Los tatuadores se enfrentan a una paleta más gris en Europa

·7  min de lectura
El tatuador Alex De Pase, propietario de nueve salones de tatuajes, en el estudio de su casa en el pueblo de Grado, Italia, el 7 de abril de 2022. (Ciril Jazbec/The New York Times)
El tatuador Alex De Pase, propietario de nueve salones de tatuajes, en el estudio de su casa en el pueblo de Grado, Italia, el 7 de abril de 2022. (Ciril Jazbec/The New York Times)

A lo largo de un torso desnudo y hasta un muslo, un sol brilla a través de las aguas del océano y baña corales y peces con una luz acuosa. En la parte inferior de una pierna, unas ranas vívidas se tensan, como si se estuvieran preparando para saltar de unas hojas cubiertas de rocío. Un niño travieso con unos brillantes ojos azules mira fijamente desde la cara interior de un bíceps.

En el estudio de su casa en el pueblo de Grado, al norte de Italia, Alex De Pase revisaba fotografías de algunos de los miles de diseños que había entintado durante su carrera como artista tatuador. Sin embargo, es posible que las obras de estos lienzos de piel no se puedan replicar en 2023, al menos no con el mismo conjunto de colores.

Las nuevas regulaciones sobre tintas para tatuajes y maquillaje permanente que comenzaron a entrar en vigencia en toda la Unión Europea en enero tenían como objetivo reducir el riesgo de que se incluyeran ingredientes que pudieran ser peligrosos para la salud. Las regulaciones también han causado la mayor conmoción de la industria en memoria reciente: los fabricantes de tinta han tenido que reformular líneas completas de productos para cumplir con las normas.

La posibilidad de una disrupción aún mayor se cierne sobre los artistas el próximo año, cuando entren en vigor las prohibiciones sobre pigmentos verdes y azules que, según los fabricantes de tinta, podrían ser imposibles de remplazar. Esto ha provocado indignación entre los tatuadores, quienes alegan que las restricciones son exageradamente amplias, además de que generan una preocupación innecesaria en los clientes y socavan su arte.

Las regulaciones europeas podrían presagiar cambios en Estados Unidos, donde la Administración de Alimentos y Medicamentos tiene cierta supervisión sobre las tintas y pigmentos. En noviembre, cuando Linda Katz, directora de la Oficina de Cosméticos y Colores de la agencia, realizó una presentación en una conferencia sobre la seguridad de los tatuajes en Berlín y se le preguntó si el país alinearía sus regulaciones con las de Europa, respondió: “Eso está por verse, estamos trabajando justo en esa área”.

De Pase, quien es conocido por el fotorrealismo de sus tatuajes —en particular sus retratos—, los cuales realiza en el estudio de su casa, afirma que mezcla cuidadosamente diferentes colores para lograr las sutilezas del tono de la piel. “Soy conocido por mis tatuajes de colores”, afirmó. “Para mí, esto es un problema”.

Tendencias de tatuajes y toxicología

El tatuador Alex De Pase atiende a un cliente en el estudio de su casa en el pueblo de Grado, Italia, el 7 de abril de 2022. (Ciril Jazbec/The New York Times)
El tatuador Alex De Pase atiende a un cliente en el estudio de su casa en el pueblo de Grado, Italia, el 7 de abril de 2022. (Ciril Jazbec/The New York Times)

Si bien alguna vez fueron la marca rebelde de marineros y motociclistas, los tatuajes se despojaron hace bastante tiempo de cualquier vestigio de que eran un arte marginal. Las encuestas indican que alrededor de una cuarta parte de los europeos de 18 a 35 años y casi un tercio de los adultos estadounidenses tienen tatuajes. Tomando en cuenta toda esa gran cantidad de piel entintada, las complicaciones documentadas son relativamente inusuales y por lo general involucran infecciones bacterianas o reacciones alérgicas. Sin embargo, los reguladores no le han seguido el ritmo a la popularidad del arte corporal. Solo unos pocos países europeos ejercen una supervisión nacional de las tintas para tatuajes. Hasta este año, no había normas vinculantes en la Unión Europea.

Las tintas modernas para tatuajes son mezclas complejas. Incluyen pigmentos insolubles que proporcionan sombra o color, agentes aglutinantes para mantener los pigmentos suspendidos en líquido mientras son transferidos a la piel, y agua y otros solventes como la glicerina y el alcohol que influyen en las cualidades de la tinta, junto con conservantes y otros aditivos.

Tras la inyección, parte del pigmento se queda de forma permanente en la piel, pero también podría migrar a los ganglios linfáticos. Cuando se exponen a la luz solar o durante la eliminación con láser, los pigmentos también podrían dividirse en nuevos compuestos potencialmente más tóxicos y circular por todo el cuerpo.

A lo largo de los años, los fabricantes tradicionales de tintas han incorporado metales pesados como el bario y el cobre en sus pigmentos para crear una paleta de colores más amplia, y se han detectado agentes neurotóxicos como el cadmio, el plomo y el arsénico en algunas tintas en altas concentraciones. Estos elementos también se pueden encontrar en las llamadas tintas veganas, que solo excluyen las glicerinas de origen animal y otros ingredientes.

Desde 2015, Europa les exige a los fabricantes que etiqueten las tintas indicando los ingredientes peligrosos que contengan. Pero debido a que los pigmentos crudos se fabrican a escala industrial para su uso en todo tipo de productos, incluidas prendas de vestir y automóviles, no siempre tienen la pureza que uno desearía en una sustancia que se inyecta en la piel.

Ines Schreiver, codirectora del Instituto Federal de Evaluación de Riesgos en Alemania, que se enfoca en la toxicología de los tatuajes, afirmó que existen preguntas básicas sobre la exposición del cuerpo a las tintas que siguen sin respuesta. Entre las incógnitas está la cantidad de tinta que ingresa al cuerpo, la relación entre esa exposición y las reacciones adversas que suceden de forma ocasional y cualquier enfermedad que pueda surgir años después.

“No usaría la palabra ‘seguro’ o ‘inseguro’ para describir los tatuajes”, afirmó Schreiver. “Les digo a mis amigos que se informen sobre los posibles efectos secundarios y las incertidumbres”.

Después de largas deliberaciones de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas, la Comisión Europea optó por centrarse en sustancias que se conocen por ser peligrosas, prohibió una larga lista de químicos cuyo uso en cosméticos ya era ilegal y limitó drásticamente las concentraciones de ciertos compuestos corrosivos o irritantes.

La prohibición había incluido dos pigmentos, Azul 15:3 y Verde 7, basándose en parte en investigaciones de hace décadas que relacionaron su uso en tintes para el cabello con un riesgo elevado de cáncer de vejiga. Tras reconocer las objeciones de los fabricantes de tintas de que no había sustitutos para esos pigmentos pero sin evidencias para afirmar su seguridad, la comisión pospuso su prohibición hasta el próximo año.

“Las sustancias son inyectadas en el cuerpo humano para un contacto permanente y prolongado, de por vida”, afirmó Ana María Blass Rico, funcionaria de políticas de la comisión. “Es por eso que es tan protectora”.

Jorgen Serup, un dermatólogo danés que desde 2008 dirige una renombrada “clínica de tatuajes” en el Hospital Bispebjerg en Copenhague, aseguró que las regulaciones eran necesarias desde hacía tiempo. Pero en su opinión estaban mal enfocadas, pues prohibieron muchas sustancias que nunca se usarían en tatuajes y no abordaron otros problemas conocidos como la contaminación bacteriana de las tintas durante su producción. Entre los miles de pacientes que ha tratado por complicaciones, descubrió que el rojo estaba más comúnmente asociado con las reacciones alérgicas. “Desde el punto de vista clínico, no hay ninguna razón para prohibir el azul y el verde”, aseguró.

En Estados Unidos, donde se fabrican muchas tintas para tatuajes que se usan en Europa, los fabricantes corrieron a reformular sus productos para cumplir con los nuevos estándares. Uno de los principales proveedores, World Famous Tattoo Ink, tiene una nueva instalación en Greenville, Carolina del Sur, donde cada mes se llenan y empaquetan 400.000 botellas en una sala limpia y esterilizada.

El propietario, Lou Rubino, abrió su primera tienda de suministros para tatuajes en St. Marks Place en Nueva York en 1998, poco después de que el Concejo Municipal eliminara una vieja prohibición de tatuar para que los artistas clandestinos pudieran volver a trabajar de manera abierta y transparente. En aquel momento, la compañía fabricaba sus tintas en un almacén en Long Island. “Solía tener empleados que se sentaban allí y llenaban las botellas usando un recipiente de té helado comercial con boquilla en la parte inferior”, recordó.

World Famous ya había actualizado sus productos anteriormente, como por ejemplo cuando eliminó un conservante a base de formaldehído que había sido prohibido en Suiza. Sin embargo, Rubino afirmó que las nuevas regulaciones han requerido cambios enormes, y ha obligado a la compañía a pagarles más a los laboratorios para determinar si los productos cumplen con los límites permitidos para los químicos. Debido a que World Famous no prueba sus productos en animales, los empleados y sus familias y amigos ofrecieron voluntariamente su piel para medir el rendimiento de las nuevas tintas.

Aunque World Famous había estado explorando remplazos para los pigmentos prohibidos, Rubino afirmó que aún no habían encontrado ningún sustituto adecuado. “Si no lo conseguimos, habrá mucho menos azul y verde en los tatuajes”, afirmó.

© 2022 The New York Times Company

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.