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El qué y porque desde Washington: Miedo, mentiras y odio… Así se vota en Estados Unidos

Una protesta contra el racismo en Manhattan, en la ciudad de Nueva York, el 4 de junio del 2020. (AP Photo/John Minchillo, File)
Una protesta contra el racismo en Manhattan, en la ciudad de Nueva York, el 4 de junio del 2020. (AP Photo/John Minchillo, File) (ASSOCIATED PRESS)

La primera vez que oí a alguien hablar del odio en la política estadounidense fue viajando en el tren subterráneo que une al capitolio con las oficinas de los miembros de la cámara de representantes"La gente no sabe que aquí los políticos de un partido odian a los políticos del otro partido.” Esto me lo dijo un miembro republicano del congreso con muchos años de antigüedad.

“Es odio lo que mueve y lo que paraliza a este capitolio”, me confirmó otro miembro del congreso, un demócrata conocido por su activismo a favor de las causas migratorias.

¿Sorpresa cuando los oí? Sí, mucha, porque eso, a pesar de que lo percibía nadie me lo había confirmado en una forma tan franca. Esto ocurrió hace ya como 20 años, y se lo digo para no parecer inocente, porque hoy está muy claro que para cualquiera que siga la política estadounidense, no es exactamente una novedad que los demócratas y los republicanos no solo no se toleren, sino que se odien unos a otros.

De hecho y esto es lo peor, el odio es un sentimiento cada vez más común, no solo entre los políticos, sino también entre los votantes estadounidenses. Los politólogos lo llaman “partidismo negativo” y es algo que ya alcanzó niveles que son altamente nocivos para una democracia representativa como la estadounidense, porque son claramente destructivos. El partidismo extremo históricamente ha sido el preludio del colapso democrático.

Hoy hablar sobre esto es relevante y necesario, porque en menos de un mes, Estados Unidos estará votando en las elecciones de término medio más importantes en una generación. Lo que escuchamos públicamente de la gente y de los políticos es que el extremismo de izquierda y de derecha es lo que seguramente moverá el voto de millones de personas, que aun no compartiendo esos extremos, irónicamente los creen cuando los escuchan.

Yo vivo en el norte del estado de Virginia en el condado de Fairfax. Condados como este, o como Loudon, que forman los suburbios de la capital del país, son vecindarios caros con gente educada, con ingresos altos, con obvios niveles altos de politización y aun así, esta gente se deja llevar por las mentiras. Sí eso ocurre en los sitios con gente que está bien informada y que activamente participa en eventos públicos y civiles, imagínese lo que ocurre en el resto del país.

Recientemente en estos suburbios la gente se dividió por los extremos de una mentira que los políticos usaron para manipular el voto local. La llamada, “Critical Race Theory” (teoría de la cual no traduzco el nombre a propósito) porque este concepto nacido en la década de los 1970’s resulta ser más claro que el puro nombre. La teoría está centrada en lo más explosivo en Estados Unidos: las diferencias y las divisiones raciales.

Es una forma de entender cómo el racismo estadounidense dio forma a las políticas públicas, y a los conceptos y discursos que dividen y enfrentan a la “gente de color”, con la población “blanca”

Este tema estalló en los niveles más primarios de la democracia estadounidense: Los Consejos Locales de Educación, que son el sitio donde las comunidades del país, maestros, administradores de escuelas y padres de familia, deciden el tipo de instrucción que reciben los niños en las escuelas, desde el kínder hasta la llamada “High School”, el equivalente de la preparatoria de Latino América. Es decir, incluye a toda la base educativa de los futuros ciudadanos del país.

Esta teoría racial para mucha gente es tan ofensiva que varias legislaturas estatales prohibieron que se enseñe en sus escuelas públicas, y en algunos casos hasta en las escuelas privadas. Muchos padres de familia “blancos” se han sentido profundamente ofendidos, porque creen que a sus hijos con esta teoría se les enseña que son racistas simplemente por ser de raza blanca

Desde ese punto de vista, esta teoría en Estados Unidos tergiversa la realidad pública acerca de asuntos tan divisorios como la segregación en la vivienda, los impactos de la política de justicia penal, y el legado de la esclavitud en los afroamericanos. Además, y por si fuera poco, esta teoría no ofrece un consenso acerca de cuál debería ser el papel del gobierno para corregir los errores de discriminación racial ocurridos en el pasado. Y esto es debido a que hay gente que mantiene que estos actos de discriminación racial siguen ocurriendo en las cuatro esquinas del país.

Obviamente para unos el concepto es ponzoña pura, para otros es una verdad que los niños estadounidenses necesitan conocer para evitar repetirla cuando sean adultos. La teoría está basada en que si no se habla francamente del racismo y su influencia, entonces el racismo nunca será exterminado

Sin embargo el mayor daño que se hace usando a este conjunto de teorías raciales, no es con la teoría misma, sino con la mentira de que forma parte del plan de estudios de las escuelas. 36 estados prohibieron que estas teorías se ensenen en las escuelas. El único problema real es que a pesar de todo el escándalo-- No hay una sola escuela en este extenso país, que use esta teoría racial en su currículo. Ni una sola. Todo ha sido un engaño para enfrentar a la gente en ambos lados del debate.

Lo único real ha sido la violencia, el odio, las divisiones y sobre todo el miedo que esto ha causado entre poblaciones enteras. Y todo por una mentira manipuladora.

Es cierto que en Estados Unidos vivimos diariamente con el racismo como parte de la vida cotidiana. Y sabiéndolo, muchos de nuestros políticos que dicen no tener la intención de ser racistas, toman decisiones diarias que alimentan al racismo por puro provecho partidista.

Tome por ejemplo al senador Ted Cruz republicano de Texas, que afirma que el libro Stamped (for kids). (You tube; “Ted Cruz questions Ketanji Brown Jackson on critical race theory using children's book”) les enseña en su página 33 a los niños blancos estadounidenses, que hay que deportar a los blancos de regreso a Europa.

El senador usa intencionalmente una malinterpretación del libro para intentar prohibirlo. Lo mismo hacen otros activistas por todo el país, sembrando divisiones y convirtiendo en arma electoral a un concepto racial deformado a propósito.

Hoy en el 2022, continúan habiendo muchos malentendidos acerca de las teorías raciales, y de eso la gente razonable puede hablar. El peligro es cuando esas mentiras se usan como arma electorera, para dividir a los votantes y manipulando los votos influenciados con la información falsa preservar el poder en los partidos.

Por eso muchos políticos mantienen el poder demonizando a los opositores del partido contrario, negándose a llegar a pactos y compromisos legislativos, esperando a que la opinión pública se vuelva contra el partido en el poder, para forzar a que el péndulo regrese a su esquina. El resultado mantiene a las mayorías que controlan al congreso, y el que lo consigue se apodera del poder público del estado.

Esta próxima elección es muy importante porque en juego no solo está el control del congreso, sino también, si los republicanos recuperarán la Casa Blanca en el 2024.

Y con eso, si Donald Trump y sus políticas y su retórica de división abierta regresarán para dominar la conducta doméstica y la conducta internacional del gobierno estadounidense.

¿Sabe usted que es lo peor? Qué también hay divisiones internas en los dos partidos principales del país. Los demócratas están divididos entre los moderados y los progresistas. Y los republicanos están divididos entre la centro derecha de Reagan y de Bush y la extrema derecha que tiene a Trump como norma y peor aún, como guía.

La tragedia de los republicanos es enorme, porque su falta de definición desde hace 6 años le dio vida al Trumpismo que hoy domina a una gran porción de Estados Unidos.

Por eso, “Ojo” lo que está en juego en esta elección de noviembre son los cimientos mismos de la democracia en este país. Sí habrá respeto en el futuro para las ideas, los conceptos y la gente que son distintos. Todo esto ocurriendo en una nueva era en la que hay dinámicas que antes nunca existieron, como las redes sociales, Internet, YouTube, Twitter y la televisión de 24 horas de noticias por cable, que es en realidad una televisión de propaganda política. FOX News a la derecha, MSNBC a la izquierda.

Por eso digo que es con el miedo, las mentiras y el odio, que estaremos votando el 8 de noviembre en Estados Unidos.

* Por casi tres décadas el periodista Armando Guzmán se ha ganado el reconocimiento en México y Estados Unidos por su cobertura en Washington. Puede seguirlo en los diferentes medios y plataformas, como radio, televisión, prensa escrita e internet.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.