Treinta años sin Celia Gámez, la vedete argentina que se hizo mito en España

Buenos Aires, 8 dic (EFE).- Hace 30 años, Celia Gámez colgaba por última vez su 'falda almidoná' y los nardos que la convirtieron en un mito en la convulsa España del siglo XX. El 10 de diciembre de 1992, en el Buenos Aires en el que nació y donde era casi una desconocida, la reina de la revista, en silla de ruedas y sin recordar quién fue, decía adiós a su intensa y prolífica vida.

"Nos dimos el gusto de que su vida terminara lo mejor posible, no sufriendo. Se fue deteriorando con el tiempo. El alzheimer es una enfermedad muy cruel", cuenta a EFE Salvador Paldino, exdirector del geriátrico en el que la vedete pasó sus últimos tres años, tiempo en que, hasta que la enfermedad se lo permitió, contaba anécdotas y veía sus películas con sus compañeros.

"Me decía 'sigo teniendo lindas piernas'. Siempre me lo contaba. Era una mujer maravillosa", rememora.

La inolvidable artista, que popularizó aquello de "Por la calle de Alcalá, con la falda almidoná y los nardos apoyaos en la cadera" o "La española cuando besa, es que besa de verdad", moría sin hijos a los 87 años en su Argentina natal, donde, tras décadas deslumbrando en España, había retornado ya en su ocaso.

"Creo que el peor momento que tuvo fue ir perdiendo a sus hermanas y verse morir, deteriorada, porque era una persona super elegante, super guapa, una estrella", señala la cantante Valeria Hernández, su sobrina biznieta.

Y recuerda cómo, ya de anciana, se levantaba sonámbula y cantaba como si estuviera en el teatro.

Hija de malagueños emigrados a Argentina, nació en 1905 según todas las biografías, aunque ella decía que fue en 1908, fecha de su documento argentino, que quedó en su habitación del geriátrico San Jorge de Buenos Aires y Salvador guarda como un tesoro.

El exdirector relata el caos que se vivió tras el fallecimiento. Hasta un fotógrafo le ofreció dinero para obtener una imagen del cadáver, que él no aceptó.

¿ROMANCE CON EL REY?

'La Gámez' dio sus primeros pasos artísticos en teatros de Buenos Aires. Pero, en 1925, un viaje con su padre a España para cobrar una herencia le cambió la vida: en un trayecto en tren, la marquesa de la Corona la oyó cantar tangos y le propuso que actuara en un festival benéfico al que acudió el rey Alfonso XIII, con quien se rumoreó tuvo un romance, que Valeria desmiente.

"Lo que yo sé de muy buena fuente es que Alfonso XIII la invitó a salir y fue la única mujer que le rechazó una salida", asevera.

Con su desparpajo, voz y belleza, los contratos empezaron a llover tras ese debut madrileño y no tardó en convertirse en la mayor estrella de la revista, espectáculo de variedades que puso color durante décadas a una España en la que sobraban penurias.

"Me di cuenta realmente de lo que era Celia cuando vine a España. Yo sabía que tenía una tía famosa, veía fotos, pero nunca pensé que era tan grande el abanico y envergadura de lo que es Celia Gámez en España, en Madrid especialmente", reconoce Valeria, que se dedica a la música desde hace 35 años y vive en Málaga (sur de España).

Fue en 1931, durante la Segunda República, cuando protagonizó su mayor éxito, "Las Leandras", donde estrenó el pasacalle "Los nardos".

LA DE "LOS BUENOS MUSLOS"

"La llamaban la señora de los buenos muslos. Estaba en todos los detalles: cómo tenían que ir esas medias con la costura, elegir el vestuario, el guion... ¿Cuántos compositores le han compuesto canciones que son las que después cantan hoy en día otras grandes artistas?", indica la argentina Ivanna Rossi.

Entre 2014 y 2017, esta versátil actriz protagonizó el espectáculo "La Celia" en Argentina -donde la estela de Gámez apenas había perdurado- y en España: "No era imitarla, era traer su esencia, alma, historia, sus canciones, letras y dar a conocer su vida y lo que fue arriba del escenario y provocaba en el público", señala.

Ella no conocía a la vedete cuando surgió hacer ese homenaje -que anhela vuelva a programarse-, y debió aprender rápidamente la vida de esta mujer "fuerte" y "precursora", que logró llevar la voz femenina al teatro en tiempos de dominación masculina.

En 1937, durante la Guerra Civil, Celia volvió a Argentina, donde hizo varios espectáculos y películas, pero en 1938 retornó a su añorada España, donde se posicionó del lado franquista. Tanto, que al acabar la contienda lanzó el chotis "¡Ya hemos pasao!", respondiendo al lema republicano "¡No pasarán!".

Hernández dice que su tía era "apolítica", pero "tenía que tirar para el régimen", porque era "lo que había en ese momento; si no, no cantaba".

EL LEGADO

En los 70, Celia, que llegó a ser empresaria de sus espectáculos, volvió una temporada a Argentina para estar con su hermana enferma y trabajó en algunos proyectos. En 1981 estrenó allí su última película y en 1984 pisó en Madrid su último escenario, con Sara Montiel y Olga Guillot.

"¿El mejor legado?", se pregunta su sobrina: "Su arte, su personalidad, la constancia... (...) La quería todo el mundo, no hacía diferencias sociales. Era muy generosa", agrega.

Los restos de la estrella reposan en el panteón de la Asociación Argentina de Actores del Cementerio de la Chacarita, donde también descansa Miguel de Molina, represaliado del franquismo.

"Ella quería morir acá. Me lo dijo", asevera Paldino en Argentina, pero, desde España, Hernández lanza otra versión: "Ella hubiera querido morir acá".

Rodrigo García

(c) Agencia EFE