Victoria olímpica suscita debate sobre identidad judía

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ISRAEL-MATRIMONIO-DOLGOPYAT (AP)
ISRAEL-MATRIMONIO-DOLGOPYAT (AP)

Artem Dolgopyat hizo realidad el sueño de su vida cuando ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio Pero al regresar a su país, Israel su esperanza de intercambiar anillos de oro de bodas con su novia parece un sueño imposible.

El gimnasta israelí nacido en Ucrania fue aclamado como héroe por haber ganada la segunda medalla de oro en la historia de Israel y la primera del país en gimnasia artística. Pero la alegría se enfrió cuando su madre lamentó que las autoridades del país no le permitirán casarse porque no es considerado judío de acuerdo con la ley ortodoxa.

“El Estado no le permite casarse”, dijo el sábado la madre de Dolgopyat, Angela, en una entrevista con la estación 103FM.

Las declaraciones de la señora tocaron una fibra sensible en el país, que enfrenta repetidas dificultades para conseguir un equilibrio entre los asuntos religiosos y de Estado desde su fundación como un refugio para los judíos hace 73 años.

De acuerdo con la “Ley del retorno” de Israel, toda persona con al menos un abuelo judío puede acceder a la ciudadanía israelí. Sin embargo, aunque el padre de Dolgopyat es judío, su madre no lo es. Según la “halacha”, o ley religiosa judía, una persona debe tener madre judía para que sea considerado judío.

Esta discrepancia ha resultado en que decenas de miles de personas, muchas de las cuales provienen de la antigua Unión Soviética, vivan en el país y sirvan en el ejército israelí, pero no puedan acceder a los rituales judíos para bodas y funerales.

Israel carece de un sistema de matrimonio civil y la ley israelí prevé que los matrimonios judíos los efectúe un rabino autorizado por el Rabinato Central. Las parejas cristianas e islámicas deben casarse de acuerdo a sus religiones.

Quienes no cumplan con las normas ortodoxas impuestas por el rabinato —como parejas del mismo sexo, parejas de religiones distintas e israelíes no considerados judíos por la halacha— no pueden casarse en Israel. En su lugar, deben viajar al extranjero para hacerlo.

Los intentos para legalizar el matrimonio civil han fracasado repetidamente debido a la oposición de poderosos partidos políticos ultraortodoxos.

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