pretende desarrollar. “Sabemos que el pueblo quiere una nueva Constitución para Chile, con otras características y que tenga un corazón distinto”, dijo la ministra.

La llegada de la emisaria del Ejecutivo fue bien recibida por la centroderecha, bloque que tuvo serias discrepancias con el saliente ministro Giorgio Jackson, el colaborador más cercano de Boric, y quien salió del comité político pero terminó siendo reubicado en el Ministerio de Desarrollo Social, una cartera sin tanta exposición ni conflicto.

“Con Ana Lya Uriarte va a haber diálogo”, dijo el senador y presidente de Renovación Nacional, Francisco Chahuán. “Ella no solamente es muy cercana, va a tejer muy rápido redes en la oposición, va a ser capaz de entender que aquí hay que ceder posiciones, que hay que llegar a acuerdos para sacar adelante los dolores de Chile”.

Ayer hubo protestas frente al Palacio de La Moneda, en Santiago. (Photo by JAVIER TORRES / AFP)
Ayer hubo protestas frente al Palacio de La Moneda, en Santiago. (Photo by JAVIER TORRES / AFP) - Créditos: @JAVIER TORRES

Durante la tarde del miércoles, se realizó la primera cita de los diferentes líderes de la política chilena para planear cómo continuará el proceso constituyente. El encuentro se llevó a cabo en las dependencias del Senado, y asistieron los presidentes de partido, y jefes de bancada de la Cámara de Diputados y de la Cámara Alta, incluido el Partido Republicano, de extrema derecha, quienes preliminarmente anunciaron que se restarían de la discusión al no querer reformar el texto vigente, elaborado bajo la dictadura de Augusto Pinochet.

Alternativas

Entre las posibilidades que se manejan para impulsar un nuevo proyecto constitucional, ya han surgido algunos mecanismos que deberán discutirse en el Parlamento. Mientras algunos sectores proponen una constituyente más acotada, otros han planteado que sea un panel de expertos quienes redacten la nueva propuesta.

En ambos caso, el resultado será un texto mucho más moderado que el que fue rechazado por un 62% de los chilenos y que fue elaborado por una Convención controlada por la izquierda.

Desde el bloque oficialista Socialismo Democrático plantearon una fórmula que evita el plebiscito de entrada, considera una nueva Convención 100% electa con voto obligatorio y fije un plazo de seis meses para que se elabore un nuevo texto. Además, fijaron quórums de 4/7 o de 3/5 para aprobar las normas por una amplia mayoría.

“El compromiso del gobierno es un nuevo proceso, pero es ahí donde los caminos se bifurcan. No sabemos, por ejemplo, si la derecha está comprometida con la paridad o la representación de los pueblos originarios. Ese itinerario de la derecha es el más incierto porque la línea de base se desconoce: ¿se tomará como referencia la de 1980? ¿Partimos desde cero? ¿Tomamos la propuesta de reformas de Michelle Bachellet? Eso tiene que despejarse”, dijo a LA NACION Rodrigo Espinoza, analista político de la Universidad Diego Portales.

“Además, el plan de la derecha apunta a terminar con las listas de independientes para que sea un proceso controlado por los partidos políticos, y ahí es donde sí convergen con el oficialismo y podría otorgar a cambio aceptar la paridad en la repartición de escaños entre hombres y mujeres. El número de representantes también es una duda. ¿Vamos a tener 155? Hay mucha incertidumbre porque además comienzan a volver las protestas en la calles presionando al gobierno para acelerar los acuerdos”, añadió Espinoza.

Juan Pablo Araya, analista político y profesor de la Universidad Estatal de O’Higgins (UOH), el rol que tendrá el Congreso será decisivo.

“Para poder continuar formalmente con este proceso de cambio constitucional es necesario modificar la actual Constitución para poder generar un mecanismo que se puede definir esta nueva Carta Magna. Por eso hay acercamientos entre el gobierno, la centroderecha y la centroizquierda para darle continuidad al proceso que podría tomar elementos estructurales de la anterior y todo indica que hay un acuerdo para que el texto lo redacte una nueva Constituyente”, planteó el experto.