La foto de Trump sonriendo junto al bebé que quedó huérfano en la matanza de El Paso desata indignación

Fari Rafa
Contributor

El presidente Donald Trump sigue en el centro de la polémica tras las masacres de Dayton, Ohio, y El Paso, Texas, donde fallecieron más de 30 personas y otro medio centenar resultaron heridas en menos de 24 horas.

Foto: Melania Trump vía Instagram

Así ha quedado comprobado luego de otro gesto ante las cámaras esta semana, cuando posó sonriente y con el dedo pulgar en alto junto a su esposa Melania, quien llevaba en brazos a un bebé de dos meses que sobrevivió al tiroteo en el Walmart de El Paso.

Los padres del niño, llamado Paul Anchondo, murieron protegiéndolo de las balas con sus cuerpos.

Paul fue llevado a un encuentro con el presidente y la primera dama en el Centro Médico Universitario en El Paso, porque aunque sufrió lesiones ya había sido dado de alta.

“Estoy realmente confundido y horrorizado por esta imagen. ¿Estoy viendo esto de la manera incorrecta?”, escribió un usuario cuando la foto llegó al Twitter de la Primera Dama.

“Esta foto verdaderamente macabra muestra a un sonriente Donald Trump, con una risueña Melania a su lado, dando el visto bueno a un bebé cuyos padres fueron asesinados en el ataque terrorista de un supremacista blanco en El Paso QUE TRUMP INSPIRÓ. Te dice todo lo que necesitas saber sobre esta pareja insensible”, opinó otro.

Ocho personas que también sobrevivieron al tiroteo aún se encuentran hospitalizadas en el mismo centro médico, pero todas se negaron a reunirse con el inquilino de la Casa Blanca, de acuerdo con el Washington Post.

Hace bromas fuera de lugar en el hospital donde se atienden los sobrevivientes

En el mismo hospital, Trump bromeó sobre el amplio apoyo de sus simpatizantes mientras visitaba El Paso. Durante una charla con los médicos, el presidente comparó la multitud que lo recibió con la del candidato presidencial Beto O'Rourke.

Trump se jactó de la asistencia a su manifestación de febrero y se burló del tamaño relativamente pequeño de la contra-manifestación de O'Rourke.

“Estuve aquí hace tres meses. Ese lugar estaba abarrotado ... Esa era una multitud. Y teníamos el doble de número afuera. Y luego tenías a este loco Beto. Beto tenía como 400 personas en un estacionamiento, dijeron que su multitud era maravillosa”, dijo.

En un tuit, O'Rourke respondió que la comunidad de El Paso se centra en la sanación, “no en el odio” ni en el racismo. “Ciertamente no en el tamaño de la multitud. Nuestra comunidad, y nuestro país, no se definirán por la pequeñez de Donald Trump. Seremos definidos por el amor, la compasión y la fuerza”, escribió.

Esta no es la primera vez que Trump adopta una pose jovial junto a personas afectadas por una masacre con armas de fuego. En febrero del año pasado, el presidente también sonrió junto a la cama de un adolescente que había sobrevivido al tiroteo en la escuela de Parkland.

Trump suele reaccionar de manera para muchos inapropiada a las tragedias acontecidas bajo su administración: como cuando lanzó papel higiénico a damnificados del huracán en Puerto Rico, o cuando confesó ordenar un ataque con 51 misiles a Siria mientras comía “la más hermosa porción de torta de chocolate”, y mostró tibieza hacia los supremacistas blancos tras el atropello mortal de una mujer en Charlottesville.

A menos de una semana de los más recientes tiroteos, la tensión política y el debate sobre el control de armas en el país ha alcanzado nuevos niveles. Y Trump no ayuda a aplacar la indignación de millones, sino más bien la alimenta.