Virgina Raggi, la Ada Colau de Roma que desata el furor en Italia

Italia es solo la última parada de un camino que empezó en Grecia, gracias a la victoria de Tsipras, y después en España, con el fin del bipartidismo y la llegada de nuevos rostros que pedían la regeneración política.

Unos intentos de cambio que han encontrado una respuesta positiva en la sociedad. Igual que en España hace apenas un año, Italia ha celebrado sus elecciones municipales y algunos de sus principales ayuntamientos han sufrido un vuelco histórico.

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Virginia Raggi, nueva alcaldesa de Roma (AFP).

Si Ada Colau y Manuela Carmena les han dado un nuevo aire a las alcaldías de Barcelona y Madrid, ahora Virginia Raggi en Roma y Chiara Appendino en Turín, ambas del Movimiento 5 Estrellas, prometen hacer lo mismo.

Especialmente la primera, que se ha convertido en una auténtica revolución en el país gracias a su juventud, 37 años, su discurso rupturista con el pasado y su incuestionable victoria (67,2% de los votos).

Podemos y el Movimiento 5 Estrellas comparten una serie de características comunes. Ambos se caracterizan por tener sus bases en los movimientos ciudadanos que piden cambios en la política tradicional. Rechazan tajantemente la corrupción y su apuesta es la de caras jóvenes, con estudios y preparadas, que acaben con los viejos partidos, que en muchas ocasiones han perdido el contacto con sus electores.

En este contexto, la crisis económica ha sido un factor muy importante, ya que la estrategia de políticas de ajuste, con importantes recortes sociales, ha provocado el empobrecimiento de la sociedad, algo a lo que rechazan ambas formaciones.

Raggi llega al ayuntamiento de Roma a lomos de la lucha contra los políticos corruptos. El consistorio capitalino ha estado regido por una comisión especial a raíz de un escándalo que hizo caer al anterior regidor. Algo similar ocurrió con las alcaldesas del cambio en España un año antes. Los escándalos de los principales partidos (PP, PSOE) auparon a Manuela Carmena y Ada Colau, que dieron la oportunidad a los votantes de mostrar su rechazo a la política tradicional.

Por eso, tanto en Roma como en Madrid o Barcelona la transparencia se ha convertido en un tema capital. Además, el medioambiente, los desahucios o la gestión de los residuos públicos son otros puntos de entendimiento entre las mandatarias de estas ciudades.

Pero además hay otro hecho que es muy reseñable; y es la llegada de más mujeres a altos cargos de responsabilidad. Tradicionalmente relegadas a un segundo plano, Europa está empezando a cambiar. Primero fue Anne Hidalgo la que accedió a la alcaldía de París, después Ada Colau a la de Barcelona y ahora Raggi a la de Roma.

Son mujeres preparadas, jóvenes y conscientes de los problemas sociales que son mucho más representativas de la sociedad actual -más abierta y tolerante- que la vieja guardia que sigue en muchos partidos políticos. Precisamente esa inexperiencia en política es un aval para los ciudadanos de que tienen las manos limpias de dinero, algo que con los partidos tradicionales existen ciertas reservas.

Pero no todo son similitudes entre Colau, Carmena y Raggi. Y es que la italiana es una sociedad mucho más conservadora que la española, por lo que mientras que las dos alcaldesas del cambio apuestan decididamente por las políticas sociales, la nueva regidora de Roma tiene algunas propuestas conservadoras.

Uno de los mejores ejemplos es su política de rechazo a la inmigración. Tanto Barcelona como Madrid apostaron por dar la bienvenida a los refugiados, pero parece que en Roma no va a haber la misma respuesta. Es por eso que ella no se declara ni de derechas, ni de izquierdas.

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Pancarta en el Ayuntamiento de Madrid que da la bienvenida a los refugiados (Ayuntamiento).

También hay algunas dudas sobre su pasado. Por ejemplo Colau se hizo famosa por defender a los desahuciados a través de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, pero en el caso de Raggi su trabajo anterior fue como abogada para un bufete que defendió a Silvio Berlusconi, algo que sus rivales no han tenido ningún reparo en atacar.

Ahora está por ver cómo gestiona algunas de sus propuestas más polémicas como la introducción de una moneda paralela al euro o el trueque. Solo el tiempo terminará diciendo si Raggi finalmente ha supuesto un cambio o ha terminado perpetuando la política del pasado.

Javier Taeño (@javiertaeno)