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Vocero del Gobierno boliviano advierte sobre las "heridas" por la división en el MAS

La Paz, 3 mar (EFE).- Las constantes críticas del expresidente y líder del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, a la gestión del actual mandatario de Bolivia, Luis Arce, generan una situación que puede producir "heridas que después son difíciles de sanar", advirtió el vocero presidencial, Jorge Richter, en una entrevista con EFE.

La tensión entre los "evistas", a los que se les considera de línea "radical", con el ala "arcista" o "renovadores" se inició en 2021 con acusaciones mutuas, criticas o pedidos de cambio a varios ministros, denuncias de corrupción o de planes para dañar la imagen de Morales, e incluso cuestionamientos sobre las gestiones del hijo de Arce relacionadas con las contrataciones de litio.

En ese sentido, Richter consideró que después de la crisis de 2019 y la renuncia de Morales a la Presidencia, tras casi 14 años en el poder, se ha producido un "reacomodo" al interior del MAS.

El partido gobernante pasó de depender de la figura del expresidente a incorporar el rol de Arce y del vicepresidente David Choquehuanca, con lo que hay "tres elementos de referencia", explicó.

Para el vocero, las tensiones con Morales han generado una situación que "no es fácil" de manejar dentro del Gobierno y también han afectado la organización interna del MAS.

POLÉMICAS Y ELECTORALIZACIÓN

El portavoz del Gobierno boliviano señaló que la "radicalidad discursiva extrema" de algunos sectores del oficialismo hacia el Gobierno "pueden traer consecuencias" como "heridas que después son difíciles de sanar".

Los señalamientos de irregularidades de un bando contra el otro se han hecho cotidianos en la arena parlamentaria, a lo que siguen los desmentidos por parte de los seguidores del presidente que hablan de renovación y le recuerdan a Morales sus errores.

Ante esta situación, Richter dijo que el presidente "enfoca su gestión a los temas nacionales" como la economía y la salud, entre otros asuntos propios del Ejecutivo nacional, y que esa es la razón por la que el jefe de Estado ha optado por mantenerse generalmente distante de esa discusión.

Arce "va a decir lo que se tiene que decir en los espacios internos" que se construyan o se generen en el MAS y no en un "debate mediático", remarcó el portavoz presidencial.

Sin embargo, la posición de Morales es diferente y se muestra en la primera fila de las críticas que tocan a la gestión de Arce, aunque también muchas veces ha dicho que lo que busca es "cuidar" al presidente y al Gobierno.

Esta semana Morales, en una de sus tantas críticas, escribió en Twitter que el Gobierno "se aleja cada vez de los principios de la Revolución Democrática Cultural", una definición que representó la orientación progresista de su gestión (2006-2019).

Morales cuestionó que las decisiones políticas las toman autoridades de ministerios y viceministerios "que no son militantes" y que no tienen la "ideología" de defensa de la soberanía y lucha contra la corrupción.

A esto se suman otras voces que ya han proclamado a Morales como candidato a la Presidencia para las elecciones generales de 2025 y que consideran que Arce ha hecho implícitamente lo mismo en algunos actos gubernamentales.

Sobre la posibilidad de que el mandatario boliviano sea candidato por el MAS o por otro partido para las próximas elecciones, como han advertido los críticos del presidente en el oficialismo, Richter dijo que "solo el presidente Arce puede decirlo".

El vocero presidencial insistió en que la resolución de las candidaturas para la Presidencia en el oficialismo se hará a finales de 2024, cuando se realicen las elecciones primarias de los partidos que participarán en los comicios de 2025.

El portavoz también descartó que el Gobierno se haya "derechizado", como ha afirmado varias veces Morales, y señaló que Arce y su Administración siguen "la línea el primer Gobierno del MAS".

Gabriel Romano

(c) Agencia EFE