Otro vuelo a Dallas se marcha sin Joan

Agencia EFE

Madrid, 29 may (EFE).- No es mucha la actividad que registra cada mañana el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas, uno de los más importantes de Europa, durante la crisis sanitaria derivada del coronavirus.

El trasiego de personal de vuelo, de maletas y de viajeros se ha visto cercenado fruto de la pandemia pero sí hay algunas personas que salpican la soledad de la T4 en busca de un avión que les lleve a su destino.

Durante varios días una de ellas ha sido Joan Cros, piloto español de Supercross que sigue peleando por llegar a Salt Lake City para poder disputar el Campeonato del Mundo de la modalidad. Ni siquiera una carta firmada por el Gobernador de Utah ha servido, de momento, para sacarle de España.

"Lo de hoy es surrealista total. Ayer por la noche recibimos la noticia de que el Gobernador de Utah en persona llamó a nuestro Team Mamager y nos pasó una carta diciendo que tenía que competir el domingo y volar. Me llamaron a las tres de la mañana y a las cinco teníamos el email", explica EFE en el aeródromo madrileño.

"Hemos venido aquí con todo el papeleo y con la carta firmada por él pero nos han dicho desde la Embajada que no, que les han mandado un email pero no han tenido tiempo de chequearlo o mirarlo. El chico de la Embajada que estaba aquí ha intentado ayudar al máximo pero él no puede hacer más", lamenta.

Casi diez días lleva Joan con el trámite en un ir y venir de papeles y llamadas. Pero a pesar del respaldo y la ayuda de la Federación Española, del Consejo Superior de Deportes (CSD) y del Ministerio de Exteriores no termina de conseguir su objetivo.

De momento, ya se pierde seguro la primera de las carreras que debería disputar en los próximos días: "Ahora tenemos un poco la esperanza de que puedan revisar la carta y pueda volver el sábado o el domingo para estar a tiempo de competir el miércoles que viene".

"Si pudiéramos competir en las otras, entre comillas se podría salvar un poco la papeleta. Veremos. No sabemos nada de nada, estamos a la espera de todo. mucha incertidumbre, muchos nervios y muchas cosas. Llevamos así casi diez días, hay que intentar ser positivos y ver si hay buenas noticias hoy o mañana", comenta.

Habla desde la fe de quien lucha por algo con ahínco: "Siempre he sido bastante cabezón. No hemos dejado de darle caña ni de empujar ningún día. Ayer estaba un poco desmotivado porque vimos que nos perdíamos la carrera pero parecía que lo de esta noche nos volvía a dar esperanzas".

"Ha estado todo el mundo trabajando muchísimo. Que después de todo no puedas volar, parece mentira. Esperamos que podamos hacer los trámites que nos piden y volar pronto", apunta mientras un amigo le espera a la puerta de la terminal para regresar a Sacedón, donde está pernoctando mientras el tema se solventa.

De fondo, las personas de la compañía aérea comentan la jugada sin dar crédito y se preguntan unas a otras si Joan finalmente podrá viajar: "Las chicas son muy majas y hacen todo lo que pueden, me están cambiando vuelos todos los días. Pero así son las cosas, gracias a ellas también".

Resignado, Joan mira impotente cómo cierra el embarque después de que los últimos pasajeros hayan facturado. Él no está entre ellos hoy pero espera que mañana pueda subirse a ese avión rumbo a Dallas con la maleta llena de material y de esperanza.

Carlos Mateos Gil

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