"Acosador Nocturno", el asesino serial que decidió esconder sus armas en Tijuana

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"Acosador Nocturno", el asesino serial que decidió esconder sus armas en Tijuana
"Acosador Nocturno", el asesino serial que decidió esconder sus armas en Tijuana

Nació en el núcleo de una familia violenta, originaria de una ciudad violenta. No se sabe si estos antecedentes determinaron su conducta, o si fueron los ataques epilépticos que sufría a consecuencia de un accidente que lo dejó inconsciente, cuando era un niño.
Richard Ramirez fue un adolescente inadaptado. Cuando lo expulsaron de la secundaria, pasó su vida en el constante consumo de cannabis; su mala alimentación le pudrió los dientes.

Su Modus operandi estuvo determinado por un familiar: Miguel Ramirez, un ex veterano de Guerra de Vietnam quien le transmitió lo único transmisible de las Guerras. En largas caminatas nocturnas le enseñó a penetrar en las casas y matar a sangre fría. En aquellos días, un hecho capital marcó su vida; Richard presenció como su primo le disparaba a su esposa sin titubeos. Se ignora cuáles fueron sus impresiones, pero afirman que quedó cubierto por la sangre de la difunta.
Además de frecuentar bibliotecas e indagar en la sección de brujería, no hay indicios directos sobre su relación con el satanismo. Sabemos solamente que su padre, un ex policía de Ciudad Juárez, solía amarrarlo de noche a las tumbas del panteón de aquella ciudad. Así creció Richard Ramírez.
En 1984 la ciudad de Los Ángeles fue víctima de sus crímenes. Impreciso en su forma de actuar, su captura se volvió objeto de arduas investigaciones y deseo de policías y detectives. Sin objeto preciso penetraba y asesinaba tranquilamente en cualquier casa, a diferencia de otros psicópatas que buscan un color de piel o una raza en específico. Lo único que parecía ser una constante era el hecho de actuar de noche, lo que le valió para que los medios le apodaran El acosador nocturno.
Así actuó durante un año. La ciudadanía poco a poco era absorbida por el miedo y la paranoia. Las llamadas telefónicas acosaban a los oficiales, quienes recibían informes de sospechosos de todas partes.
Un día, un informante de una estación de autobuses, confesó haber entablado amistad con un sujeto que le había confesado haber asesinado a una pareja asiática con una semiautomática calibre 22. Ignorando el motivo, el sujeto le dio el arma, y este, el informante, fue hasta la ciudad de Tijuana a perder su rastro, provocando la movilización de los detectives hasta la ciudad fronteriza en busca del arma en cuestión, la cual ya había pasado a manos de otra persona.

En 1985, una serie de hechos se desencadenaron para llevar a cabo la captura de Ramirez, una de sus víctimas que sobrevivió al ataque, pudo identificar el auto en donde se transportaba el Acosar Nocturno. A ese hecho se agregó otro; uno de los vecinos logró memorizar las placas del automóvil, hecho fundamental para dar con su captura; Earl Gregg, otro informante, entregó a la estación de policía una brazalete, que creía que había estado en posesión del acosador nocturno. La pulsera era de la suegra de Gregg, ella la habría recibido de Armando Ramírez, quien era su pareja, y este a su vez de un amigo cercano Del Paso, Texas, llamado Rick.
Esta información fue fundamental para la detención del asesino. Cuando los detectives dieron con el sujeto, este, después de un interrogatorio violento aportó el nombre de Richard Ramirez. Rápidamente se imprimieron fotografías en todos los medios y la gente supo quien era. Así dieron con su captura.
Se le adjudicaron 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (3 contra menores de edad), 2 secuestros (generalmente a niños a quienes abandonada kilómetros de distancia de sus casas solamente para hacerlos sufrir), 4 actos de sodomía, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada.
Murió de insuficiencia hepática en junio del 2013 a la edad de 53 años.

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