Te amo, pero odio tus redes sociales

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“Ojalá se pudiera dar block en la vida real”, se lee en un mensaje que ha sido compartido 1,325 veces en Facebook, según su conteo. Horas después la imagen se habrá compartido más de 10 mil veces en la red. Cada vez más, la conversación de las redes sociales permanece en las plataformas digitales porque las discusiones son cesadas al no encontrar un punto de acuerdo que fomente el diálogo.

Las redes sociales son un espacio, como cualquier otro, en el que los usuarios mantienen dinámicas de interacción. Y, como en cualquier otro espacio, las muestras de tolerancia pueden tener un límite y derivar en problemas, malas interpretaciones y cerrazón al diálogo. Cuando se trata de desconocidos, quizá este no sea un problema, sin embargo ¿te ha pasado que te enganchas en peleas con conocidos, amigos, colegas y hasta familiares? Si has querido silenciarlos, bloquearlos y eliminarlos de tu red social, esto podría interesarte. Quizás no debas llegar tan lejos para poder convivir con ellos dentro y fuera de tus redes sociales.

Los espacios digitales son una cara más de nuestra realidad. No es que los usuarios se comporten de manera distinta sino que, de alguna manera proyectan lo que estamos viviendo nosotros como sociedad, explica Paola Ricaurte Quijano, doctora en Ciencias del Lenguaje y coordinadora del seminario de investigación sobre Culturas Digitales con el Colegio de México.

“Lo podemos ver en espacios públicos como en las ciudades. Por ejemplo, en la Ciudad de México, si tu observas hay microagresiones constantes. En cómo tratamos a la gente, en manejar o cuando pedimos ayuda. Hasta cómo desechamos la basura y por supuesto está la violencia de género. Vivimos en una sociedad al borde de la agresión a cada minuto”, opina la también ex colaboradora del colectivo Enjambre Digital en la defensa de los derechos humanos en el entorno digital.

Las discusiones y debates en línea sobre temas coyunturales tienden a convertirse rápidamente en desacuerdos acalorados y terminar en la polarización, explica el proyecto Aprendizaje social y emocional para la conciencia mutua (SELMA) de la Comisión Europea que se enfoca en el discurso de odio en línea.

"Ahora es más visible porque se han dado condiciones en las que ser más agresivo no está tan mal visto como en otros lados. Es decir, hay bastante tolerancia en que la agresión sea algo naturalizado como las formas de violencia y la microviolencia", continúa Paola Ricaurte.

Y es que, ataques personales en redes sociales pueden impactar a un usuario más allá del espacio digital. El discurso agresivo en línea puede incidir en su salud mental a corto y largo plazo. Pueden presentar una baja autoestima, sentimientos de aislamiento, desórdenes del sueño, ansiedad, miedo e inseguridad.

Consejos:

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Si intercambias argumentos con algún familiar o conocido con el que no estés de acuerdo, no significa que terminará en hostilidad o en bloquearse mutuamente de sus redes. Sin embargo, ante la ola de agresiones y ataques en línea estas son algunas recomendaciones que puedes seguir para mantener esa amistad sana.

1.- No engancharte: está demostrado que mientras los mensajes apelen más a las emociones, es más probable que la gente sienta una necesidad de responder o probar su argumento. "Es como una bola de nieve que va a crecer, hay que planear no involucrarse en provocaciones", propone Paola.

2.- Si te interesa continuar la conversación, puedes proponer llevar el debate en espacios físicos. Además, eso te permitirá tener a la mano más contexto de cómo el interlocutor dice las cosas, al escuchar la voz, el tono, ver los gestos. "Un tuit o un comentario muchas veces no te dan la perspectiva completa de ese mensaje y tú puedes interpretarlo en otro sentido", analiza la experta en teoría de la argumentación.

3. "Buscar cómo tener un diálogo mucho más constructivo. Pensar que la idea no es convencer a los otros de que nuestra verdad es más válida. Reconocer las diferencias, aunque no estemos de acuerdo", sugiere Paola. Y eso también se traslada en la sociedad, para convivir con las personas que piensan diferente.

4. Reflexionar de manera personal y colectiva sobre nuestro círculo cercano y también fuera de él. "Pensar, ¿cómo estamos entendiendo la relación con el otro? Y también, ¿cómo reproducimos las violencias estructurales en las que vivimos?", opina Paola.

5. Se vale tomar decisiones técnicas como silenciar o bloquear a una persona si no hay una relación muy cercana. Eso es recomendable cuándo ese usuario te está causando un daño emocional o amenaza con hacerte una agresión de manera física. “Hay que tratar de protegerse como en cualquier otro conflicto”, aconseja Paola Ricaurte.

7. Considera que es posible presentar afectaciones emocionales, mentales o físicas por la interacción en las redes sociales. Puedes reflexionar si están aportando a tu bienestar o si tienen un efecto negativo, pues hay personas que son más vulnerables al recibir un mensaje.