Tiene todo el sentido que Xavi Hernández defienda a Ousmane Dembélé a capa y espada
Ousmane Dembélé firmó un partido extraordinario ante el Athletic en el Camp Nou con un gol y tres asistencias en la goleada del Barça ante el Athletic. Jugó en la banda derecha y estuvo incisivo, como siempre, y muy certero en esta ocasión. Al francés le ha costado mucho tener regularidad desde que llegase al Barcelona en el verano de 2017. Le han lastrado las lesiones y su falta de adaptación a la exigencia del club, pero eso quedó atrás. Y en la actualidad es uno de los jugadores más desequilibrantes de la plantilla azulgrana le pese a quien le pese.
El estilo de juego de Dembélé y sus características no favorecen la regularidad en su rendimiento y sí la genialidad cuando las cosas le salen bien. Es mucho más fácil ser regular cuanto menos riesgo se asume en el juego. Si el juego depende del acierto en el uno contra uno, hacer gol o asistir a un compañero, el porcentaje de error es mucho más elevado. Una de las cosas que más le suelen recriminar es que no elige bien. Es imposible elegir siempre bien o acertar en lo más difícil del fútbol como es desequilibrar al rival.
Las críticas a Dembélé también vienen de su presunta incapacidad para entender el juego de posición, que para una parte muy amplia del barcelonismo es dogma independientemente del estilo de jugadores que tenga en la plantilla o en el momento actual. El Barça ha cosechado infinidad de éxitos con el juego de posición, una idea que se remonta a los años 70 en el club azulgrana y que perfeccionó Guardiola como entrenador.
Guardiola es uno de los mejores técnicos del mundo y contaba probablemente con el mejor Barça de la historia cuando lo puso en práctica. Me parece mezquino cuando a Dembélé se le ataca por una supuesta carencia a la hora de entender una forma de jugar que ahora mismo es muy difícil que pueda ejecutar su equipo.
Ante el Athletic, Xavi ayudó mucho a que Dembélé firmara su partido más redondo de la temporada. Armó un equipo mucho más compensado con cuatro centrocampistas. Independientemente del dibujo, contar con un centrocampista más ayuda y protege de inmediato a Busquets y libera a Dembélé. Hasta la lesión de Gavi, vimos muchos minutos en los que Busquets y De Jong jugaban casi en línea, recordando aquel Guardiola-Popescu de la 96-97, tan criticado entonces y que permitió al Barcelona de Robson ganar tres títulos y rozar la Liga.
Por delante de ambos, Gavi y un Pedri más escorado a la izquierda, permitían que Dembélé recibiera solo y con mucha ventaja en la derecha. Por ahí el Barça destrozó al Athletic y Dembelé mostró un repertorio marca de la casa. Regates, cintas, disparos y determinación de cara a gol.
Una de las principales virtudes de Dembélé es su manejo de las dos piernas. Puede salir con el regate hacia los dos perfiles y eso le otorga ventaja sobre sus rivales. Es bastante imprevisible. A eso une su cambio de ritmo y por eso es capaz de desbordar con tanta facilidad. En su mejor versión tiene gol, pero además es que no se esconde casi nunca.
Nunca se esconde
El Barça ha jugado en tres grandes escenarios en lo que llevamos de temporada fuera del Camp Nou, el Allianz Arena de Múnich, San Siro en Milán y el Bernabéu en Madrid. Y sólo en Madrid apareció menos. En Múnich y Milán, pese a no estar afortunado, no dejó de intentarlo y fue lo más peligroso que hizo el Barça, pese a firmar dos partidos muy pobres en lo colectivo.
Por supuesto que tiene defectos y ha tardado casi cinco años en mostrar una versión acorde a la expectativa de su fichaje, pero el Dembélé actual es uno de los argumentos más potentes que tiene el F.C.Barcelona para hacer daño a sus rivales. Otro aspecto que levanta suspicacias en su posición en el campo. Su manejo de ambas piernas le permite poder jugar en los dos costados. Si lo hace en la izquierda, permite que Raphinha pueda hacerlo en la derecha. Y el brasileño sí necesita jugar ahí para marcar la diferencia. Pero sin ninguna duda donde más y mejor rinde Dembélé es en la derecha. Si muestra con más regularidad la versión que vimos ante el Athletic, las dudas serán sobre quién debe jugar en la banda izquierda, porque la derecha tendrá dueño fijo.
Xavi se ha mostrado inflexible siendo el principal valedor de Dembélé desde que llegó al banquillo culé y partidos como el de ayer le dan la razón. Ahora falta ver si consolida la idea de jugar con cuatro centrocampistas, porque da la sensación que con esa fórmula e independientemente del sistema en los que los ordene, hay tres principales beneficiados:
Busquets en mediocampo, Lewandowski arriba, porque le llegan más balones y tiene más jugadores cerca y por supuesto Dembélé. El francés aparece mucho más y lo hace liberado en la derecha para marcar la diferencia. Y la marca.
Vídeo | El Stats Performance de la semana - Ousmane Dembélé