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Activistas vigilan posible impacto ambiental de retirada de restos de puente caído de Baltimore

En esta imagen aérea, distribuida por la Guardia Nacional de Maryland, el carguero Dalí, varado bajo una sección del puente Francis Scott Key luego de que el impacto del portacontenedores con uno de los pilares de la estructura provocó su derrumbe, el 26 de marzo de 2024, en Baltimore. (Guardia Nacional de Maryland vía AP)

Las autoridades que retiran los retorcidos restos del puente Francis Scott Key tras su derrumbe despliegan el equivalente a 1,6 kilómetros (1 milla) de barreras en el agua, analizando muestras de contaminación y monitoreando el río Patapsco para detectar posibles vertidos de combustible y otras sustancias, ante la posibilidad de que la catástrofe cause también problemas ambientales.

El Mando Unificado, que incluye a agencias estatales y a la Guardia Costera, dijo el jueves que desplegó 732 metros (2.400 pies) de un dispositivo de contención absorbente y otros 732 metros (2.400 pies) de barreras para tratar de evitar la propagación de cualquier material peligroso.

Este es un escenario ambiental que los expertos siguen de cerca por varios motivos, incluyendo la ubicación del río en una zona metropolitana que tiene un papel destacado en el transporte marítimo comercial, así como por la vida marina y las aves migratorias que se desplazan hacia el norte en esta época del año.

“Siempre que ocurre algo así, existe el riesgo de que algún tipo de material peligroso llegue al agua. La cuestión realmente es cuánto y en qué medida”, dijo Gary Belan, de American Rivers, una asociación sin ánimo de lucro que se centra en los problemas que afectan a los ríos del país.

Según Belan, los materiales del puente que cayeron al río o los contenedores del carguero Dalí podrían causar graves problemas ambientales. Pero lo más preocupante sería que el depósito de combustible de la embarcación se rompa y cause un vertido.

“Si llegase… al río, estaríamos hablando de una catástrofe medioambiental bastante grave, sobre todo si alcanza esa parte de la bahía de Chesapeake”, afirmó.

Los equipos de emergencias han detectado un brillo en el agua cerca del lugar del siniestro, apuntó el Mando Unificado el jueves, que agregó que no había “ninguna amenaza inmediata para el medio ambiente”.

El barco llevaba a bordo 56 contenedores con materiales peligrosos, y de ellos, 14 con perfumes, jabones y resina no especificada quedaron destruidos, pero no estaba claro si esos materiales cayeron al agua.

“Hemos realizado una supervisión del aire en la embarcación y a su alrededor con nuestro contratista. No se observaron compuestos orgánicos volátiles ni vapores inflamables”, señaló el Mando Unificado en una declaración publicada en línea.

El Departamento de Medio Ambiente de Maryland ha comenzado a tomar muestras de agua río arriba y también más abajo del sitio del accidente, donde desplegó equipos de intervención rápida para “mitigar cualquier preocupación ambiental”, indicó su vocero, Jay Apperson.

Emily Ranson, directora regional en Chesapeake de Clean Water Action, un grupo de defensa ambiental, dijo que es demasiado pronto para decir cuáles podrían ser las secuelas, pero indicó que el gobierno federal debería desempeñar una función clave para aplicar las normas debido al comercio interestatal que se efectúa en el puerto. El gobierno federal tiene más herramientas que el estado para aplicar las normas, señaló.

“Lo más importante que hay que tener en cuenta es que esto ciertamente refuerza el hecho de que debemos asegurarnos de tener protecciones y precauciones de seguridad adecuadas con las embarcaciones en nuestro puerto”, dijo.

El siniestro se produjo en la madrugada del martes, cuando el portacontenedores Dali, que iba a la deriva, chocó contra un pilar de la infraestructura, que se desplomó instantes después. El accidente provocó el cierre de uno de los principales puertos Estados Unidos. Se presume que seis trabajadores de la construcción que laboraban en el puente han muerto. Se rescató a dos personas en el sitio.