El viaje del Papa a Irak: “Es un gesto corajudo, pero quizás también un capricho”

Elisabetta Piqué
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La imagen de Francisco en un afiche, detrás del canciller iraquí, Fuad Hussein, en Bagdad
SABAH ARAR

ROMA.- El padre Luis Escalante es un sacerdote diocesano argentino que conoce mucho a Irak, país marcado a fuego por décadas de guerra, sectarismo religioso y la barbarie del grupo fundamentalista Estado Islámico (EI). Se ordenó en La Plata, pero vive hace 12 años en Italia, donde es párroco de la Iglesia de Sant’Antoninino de Poggio Mirteto, localidad al norte de esta capital. Por esas cosas del destino y por hablar bien inglés e italiano, también es postulador de tres causas de beatificación de mártires cristianos -caldeos católicos- asesinados en Irak por el fundamentalismo islámico. Para preparar estas causas, ya muy avanzadas, en los últimos años este sacerdote viajó varias veces a Irak, empapándose de uno de los grandes temas del viaje del Papa: la persecución y tribulaciones de la diezmada minoría cristiana de Irak. En 1947 los cristianos, una presencia pre-islámica, en la Mesopotamia desde los tiempos del apóstol San Tomás, allí eran 4,4 millones, el 12% de la población; debido a las guerras, el desastre económico y el auge del fundamentalismo, ahora son entre 400.000 y 300.000.

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En diálogo con LA NACION, Escalante, de 55 años, consideró muy valiente el viaje del Papa a Irak en medio de la pandemia y un contexto explosivo a nivel político, aunque también “un capricho”. “Es un gesto corajudo porque probablemente no había peor momento para ir a Irak, tiene todo en contra, pero igualmente va... Pero también quizás es un capricho, se va sí o sí, al tiempo que un gesto de amor concreto por ir a ver a los cristianos”, aseguró.

Los iraquíes caminan junto a un cartel que anuncia la próxima visita del Papa Francisco y una reunión con un venerado líder musulmán chiíta, el gran ayatolá Ali al-Sistani
Anmar Khalil


Los iraquíes caminan junto a un cartel que anuncia la próxima visita del Papa Francisco y una reunión con un venerado líder musulmán chiíta, el gran ayatolá Ali al-Sistani (Anmar Khalil/)

¿Podrá servir esta histórica visita del Papa para sacar a Irak en el pozo en el que se encuentra? “Espero que sí, aunque Irak tiene un problema: es el campo de batalla de una guerra que hacen otros”, indicó, al definir también muy “político” este viaje, visto el encuentro que el sábado el Papa tendrá en Najaf, la ciudad santa de la mayoría musulmana chiita, con su líder supremo, el ayatollah Al Sistani, algo sugerido por el cardenal Louis Sako, patriarca de los caldeos de Irak, en un intento de reconciliar dos facciones desde siempre enemigas acérrimas y de mejorar su relación con la minoría cristiana.

¿Qué esperan los cristianos? “Los cristianos hoy están llorando, pidiendo que se les reconozca una patria que se les niega y que se les reconozca sus derechos, los que están en la Carta de Naciones Unidas. Piden derechos humanos para todos, ciudadanía para todos. Esperan que los tengan en cuenta, que el Papa hable en favor de ellos, porque el argumento no es el Evangelio, son los derechos humanos, pero no hay que olvidar que es una visita de Estado... Los cristianos están reducidos al mínimo vital y esperan la misericordia de Dios”, aseguró Escalante. “Espero que Dios actúe en el Santo Padre para que él ponga las palabras, los gestos para que ellos sientan que son importantes, que vino a verlos a ellos”, agregó.

La primera causa de beatificación en la que trabajó Escalante tiene que ver con la casi decapitación de una monja católica caldea de 72 años, Cecile Moshe, ocurrida en Bagdad en agosto de 2002. “Fue un asesinato horrendo, fue casi degollada con un cuchillo de cocina... Fue cuando aún estaba en el poder Saddam Hussein (1979-2003), cuando la minoría cristiana, paradójicamente, vivía mucho más tranquila”, contó.

Chicos despliegan un poster del Papa Francisco sobre los escombros de una casa destruida al lado de las ruinas de una iglesia cristiana en Mosul
ZAID AL-OBEIDI


Chicos despliegan un poster del Papa Francisco sobre los escombros de una casa destruida al lado de las ruinas de una iglesia cristiana en Mosul (ZAID AL-OBEIDI/)

La segunda causa, con un episodio ocurrido en junio de 2007, anterior a la irrupción del grupo terrorista fundamentalista Estado Islámico (EI) en las afueras de Mosul, en el norte de Irak, la matanza de un sacerdote, Ragheed Ganni y de tres laicos, subdiáconos, Basman Daoud, Waheed Isho y Ghassan Bidawid, todos muy jóvenes. “Era una zona liberada. ‘Yo no puedo cerrar la casa de Dios”, les dijo el sacerdote, que había sido formado en Roma, cuando irrumpieron los terroristas en dos autos y los acribillaron. A los asesinos nunca los pescaron, pero se presentan como un grupo terrorista que se unirá con EI”, precisó Escalante, que destacó que ya reinaba entonces, de todos modos, un ambiente de rechazo a los cristianos. “La causa de martirio de los cuatro se basa en el testimonio ocular de la esposa de uno de los subdiáconos, que hoy se encuentra refugiada en Australia, que sobrevivió porque los terroristas creyeron que la habían matado”, agregó.

La tercera causa tiene que ver con la muerte violenta de 48 personas, entre las cuales dos sacerdotes, una mujer embarazada de un mes, familias enteras y niños, durante el terrible atentado fundamentalista contra la catedral siro católica de Bagdad, el domingo 31 de octubre de 2010, en plena misa. El Papa visitará mañana por la tarde el escenario de este crimen, cuando tendrá allí, en una catedral restaurada y reconsagrada, un encuentro con el clero local, en el que le rendirá tributo.

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“Los terroristas se hicieron explotar adentro de la catedral, luego de una toma que duró cuatro horas. Al día siguiente del atentado, dos tercios de la diócesis de Bagdad se fue de Irak. Los terroristas han sido altamente exitosos en la destrucción del cristianismo”, denunció Escalante, que no ocultó, por otro lado, su profunda decepción por el hecho de que no se hará la beatificación durante el viaje. “La causa de estos 48 mártires comenzó en febrero de 2019 y concluyó en octubre del mismo año, muy rápidamente, en vista del posible viaje. Humanamente es imposible reconstruir las 48 historias de vida de estas personas en un país destruido como Irak, pero quedó claro que los 48 murieron como mártires. Y la verdad es que estamos dolidos porque este hubiera sido el momento de la beatificación, pero en la Santa Sede no le importó”, lamentó. Y culpó por el retraso al escándalo que salpicó a la Congregación para las Causas de los Santos con la defenestración de su extitular, el cardenal Angelo Becciu.

Escalante pronosticó, finalmente, que más allá de los peligros implícitos en la histórica visita del Papa, todo saldrá bien y será un éxito de Jorge Bergoglio. “Los iraquíes han rezado mucho para que no pase nada, hay mucha oración para que haya paz. Es verdad que hay mucho riesgo, no se sabe hoy qué pasa en Irak, hay servicios, drones, pero le toca al gobierno iraquí cortar el bacalao... Creo que no va a pasar nada porque no le conviene altamente al gobierno iraquí hacer papelones. Y que el Papa va a sacar crédito”.