El telescopio James Webb de la NASA detecta por primera vez dióxido de carbono en un mundo alienígena

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Una ilustración del exoplaneta gigante Wasp 39b, donde se detectó dióxido de carbono (NASA)
Una ilustración del exoplaneta gigante Wasp 39b, donde se detectó dióxido de carbono (NASA)

El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha detectado dióxido de carbono en un mundo alienígena, por primera vez.

Un equipo de más de 30 científicos que analiza el espectro del exoplaneta gigante gaseoso Wasp 39b informó que ha encontrado una señal clara de una abundancia de dióxido de carbono en la atmósfera del planeta. Estudios previos de los telescopios espaciales Hubble y Spitzer habían detectado vapor de agua, potasio y sodio en la atmósfera del exoplaneta, pero esta es la primera vez que se detecta dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero y, al menos en la Tierra, un producto del metabolismo animal identificado de forma clara en un mundo distante.

Los nuevos hallazgos se aceptaron para su publicación en la revista Nature y están disponibles en el servidor académico en línea Arxiv.

El resultado es uno de los primeros hallazgos provenientes de las primeras observaciones de Webb, y sugiere que el nuevo telescopio espacial también puede ayudar a separar los componentes atmosféricos de exoplanetas más pequeños, rocosos y similares a la Tierra durante su vida operativa. La detección precisa de las concentraciones de gas en las atmósferas de tales planetas podría ayudar a los científicos a detectar signos de vida extraterrestre, si es que existe.

El espectro de Wasp 39b fue una de las primeras cinco imágenes de Webb que se dieron a conocer al público el 12 de julio, aunque no es una fotografía en el sentido habitual. Webb usa su instrumento espectrómetro infrarrojo para medir la luz de las estrellas que pasa a través de la atmósfera de planetas distantes como Wasp 39b, y debido a que diferentes elementos y moléculas absorben la luz en diferentes longitudes de onda, el patrón resultante de caídas y picos revela qué sustancias químicas están presentes en la atmósfera intermedia.

“Tan pronto como aparecieron los datos en mi pantalla, el enorme registro de dióxido de carbono me llamó la atención”, declaró en un comunicado el estudiante graduado de la Universidad Johns Hopkins, Zafar Rustamkulov, y miembro del equipo de Ciencia de Liberación Temprana de la Comunidad de Exoplanetas en Tránsito del telescopio Webb. “Fue un momento especial, se cruzó un umbral importante en las ciencias de los exoplanetas”.

El espectro de Wasp 39b tomado por el telescopio espacial James Webb (NASA)
El espectro de Wasp 39b tomado por el telescopio espacial James Webb (NASA)

Wasp 39b es un planeta gigante gaseoso que orbita una estrella similar al Sol a unos 700 años luz de la Tierra. Es casi tan enorme como Saturno, pero 1,3 veces más grande que Júpiter, tiene una “hinchazón” debido a la temperatura extrema de Wasp 39b; registra alrededor de 1.600 ° Fahrenheit (870 ° Celsius) y orbita su estrella a una distancia más cercana que el planeta Mercurio a nuestro Sol.

Las cantidades precisas de dióxido de carbono pueden ayudar a los científicos a comprender mejor la evolución de exoplanetas como Wasp 39b, como la cantidad de material sólido o gaseoso que contribuyó a su formación.

Pero el registro también insinúa las capacidades del telescopio Webb para descifrar las atmósferas de planetas rocosos más pequeños y más parecidos a la Tierra, planetas donde la vida tal como la conocemos podría prosperar, lo cual deja señales reveladoras de la presencia de la misma en la atmósfera de un exoplaneta.