Si duermes más de 40 minutos de siesta puedes volverte diabético

Echar una cabezadita a mediodía o después de comer es cardiosaludable, pero ¡cuidado! La siesta puede ser perjudicial si se entra en la fase de sueño profundo.

(Foto: Getty Images)

Seguro que estamos de acuerdo en que dormir es un placer de lo más saludable, pero es importante tener en cuenta que hacerlo a menudo, a deshora y en exceso puede ‘acelerar’ el proceso de envejecimiento, generar patologías y hasta provocar la muerte prematura. 

No te sorprendas tanto. Está demostrado, los efectos positivos de la siesta desaparecen cuando sobrepasa los 40 minutos. 

Este sería el umbral de seguridad, según los expertos. A partir de ahí nos volvemos más propensos a padecer presión arterial alta, niveles altos de colesterol en la sangre y podría incrementar el riesgo de desarrollar diabetes mellitus, en comparación con las personas que no tienen ese hábito.

(Foto: Getty Images)

Es lo que asegura una nueva investigación, liderada por el doctor Tomohide Yamada, de la Universidad de Tokio, en Japón, y presentada en la reunión anual de 2015 de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD, por sus siglas en inglés), que demuestra que la somnolencia diurna excesiva está asociada con un mayor riesgo de diabetes tipo 2.

En concreto, las siestas largas pueden aumentar el riesgo de sufrir diabetes en un 56 por ciento.

Si te estás preguntando qué entendemos por una siesta larga, es aquella que dura tanto que nos hace entrar en un sueño profundo. Y esto suele suceder cuando ‘sesteamos’ más de una hora al día. 

En contraste, una siesta más corta (60 minutos al día o menos) no aumentó el riesgo de diabetes. Aunque los expertos insisten en que para evitar el peligro no conviene pasarte de los 40 minutos al día, una vez traspasado este umbral el riesgo de diabetes empieza a aumentar considerablemente.

(Foto: Getty Images)

Varios estudios han demostrado los efectos beneficiosos de echar siestas cortas de menos de 30 minutos de duración, ayudando a aumentar el estado de alerta y las habilidades motoras. Una siesta corta termina antes de la aparición del sueño profundo de ondas lentas. 

“Entrar en este sueño profundo y luego no poder completar el ciclo de sueño normal puede dar lugar a un fenómeno conocido como inercia del sueño, en el que una persona se siente aturdida, desorientada e, incluso, con más sueño que antes de dormir la siesta", explican los investigadores.

Para la investigación, los autores realizaron búsquedas en MEDLINE (la biblioteca nacional de salud de Estados Unidos), Cochrane Library, y Web of Science sobre artículos publicados hasta noviembre 2014 utilizando las palabras clave somnolencia diurna, siesta y diabetes.

(Foto: Getty Images)

Entre 683 estudios identificados inicialmente, un total de 10 fueron considerados de buena calidad e incluyeron a 261.365 sujetos asiáticos y occidentales. Los estudios procedían de Suecia, España, Finlandia y Alemania (somnolencia diurna) y Estados Unidos, China y Alemania (siesta).

“La somnolencia diurna excesiva y echar siestas muy largas se relacionaron con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, mientras una breve siesta de no eleva este riesgo", explican los autores.

No obstante, los datos no prueban que la siesta cause la enfermedad por sí sola, ya que hay muchas otras variables. De hecho, quienes tienen mala salud duermen la siesta con más frecuencia. Así que no se sabe qué fue antes si las siestas frecuentes o la diabetes.

Aunque se confirmen los resultados, los expertos aseguran que “las personas podrían hacer mucho más por su salud si dejan de fumar, comen equilibradamente y hacen ejercicio. Su efectividad está demostrada”.