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Mi vida según la inteligencia artificial


“¿Por qué no he conocido a Tommy?”. Es lo que mi novia quería saber, tras enviarme un enlace a una página de internet. El artículo en cuestión, un relato biográfico de mi vida redactado con inteligencia artificial (IA), reveló una letanía de hechos fascinantes. Soy una intérprete de “clase mundial” que abrió para la cantante de folk-rock Joan Osborne en Nashville. Soy una apasionada fanática de la meditación trascendental, la cual me presentó mi mentor, el cineasta David Lynch. También soy exdirectora ejecutiva del Consejo de Humanidades de Connecticut.

Y, lo más importante para mi novia, aparentemente también soy madre de un hijo de 12 años al que le gusta el baloncesto y la comedia (y a quien nunca había conocido). Por supuesto, nada de eso era cierto.

La inteligencia artificial (IA), y su capacidad potencial para destruir una vida y a la humanidad, lleva varios años en los titulares, acelerada por la revolucionaria introducción de ChatGPT en noviembre de 2022. La dominación mundial puede estar en el horizonte, pero por ahora la amenaza más inmediata de la IA es a la vez banal y tajantemente personal: las granjas de enlaces SEO ahora están utilizando inteligencia artificial generativa para crear contenido (inventado) a escala e intentar ganar dinero generando clics. Y a veces ese contenido trata de… gente como yo. O, tal vez, de ti.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PUEDE INVENTAR UNA VIDA

Desde los primeros días de internet, empresas turbias han contratado a “generadores de artículos” o “generadores de contenido” mal pagados para crear artículos —muchos de ellos reciclados o robados de otros sitios y rearmados descuidadamente— con el expreso propósito de generar tráfico web a los enlaces que incorporan. Pero los humanos reales se están volviendo menos necesarios a medida que la IA generativa aumenta exponencialmente la velocidad a la que se puede crear contenido, cualquiera que sea su nivel de precisión.

De hecho, el artículo que narra mi vida (que recientemente fue eliminado a petición mía) parecía ser un clásico artículo de “granja de contenido”, que hacía uso de palabras clave que Google identifica como comúnmente asociadas conmigo y estaba lleno de enlaces a páginas no precisamente relevantes, sitios web centrados en las virtudes comparativas de varios sistemas HVAC y el tipo de cambio del dólar singapurense.

También lleva los distintivos creativos de la inteligencia artificial, que parece haber captado la “esencia” de mi vida sin mucha preocupación específica por los sucesos. De hecho, el sitio señala en otra parte que “una parte de nuestros artículos están escritos por IA bajo supervisión humana. Verificamos los artículos y los actualizamos periódicamente”. (Aunque quizá no muy bien, ya que la página de contacto del sitio enlaza directamente a un formulario de queja para informar inexactitudes y exigir la eliminación de contenido).

El artículo escribía correctamente algunas cosas: mi profesión como autora y ponente de negocios, mi alma mater. Sabe que tengo algo que ver con las artes y las humanidades (escribo teatro musical y tengo un posgrado en teología), pero su comprensión es vaga (por lo que menciona que fui telonera de Joan Osborne y dirijo la organización sin fines de lucro de Connecticut).

MI EXTRAÑO Y ATROZ HIJO

También, señala correctamente que dirigí un documental, pero decidí que se trata del futuro de la industria de los videojuegos. No son conjeturas terribles, pero sí son falsas.

Lo más extraño y atroz fue mi hijo de 12 años, Tommy. Debido a una popular charla en TED.com que di en la que hago referencia a la muerte de mi gato, el término de búsqueda “Dorie Clark hijo” se hizo popular y, aparentemente, la IA le dio vuelo al crear “un talentoso y brillante niño que muestra promesa excepcional tanto dentro como fuera de la cancha de baloncesto”.

De manera muy impresionante para un niño de 12 años, el sitio informa que, “en su reciente juego contra un rival implacable, Tommy usó un truco que aprendió leyendo uno de los libros de su madre sobre liderazgo y trabajo en equipo, y llevó a su equipo a la victoria”. Nunca he querido tener hijos, pero Tommy suena fantástico (lo siento, una madre tiene derecho a presumir).

La presencia del artículo fue un inconveniente bastante mínimo. Es poco probable, aunque no imposible, que alguien se haya dejado engañar por la información incorrecta. Aunque si se detectara en otros sitios —o se rastreara en la web, de hecho, en futuras versiones de IA—, en última instancia podría convertirse en un problema.

INTERNET ESTÁ INUNDADO DE BASURA

Pero la verdadera preocupación es que soy un civil, no una celebridad. Mi vida no es anónima, pero está muy lejos de la de Taylor Swift o las Kardashian, como lo relatado por la inteligencia artificial. Cuando se requería trabajo humano para crear artículos aleatorios con clickbait (anzuelo de clics), había límites sobre la cantidad que se podía crear. Simplemente, no valía la pena escribir artículos extensos y detallados sobre ciudadanos privados con la esperanza de generar algunos clics adicionales para un sitio de comparación de HVAC.

Pero, ahora, debido a la inteligencia artificial, el coste marginal es nulo. Simplemente, no hay razón económica para no inundar internet con artículos basura, repletos de sucesos inventados sobre cualquiera de nosotros.

Tengo suerte de que la IA haya decidido pintar un retrato halagador. (Y aunque me aumentó la edad, también declaró con autoridad: “Algunos incluso dicen que se ve más joven que personas en sus 30”). Pero puede que no todos seamos tan afortunados.

La amenaza existencial de la inteligencia artificial —según todos, desde Elon Musk hasta miles de investigadores de alto nivel— puede ser real. Pero a corto plazo, el desafío fundamental es el que siempre ha sido con las nuevas tecnologías: vendedores ambulantes que aprovechan un nuevo ángulo para ganar más dinero, sin importar las consecuencias para la sociedad o los individuos que utilizan para generar más clics. Tommy estaría horrorizado. N

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Dorie Clark enseña educación ejecutiva en Columbia Business School y su último libro se titula “The Long Game: How to be a long-term thinker in a short-term world” (Harvard Business Review Press). Puedes descargar su autoevaluación gratuita del pensamiento estratégico Long Game en dorieclark.com/thelonggame. Publicado en cooperación con Newsweek. Published in cooperation with Newsweek.

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