¿Se colapsa súbitamente la misteriosa Gran Mancha Roja de Júpiter?

Astrónomos aficionados apuntaron sus telescopios a uno de los más fascinantes y maravillosos fenómenos del Sistema Solar: la Gran Mancha Roja de Júpiter. Y algunos vieron, con súbita preocupación, que algo raro le podría estar pasando a esa masiva, dinámica, colorida y poderosa tormenta en la densa atmósfera joviana: la Gran Mancha Roja lucía distorsionada, con partes rojizas que parecían salírsele a pedazos.

Muchos pensaron, con fascinación y temor a la vez, que estaban presenciando el acelerado proceso de desintegración de la Gran Mancha Roja de Júpiter.

La Gran Mancha Roja tomada en detalle por la sonda Juno, de la NASA, que actualmente orbita Júpiter (NASA)

Ese fenómeno joviano es en realidad una enorme tormenta, una suerte de inmenso huracán con vientos de 300 millas por hora en el que cabría con facilidad toda la Tierra, y su color varía en matiz e intensidad, pero ha sido usualmente visto como un tono rojizo con elementos blanquecinos.

Y al tratarse de una tormenta activa, sus características son variables y, ciertamente, aunque no se conoce cabalmente el por qué de su formación y coloración, ha existido por siglos y podría continuar por mucho tiempo su tremendo girar en la atmósfera de Júpiter.

Pero es claro también que no ha existido siempre y que en algún momento podría transformarse o disiparse. Y, en realidad, desde que se le ha observado con mayor detalle a partir de mediados del siglo XIX, los registros de su tamaño y características han variado.

Por ejemplo, imágenes captadas en 1974 por la sonda Pionner 10 muestran una Gran Mancha Roja de color mucho más intenso que el registrado años después y se ha medido que actualmente tendría cerca de la mitad de la extensión longitudinal que tenía a principios del siglo XX.

En ese sentido, es posible que en el futuro la Gran Mancha Roja se trastoque radicalmente e incluso que se disipe o fusione con otros fenómenos atmosféricos jovianos, como fue el caso del llamado Oval BA, que se formó hacia 2000 de la fusión de tres tormentas blancas de menor tamaño para crear una mayor que luego cobró un tono rojizo. Es por ello a veces llamada la “Mancha Roja Jr.”.

Una foto reciente y de alta nitidez de Júpiter, tomada por el telescopio espacial Hubble. Destaca la Gran Mancha Roja, un inmenso huracán en la atmósfera de Júpiter (NASA)

Actualmente, de acuerdo a The Atlantic, la Gran Marcha Roja se ha tornado de un rojo más oscuro, ha reducido su diámetro (se ha vuelto menos oblonga) y ha continuado la paulatina reducción de su tamaño que ha experimentado durante el pasado siglo. Pero pese a los retazos que parecían escapar de la tormenta y el miedo a su inminente fin, en realidad la Gran Marcha Roja no estaría de pronto desapareciendo, al menos no a un ritmo diferente del que se ha visto decrecer en los últimos 100 años.

En cambio, como señala el portal Space, cuando el telescopio espacial Hubble se enfocó recientemente en Júpiter surgieron elementos que modificaron la noción de que la Gran Mancha Roja podría estar en una suerte de colapso, aunque es evidente que se ha estado reduciendo paulatinamente.

Imágenes del Hubble revelaron que los pedazos que parecían estarse desprendiendo de la Gran Mancha en realidad fluían hacia su interior y que transformaciones en el color de las grandes masas de gas en movimiento crearon la ilusión de que se estaba desarticulando.

No habría así tal desintegración de la Gran Mancha Roja de Júpiter como llegó a temerse, si bien muchos otros misterios subsisten: su origen, su coloración, la composición de los gases que la componen y su futuro.

Por lo pronto, lo cierto es que este enorme huracán joviano está decreciendo, lo ha estado haciendo al menos desde el silo XIX, y es posible que en el futuro desaparezca o se transforme de modo sustantivo (del mismo modo, otras tormentas podrían surgir en Júpiter), pero no habría actualmente un fenómeno súbito o a gran escala en ese sentido.

El telescopio Hubble en órbita terrestre y la sonda Juno de la NASA, que actualmente orbita Júpiter, proveen muy valiosa información sobre ese planeta y sus satélites, y se espera que tras el despegue en 2022 de la sonda europea Jupiter Icy Moons Explorer (JUICE) y de la Europa Clipper de la NASA en 2023, se ampliará el conocimiento sobre el más grande planeta del sistema solar y sus satélites.

Justamente, la luna Europa podría tener bajo su helada superficie un océano de agua que podría incluso albergar formas de vida. Esas y otras actividades científicas podrán también documentar la dinámica de la Gran Mancha Roja de Júpiter y, quizá, explicar un poco mejor sus muchos misterios.