Wawa se retira de Coral Gables. Después de una larga batalla, ¿qué sigue?

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Olvídese de los sandwiches de albóndigas.

Wawa, tras la oposición de los padres de una escuela primaria y de algunos vecinos, rescindió su contrato de arrendamiento para construir una gasolinera y una tienda de conveniencia en una parte de una propiedad inmobiliaria de primera categoría en Coral Gables, en U.S. 1 y Grand Avenue.

Con la salida de Wawa, el destino de una propiedad con una historia compleja está de nuevo en duda. Originalmente destinado a ser el sitio para viviendas asequibles para los habitantes del predominantemente negro West Coconut Grove, la propiedad ha estado vacante varios decenios. La cadena nacional, que empezó a desbrozar el terreno hace año y medio, se suma a la lista de proyectos fallidos.

La popularidad de la apetitosa sopa de pollo de Wawa no fue suficiente para compensar la mala voluntad de los vecinos de West Grove y de los padres de los alumnos de la primaria G.W. Carver, que se quedaron atónitos cuando se revelaron los planes de construcción aprobados subrepticiamente por la ciudad de Coral Gables en 2020.

Los vecinos y los padres formaron el Proyecto de Responsabilidad de Gables (GAP) para luchar contra el Ayuntamiento y desterrar a Wawa. Demandaron a la ciudad en enero de 2021 por no seguir sus propias normas de audiencias públicas y permisos de desarrollo comercial. No pudieron salvar dos viejos y majestuosos robles cuando comenzó la construcción, pero sí detuvieron a las excavadoras, y ahora la gasolinera que casi nadie quería no se construirá frente a la escuela.

“Estamos muy contentos de que no se construya Wawa, que habría provocado tráfico y contaminación y vendido productos inadecuados para los niños”, dijo Mildred Carlow, propietaria de una casa cercana desde hace 40 años y que creció en una de las históricas casas estrechas de West Grove. “Una gasolinera no debe estar allí. Pero me preocupa mucho lo que pueda pasar ahora con la propiedad. Pudiera ser una lucha de nuevo”.

Obstaculizada por la demanda de GAP, que podía “afectar negativamente” a su plan de urbanización, Wawa, que ya había “invertido y gastado importantes fondos”, según una presentación judicial, intentó poner fin a su contrato de arrendamiento en febrero y abandonar el proyecto. Pero Wawa tuvo que demandar al propietario del terreno para recuperar una fianza de $525,000. El 16 de agosto, el juez del tribunal de circuito Michael Hanzman ratificó un acuerdo sobre la demanda.

“Queremos una solución que mejore el barrio, de la que la gente pueda sentirse orgullosa”, dijo el abogado David Winker, que representa a GAP en su demanda contra Coral Gables, que dio luz verde al proyecto sin la debida participación del público ni siquiera una votación de la comisión municipal. “Esta es una victoria para la causa de la responsabilidad y la transparencia del gobierno. Pero no lo celebraremos hasta que se construya algo impresionante. Hagamos el proceso bien esta vez y llevemos a la comunidad a la mesa de trabajo”.

La entrada principal de la Primaria G.W. Carver en Grand Avenue se encuentra a unos 300 pies de distancia de donde se habría construido una gasolinera y tienda de conveniencia Wawa hasta que la cadena nacional decidió abortar el proyecto.
La entrada principal de la Primaria G.W. Carver en Grand Avenue se encuentra a unos 300 pies de distancia de donde se habría construido una gasolinera y tienda de conveniencia Wawa hasta que la cadena nacional decidió abortar el proyecto.

Preguntas sobre la empresa conjunta

La decisión deja un futuro incierto para una empresa llamada Bahamian Village, una empresa conjunta entre la urbanizadora Debra Sinkle Kolsky y la Lola B. Walker Homeowners Association, que esperaba alquilar la propiedad a Wawa. La urbanizadora y el presidente de la fundación de la asociación dicen que la marcha de Wawa solo perjudicará a una comunidad que se habría beneficiado del proyecto.

Bahamian Village es propietaria del terreno, pero lleva años sin encontrar un inquilino. Necesitan uno porque han estado cavando un agujero financiero al contratar una hipoteca por un total de $2.3 millones sobre la propiedad que tiene un valor de mercado de $12 millones. La hipoteca está en manos de Sinkle Kolsky, que también es la administradora de Bahamian Village y firmó en nombre del prestatario en enero, cuando el préstamo original de $130,000 fue modificado por novena vez.

“Este no es el primer contratiempo que sufre el lugar, y vamos a perseverar”, dijo Sinkle Kolsky. “Los propietarios han sufrido una injusticia económica a manos de personas descontentas que demandaron para impedir su autodeterminación. Es lamentable porque la asociación de propietarios podía haber obtenido unos ingresos de unos $12 millones que podían haber invertido en su comunidad, que ha sido el objetivo todo el tiempo”.

En 2003, el departamento de vivienda pública del Condado Miami-Dade cedió la parcela de 1.7 acres a la asociación por una cuota nominal de $10 con el objetivo de construir un proyecto que “beneficiara a la comunidad”, revitalizara Grand Avenue y proporcionara viviendas en una zona con una gran escasez de lugares asequibles para vivir.

Muchas de las tres docenas de propietarios de la asociación son vecinos de edad avanzada del distrito histórico MacFarlane Homestead de Coral Gables, una porción de terreno triangular adquirida por el fundador de la ciudad, George Merrick, en 1925 como barrio segregado para los trabajadores domésticos y de la construcción negros. Adyacente a la sección históricamente negra de Coconut Grove, fundada por colonos bahameños, contiene las escuelas Primarias y Secundarias G.W. Carver.

La presidenta de los propietarios está ‘indignado’ por la intromisión

Judy Davis, maestra jubilada, es la presidenta de la Lola B. Walker Homeowners Association Foundation, y está “indignada” por lo que considera una intromisión en los planes para la propiedad.

“Estamos cansados de que durante 20 años personas ajenas a la comunidad nos digan qué es lo mejor para ella, como si supieran más”, dijo. “Lo que está ocurriendo es injusto y creo que mucho tiene que ver con la discriminación. La única manera de que renuncie a esa propiedad es que esté muerta”.

Davis, de 74 años, es descendiente de bahameños que vivieron en Coconut Grove y ayudaron a construir Coral Gables. Cuando estudiaba en la escuela Carver, totalmente para negros y de todas las edades —fue la mejor alumna de su última generación segregada en 1966—, había una gasolinera al otro lado de la calle. También un bar. Además un restaurante, un salón de belleza y barbería y bungalows de alquiler.

“A nadie le importaba una gasolinera cuando era una escuela para negros, y Old Smokey nos escupía tanta ceniza y polvo que no podíamos salir a la clase de educación física”, dijo Davis, refiriéndose a una notoria incineradora de basura que se cerró en 1970, dejando un legado tóxico de suelo contaminado. “Esa propiedad ha estado inactiva durante años y nadie intentó urbanizarla hasta que lo hicimos nosotros”.

La propiedad es clave para los planes a futuro

La fundación quiere invertir los ingresos por alquiler de la propiedad en la comunidad. Ha construido cuatro casas y renovado otras, y tiene planes para construir más viviendas y patrocinar programas educativos y eventos culturales, dijo Davis

“El plan era aportar cosas a la comunidad que nosotros pagaríamos. No pedimos limosnas”, dijo. “Nuestra socia [Sinkle Kolsky] necesita ganar algo de dinero para poder recuperar lo que ha gastado en mantener la propiedad y nosotros necesitamos dinero para ayudar a la comunidad. La gente dice que nos estamos llenando los bolsillos, pero eso no es cierto.

“No vamos a vender la propiedad porque necesitamos aguantar hasta que el sueño se haga realidad”.

Pero Carlow dijo que algunos de los que viven en la comunidad llevan mucho tiempo cuestionando los planes. En la reunión de julio de la asociación de propietarios, dijo que no se dio ninguna actualización sobre el proyecto de Wawa o su progreso cuando preguntó. Tampoco ha podido obtener los estados financieros de la asociación.

“Mi opinión es que la propiedad es un tema tabú que se discute entre unos pocos miembros selectos de la asociación”, dijo Carlow, de 74 años, que es demandante en la demanda de GAP. “Todos los proyectos que se han propuesto se han venido abajo y me preocupa la deuda de la fundación.

“Siempre nos quejamos de la falta de participación en lo que se construye en nuestra comunidad. Pues bien, ahora tenemos una nueva oportunidad”.

Una historia enmarañada

A lo largo de los años, los planes de Bahamian Village para una urbanización residencial-comercial se toparon con obstáculos (incluyendo líneas eléctricas ilegales que pasaban por encima de la propiedad), luego varios planes para un restaurante se derrumbaron hasta que finalmente, en enero de 2020, un nuevo proyecto –una gasolinera Wawa– obtuvo el visto bueno de Coral Gables. Diez meses más tarde, los vecinos, los padres de la escuela Carver, el director de Carver y la Junta Escolar de Miami-Dade se opusieron, diciendo que fueron mantenidos en la oscuridad, enterándose tardíamente de la Wawa después de que se aprobó a través de un acuerdo especial de resolución que permitió a la ciudad renunciar a las tarifas, omitir las audiencias públicas, “acelerar el proceso de revisión y aprobación”, y permitir que el abogado de la ciudad y el administrador de la ciudad finalizaran los planes solos.

Un diseño de 2002 de Bahamian Village preveía un proyecto de uso mixto con viviendas asequibles y negocios locales en la esquina noreste de Grand Avenue y U.S. 1. Veinte años después, el terreno sigue vacío. Wawa canceló sus planes de construir allí.
Un diseño de 2002 de Bahamian Village preveía un proyecto de uso mixto con viviendas asequibles y negocios locales en la esquina noreste de Grand Avenue y U.S. 1. Veinte años después, el terreno sigue vacío. Wawa canceló sus planes de construir allí.

Hanzman calificó la gasolinera de “flagrantemente ilegal” en su sentencia de principios de año, en la que reprendía a los funcionarios municipales por haber usurpado su autoridad al apresurarse a aprobar la Wawa, pasando por alto las aportaciones del público y la supervisión habitual de la ciudad. Criticó a la ciudad por su “falsa” descripción del cambio en el plan del sitio de restaurante a gasolinera como una “modificación menor”.

Después de esta derrota en los tribunales, la ciudad dijo que quería suspender el juicio para tener tiempo de reexaminar las futuras opciones para la propiedad, como revisar el plan del restaurante o volver al objetivo original de viviendas asequibles o una combinación de viviendas y negocios locales.

GAP llevaba más de un año pidiendo que se discutiera el asunto, pero la ciudad no quiso participar, calificando la demanda de frívola. El ex alcalde Raúl Valdés-Fauli calificó las preocupaciones de GAP de “risibles” y algunos comisionados dijeron que los padres de Carver eran “racistas”.

La ciudad rechazó cualquier descripción del acuerdo como secreto y dijo que se hizo en apoyo de los vecinos partidarios de Wawa que rodean la propiedad.

El alcalde de Coral Gables, Vince Lago, aboga por un debate abierto sobre el futuro de la propiedad, aunque se trata de una propiedad privada, subrayó Sinkle Kolsky. Quiere ampliar las actividades en un centro comunitario creado como parte del acuerdo con Wawa. El centro comunitario es en realidad una sala de conferencias en la parte trasera del edificio de oficinas de Redevco, la empresa urbanizadora de Sinkle Kolsky, que se construyó en el lado este de lo que habría sido un gran estacionamiento de Wawa.

La representante federal Frederica Wilson ha explorado el barrio y ha dicho que el lugar pudiera ser la sede de un propuesto Museo de Arte y Cultura de las Bahamas.