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La vivienda en Miami sigue subiendo y los salarios no. Ahora más gente siente la presión

El aumento de los costos de la vivienda supone una carga para la mitad de los propietarios e inquilinos en el Condado Miami-Dade. Y la situación está empeorando.

La mitad de los 936,351 hogares del condado gastaron más del 30% de sus ingresos en pagar su hipoteca o alquiler entre 2019 y 2021, según el nuevo informe de Evaluación de Necesidades de Vivienda 2023 de la Universidad de la Florida y Miami Homes for All. Expertos inmobiliarios recomiendan que los inquilinos y propietarios gasten el 30% o menos en su vivienda.

La mayor carga recae sobre los inquilinos. Más de la mitad de los inquilinos del condado ganan menos de $50,000 al año, frente a solo un tercio de los propietarios. Como resultado, los inquilinos son más propensos a tener una carga de costos.

Aunque el porcentaje de hogares sobrecargados de gastos se mantuvo estable el año pasado, los expertos prevén que las cifras aumenten a medida que se eleven los gastos de la vivienda y de otro tipo y no lo hagan los salarios.

Las autoras del informe, Anne Ray, gerente del Centro de Intercambio de Datos sobre Vivienda de la Florida en el Centro Shimberg de Estudios de la Vivienda de la Universidad de la Florida, y Annie Lord, directora ejecutiva de la organización sin ánimo de lucro Miami Homes for All, basaron su investigación y sus conclusiones en los datos de la Encuesta Comunitaria del Censo federal. Lord presentó las conclusiones de su informe el miércoles en una Cumbre de Vivienda y Salud de Miami-Dade.

“Cuando las familias están gastando demasiado en vivienda no les queda suficiente para las necesidades básicas”, dijo Ray. “Los gastos de vivienda tienen que ser pagados en su totalidad cada mes, eso significa que esas otras necesidades sufren”.

En los próximos meses, Lord y Ray tienen previsto compartir sus conclusiones con formuladores de políticas locales y líderes estatales en Tallahassee. La mayoría de los programas de asistencia financiera, dijo Lord, deben dirigirse a ayudar a los hogares que ganan menos de $75,000 porque son los más afectados por el creciente costo de la vivienda.

‘Solo está empeorando’

Los resultados no son nada nuevo para el experto en vivienda Ned Murray, director asociado del Centro Metropolitano Jorge M. Pérez en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Miami-Dade tiene una escasez de viviendas con precios al alcance de los trabajadores del sur de la Florida. Incluso antes de que comenzara la pandemia del COVID en 2020, la gente era desplazada del paraíso por compradores e inversionista extranjeros. Los posibles compradores perdían ante ofertas en efectivo u ofertas muy por encima del precio de venta, y los inquilinos enfrentaban una fuerte competencia.

Miles de personas abandonaron la búsqueda o se mudaron a otro lugar. Los datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos informaron que Miami-Dade tuvo una pérdida de población de 28,000 habitantes de 2020 a 2022, la mayor disminución para cualquier condado en el estado.

Cómo está afectando a las personas que viven en Miami-Dade

Más personas como Charles Curry —jubilado, inquilino y miembro líder de la organización sin fines de lucro Miami Workers Center— piensan en irse.

Hace siete años, Curry, de 71 años, se jubiló de su carrera como electricista en obras de construcción. Podía mantenerse a flote con su trabajo, pero ahora pasa apuros con unos ingresos fijos. Dice que tolera un apartamento de un dormitorio en Liberty City, infestado de cucarachas y ratas, porque es lo único que puede permitirse pagar.

“Al menos tengo un techo, pero es duro vivir en estas condiciones”, dijo Curry. “No puedo contar las veces que me he mudado. Siempre intento mudarme y encontrar algo mejor”.

Aunque prefiere quedarse, Curry dijo que ha pensado en mudarse fuera del estado a algún lugar más barato, quizás en Carolina del Norte o Texas.

Es solo cuestión de tiempo que más personas como Curry enfrenten la difícil decisión de quedarse o irse, dijo Murray. “Usted está diciendo que el 50% de todos los hogares están agobiados por los costos. Es mucho más alto que eso. Y solo está empeorando”.

Algunos nativos y antiguos habitantes dicen que la decisión de quedarse o irse es impensable. Miami-Dade es su hogar.

Ese es el caso de María Sánchez, de 61 años, quien se mudó hace años desde Cuba. Sin embargo, Sánchez, que trabaja en Sky Chefs, en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), tiene dificultades económicas, ya que su salario no alcanza para cubrir el aumento del costo de la vida y la vivienda.

Sánchez dijo que ella y sus colegas sienten la presión de mantener el alquiler y luchan por salarios más altos como parte del sindicato Unite Here. Sánchez, su esposo jubilado de 74 años, y su nieto de 11 años viven en un apartamento de dos dormitorios cerca de West Flagler Street y pagan $2,700 al mes de alquiler, frente a los $1,800 mensuales del año pasado. La jubilación de él, de $960 al mes, y el sueldo de ella, de $16 por hora, apenas dan para vivir, dijo.

“Esto me tiene enferma”, dijo Sánchez. “Siempre quisimos comprar una casa pequeña o un apartamento cuando mi esposo se jubilara, algo para nosotros. Ese dinero, a pesar de todo el trabajo que nos costó ahorrar, lo hemos tenido que usar para pagar el alquiler”.

Eran unos ahorros que la pareja había acumulado durante la última década.

“Tengo mucha ansiedad, muchos problemas. Ahora, en dos meses, no nos quedará dinero”, dijo Sánchez. “Créame que hemos buscado mudarnos, cambiarnos y no encontramos nada porque mires donde mires los alquileres están en $2,500, $2,400, todo igual”.

¿Cuáles son las soluciones?

El aumento del costo de la vivienda y de la vida también ha mantenido alejados a algunos ejecutivos, dijo Rod Miller, presidente ejecutivo de la organización de desarrollo económico de Miami-Dade, Beacon Council.

Su equipo promueve y anima a ejecutivos de fuera del sur de la Florida a expandir sus empresas en la región. En los últimos meses, Miller dijo que algunos empleadores decidieron no abrir una nueva oficina, traer empleados y ampliar sus equipos con talento local porque temen que sus trabajadores tengan dificultades.

Urbanizadores y formuladores de políticas pueden mejorar las condiciones de dos maneras, dijo Ray, coautora del informe sobre la vivienda: la construcción de viviendas más asequibles y la preservación de las viviendas con límites de alquiler.

¿El único problema? La construcción puede llevar años.

Mientras tanto, dijo Miller, otros remedios pueden aliviar las tensiones financieras. Servicios sociales como guarderías, asistencia para pagos iniciales y la reducción de los intereses sobre las hipotecas pueden contribuir a reducir las tensiones financieras.

Aunque las conclusiones del estudio preocupan a Miller, se siente alentado por los líderes de los sectores público y privado que se están uniendo para buscar soluciones.

“La mayoría de los lugares empiezan a abordar este problema a los 10 o 15 años. El nivel de unión y compromiso para abordar este problema no tiene parangón”, dijo Miller. “Los retos son reales, pero el compromiso... las soluciones son firmes”.