Uruguay: entre cruces y polémicas, el Senado aprobó la reforma jubilatoria impulsada por Lacalle Pou

Luis Lacalle Pou impulsa la reforma desde mediados de año
Luis Lacalle Pou impulsa la reforma desde mediados de año

MONTEVIDEO.- El Senado de Uruguay aprobó anoche una polémica reforma jubilatoria, un proyecto impulsado por el oficialismo que ha despertado una férrea resistencia de la oposición de izquierda y en el movimiento sindical y que a partir de mañana comenzará a ser debatido en particular en la misma cámara.

El proyecto de reforma integral de la Seguridad Social, que pasará a Diputados en 2023, fue aprobado por 18 votos de 30, en una tensa sesión en la que no faltaron choques entre parlamentarios en plena negociación, que se extendió hasta la medianoche.

Los parlamentarios en medio del debate por la reforma jubilatoria
Los parlamentarios en medio del debate por la reforma jubilatoria - Créditos: @© Departamento de Fotografía del Parlamento del Uruguay

Entre otros puntos, la reforma amplía la edad de jubilación de los 60 hasta los 65 años, dispone un tratamiento especial que incrementa los beneficios a familias que incluyan hijos con discapacidad, permite a las personas jubiladas mantener un empleo y dispone de un “suplemento solidario” para los haberes más bajos.

El oficialismo alcanzó la aprobación de esta medida, que se instaló en la agenda política a fines de julio impulsada por el presidente Luis Lacalle Pou, luego de sortear diversos contratiempos, como el de no contar con quorum por distantes circunstancias que atraviesan algunos de sus legisladores, lo que fue cuestionado por el opositor Frente Amplio (FA).

Además, los representantes del derechista Cabildo Abierto (CA), uno de los partidos incluidos en la alianza que llevó a la presidencia a Lacalle Pou, presentaron diversos reparos.

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Cruces y críticas

Durante el debate ayer en el Senado el clima de tensión se agudizó luego de que la vicepresidenta de la cámara, Beatriz Argimón, dispusiera el desalojo de las tribunas del Parlamento por manifestaciones en rechazo al proyecto de ley. El público se retiró del recinto coreando “si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”, según registró El País.

La sesión prosiguió con choques de visiones en línea con lo que se tenía previsto tras los argumentos esgrimidos por el oficialismo y la oposición en los últimos meses.

La bancada oficialista sostuvo que la reforma es necesaria para lograr la sostenibilidad del sistema jubilatorio, los cambios serán graduales y no acarrearán prejuicios para los trabajadores, se incorporarán nuevos derechos, como la posibilidad de combinar trabajo y jubilación, y además se eliminarán inequidades con la convergencia de todas las cajas en un régimen provisional común, con una parte estatal y otra por las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP).

En cambio, el Frente Amplio plantea que se incumple una promesa de campaña, ya que el presidente Lacalle Pou dijo que no modificaría las reglas a quienes ya estaban trabajando; que hay sectores que se verán directamente perjudicados por los cambios jubilatorios y la suba de la edad de retiro a 65 años. Denuncian que no se atravesó un proceso de diálogo social en busca de consenso para hacer una reforma ya que solo se consultó a la comisión de expertos en 2020, y que el contenido del proyecto es limitado, porque sólo atiende aspectos provisionales y no otras áreas de la seguridad social.

El Senado uruguayo
El Senado uruguayo - Créditos: @Senado Uruguay

No acompañamos en general este proyecto presentado, por considerarlo incompleto, injusto y fuertemente negativo en varios aspectos centrales de su contenido”, detalla el informe de la minoría que leyó anoche la senadora frenteamplista Silvia Nane.

No hay, asegura el informe frentista desglosado por El País, “nada de análisis de impacto, nada de consideración respecto a los ingresos del sistema, ni una medida acompañada de su cuantificación económica”.

El envejecimiento de la población, el cambio tecnológico en el mundo del trabajo, junto a otros factores (...) no deben tener en cuenta exclusivamente la sustentabilidad financiera”, detalla el apartado final.

La reforma fue rechazada también por la central sindical PIT- CNT. El 15 de noviembre último miles de trabajadores respondieron a la convocatoria de la central única sindical de Uruguay, que llamó a una manifestación frente al Congreso como cierre de un paro general de cuatro horas en rechazo a la iniciativa.

Bajo la consigna “que no te roben el futuro”, la central sindical marchó desde la explanada de la Universidad de la República hasta el Palacio Legislativo, donde el titular de la central obrera, Marcelo Abdala, rechazó la iniciativa que ofrece “jubilarnos más tarde, trabajar más y cobrar menos”.

“Este proyecto es Robin Hood al revés, es el modelo de la desigualdad, es sacarle al de abajo para darle al de arriba. No cambia en absolutamente nada la financiación; parten de la base de un presunto déficit en la seguridad social, pero no tocan la financiación, porque no están dispuestos a hacer lo que hay que hacer, que es gravar directamente a la riqueza de este país”, criticó Abdala.

Agencia Telam y diario El País (Uruguay)