Vendedores ambulantes de Nueva York exigen permisos y cese de acoso policial

Agencia EFE
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Nueva York, 12 nov (EFE News).- Vendedores ambulantes de Nueva York, muchos de ellos latinos y afectados por la covid-19, salieron este jueves a la calle para reclamar a la ciudad que apruebe el proyecto que les permitirá obtener una licencia para trabajar sin ser multados ni ser víctimas de hostigamiento o perder la mercancía.

Empujando los carros con los que día a día salen a la calle a vender sus churros, helados, tamales, chocolate, jugos, chicharrones, pan de México, arroz con leche u otras mercancías para alimentar a sus familias, y al grito de "¡Venceremos!", cruzaron el centenario puente de Brooklyn, que les llevó a pasos del Ayuntamiento, para pedir que se dé luz verde a la medida antes de que finalice el año.

"Justicia para los vendedores ambulantes", "Más permisos ahora", "Más churros y menos policías" o "De Blasio, aumenta los permisos" eran algunos de los carteles que portaban los vendedores, que antes de marchar por el puente repartieron chocolate y arroz con dulce calientes y tamales para calmar el frío que, acompañado de lluvia, ha caracterizado el día.

Hasta ahora el alcalde Bill de Blasio no ha emprendido acción alguna en favor del proyecto de ley, de acuerdo con las denuncias.

"Treinta y siete años de esperanza y una pandemia global, ¡basta ya!", decía uno de los carteles que resumía el mensaje de los trabajadores, muchos de ellos inmigrantes de diversos países y con gran presencia latina que se vieron obligados a dejar de trabajar durante la pandemia de covid-19 y que ahora reclaman se les deje vender sus productos para seguir alimentando a sus familias..

"Durante la pandemia hubo días en que comíamos solo una vez al día", comentó a Efe Policarpio Cortez, uno de los que acudieron acompañados por sus carros de ventas, en su caso de cocteles de frutas, jugos, elotes y otros alimentos de su natal México.

"Lo que nos hace falta es trabajar. A los inmigrantes no nos dan ayuda y nos llega el alquiler y otras cuentas y no podemos pagar", señaló el inmigrante, que hace 15 años vende en las calles de Brooklyn y que aseguró fue víctima del acoso de la policía, que le arrestó en dos ocasiones, confiscó su mercancía y se le impuso en ambas ocasiones una muta de mil dólares.

Su único reclamo es que la ciudad expanda los permisos que hace 37 años congeló, aprobando la propuesta de ley, que sin embargo está enfrentando el rechazo de restaurantes y otros sectores de la industria de servicios que han mantenido un fuerte cabildeo, dijo a Efe Carina Kaufman Gutiérrez, del Proyecto de Vendedores Ambulantes, que convocó la marcha.

"Para vender en la calle no se necesita de un seguro social", indicó al comentar a Efe que hay una gran cantidad de inmigrantes. Precisó que se estima que hay unos 20.000 vendedores en la ciudad, de los que unos 5.000 tienen permiso para vender comida y 853 para vender otra mercancía.

"El resto está vulnerable al acoso de la policía y a las multas. Eso no es justo porque todos tienen el derecho a trabajar", indicó la activista.

"Durante una pandemia, que no solo causó una crisis de salud sino económica, pagar una multa de mil dólares, cuando ellos trabajan para sus familias, no es justo", sostuvo y agregó que de aprobarse la ley se otorgarían 400 permisos por año durante 10 años.

Destacó además que vender es la única opción para muchas personas porque a raíz de la pandemia no hay empleos, y lamentó el fuerte cabildeo que enfrenta la medida.

Los vendedores cuentan con la autorización del Departamento de Salud, y la lucha es por el permiso de la ciudad, con lo que evitarían la intervención de la policía.

El concejal Carlos Menchaca, el primero de origen mexicano y presidente del Comité de Inmigración, acudió al acto que realizaron los vendedores antes de partir a la marcha para darles su apoyo. Comentó a Efe el aporte que hacen a la economía de la ciudad, en particular a raíz de la pandemia.

Recordó que son gente que ha quedado fuera del alivio económico federal y la ciudad no les ha brindado ningún tipo de ayuda económica. Se trata, aseguró, de un asunto humanitario.

Agregó que pese a ser un Concejo de mayoría demócrata, para algunos legisladores el otorgamiento de los permisos tiene que estar acompañado de un plan para reforzar la seguridad.

También destacó que supermercados y otros lugares vinculados con el comercio de alimentos se oponen alegando que los ambulantes les restan ventas. "Lo cual no es cierto. Esto se trata de racismo", afirmó.

Los vendedores fueron recibidos a su llegada a Manhattan, unida con Brooklyn por el puente, al son de la música de mariachi y de baile.

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