Salvar esta villa del mar requerirá millones y una alza de impuestos ‘histórica’. Eso es solo para las vías

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North Bay Village se compone de tres islas extraídas del fondo de la bahía de Biscayne en la década de 1940 y colocadas —al nivel del mar— en una atractiva ubicación entre Miami y Miami Beach.

Ahora, con el ascenso del mar, los habitantes de la pequeña comunidad enfrentan cómo lidiar con el agua que la rodea y la amenaza.

Al igual que Miami Beach, la villa está comenzando proyectos de elevación de carreteras y este mes los comisionados votarán sobre la altura de las calles propensas a las inundaciones. Pagar el plan “óptimo” pudiera suponer la suscripción de un bono de $60 millones. Es un precio elevado para una población que apenas llega a los 8,000 habitantes, y pudiera requerir una de las mayores alzas de impuestos en la historia de la localidad.

Aun así, las obras en las vías seguirían sin ser suficientes para proteger algunas viviendas de las inundaciones dentro de 40 años y, según temen algunos habitantes, pudieran empeorarlas, como ocurrió en algunos lugares tras los primeros proyectos de elevación de carreteras de Miami Beach.

Sin embargo, la villa parece estar de acuerdo en que hay que hacer algo sobre el cambio climático. Y cuanto antes mejor.

“Considero que se trata de una amenaza existencial para nuestra vida en Treasure Island”, dijo la comisionada de la villa Rachel Streitfeld, quien también vive en la isla más grande de la comunidad. “Deberíamos ser tan ambiciosos como podamos, porque estos proyectos se irán volviendo cada vez más caros”.

La mayor parte de esos $60 millones iría a parar a Treasure Island, que también es la zona con más viviendas unifamiliares.

La protección contra inundaciones solo en ese barrio pudiera costar más de $40 millones, dijeron funcionarios de la ciudad.

Estos mapas muestran un modelo del tipo de inundación que pudiera experimentar Treasure Island de North Bay Village en 2060, con y sin las inversiones en elevación de calles y bombeo de aguas pluviales que la villa está considerando.
Estos mapas muestran un modelo del tipo de inundación que pudiera experimentar Treasure Island de North Bay Village en 2060, con y sin las inversiones en elevación de calles y bombeo de aguas pluviales que la villa está considerando.

En una reunión de la ciudad celebrada la semana pasada, que se centró en soluciones para Treasure Island, los ingenieros contratados por la ciudad mostraron una imagen de la comunidad isleña en 2060 si no se hace nada. En esa línea de tiempo, una tormenta de verano moderada dejaría casi un metro de agua en algunas calles.

“Para entonces ya no estaremos aquí”, murmuró un vecino entre el público.

“Mis hijos sí”, replicó otro.

Un mapa de la isla mostraba la mayor parte en azul intenso, identificando los puntos en los que el ascenso del nivel del mar hará que los niveles de agua subterránea suban a la superficie. Eso significa que, incluso en un día soleado, algunos patios parecerán piscinas durante la marea alta.

“Esto da mucho miedo”, dijo Alex Vázquez, director de BCC Engineering, quien diseñó el plan maestro de aguas pluviales de la ciudad. “Si no se hace nada va a haber fuertes inundaciones con bastante regularidad”.

En la presentación se expusieron cuatro opciones para resolver el problema de las calles inundadas. Bueno, en realidad fueron tres opciones, porque una de ellas era mantener las calles a la misma altura que ahora, y nadie entre las dos docenas de vecinos presentes pareció ser partidario de no hacer nada.

La primera es en verter tres pulgadas de “base negra”, una sustancia fuerte que resiste mejor el poder degradantes del agua salada, encima de las calles. La segunda opción es colocar seis pulgadas de base negra. Se calcula que el costo sería de $4 millones y $8 millones, respectivamente.

La tercera opción, que los funcionarios municipales denominaron “la solución óptima” y algunos habitantes, “el Cadillac”, consiste en elevar las carreteras dos pies e instalar bombas de agua y desagües para recoger todo en el drenaje. Las obras en las vías costarían $7.5 millones. Tres bombas de aguas pluviales y tuberías de drenaje en la isla costarían otros $22 millones.

Esta opción de primer nivel tenía una advertencia. Para garantizar que no haya una caída abrupta de las calles recién elevadas hacia las entradas de los residentes, así como espacio suficiente para instalar todos los desagües necesarios, sería necesario hacer que todas las calles de Treasure Island fueran de un solo sentido. Y se eliminarían algunas plazas de estacionamiento.

Pero el mayor problema de los habitantes con ese plan, además de la pérdida de estacionamientos cruciales, es a dónde iría el agua de las nuevas calles elevadas.

Los desacreditados y publicitados tropiezos de Miami Beach en su programa de elevación de carreteras fueron el principal tema de conversación durante gran parte de la noche. A los habitantes les preocupaba la posibilidad de que las calles elevadas inundaran sus casas, y compartieron un video de redes sociales de un habitante de Palm Island que mostraba exactamente eso. Hablaron de los vecinos que demandaron a la ciudad por ello y del problema —ahora solucionado— de un restaurante en planta baja al que se le negó temporalmente el pago del seguro de inundación tras ser declarado sótano junto a las calles elevadas.

“No debemos cometer los mismos errores que cometió Miami Beach... No vamos a hacer eso”, aseguró el comisionado Streitfeld a los asistentes. “Todo lo que vamos a hacer estará orientado a mantener el agua fuera de las carreteras y de las viviendas”.

Mostró a los vecinos el borrador de los planos de ingeniería de las calles más altas, que incluían desagües a ambos lados para recoger todas las aguas pluviales del drenaje y bombearlas mediante tres estaciones de bombeo que se instalarían en la isla.

No todos quedaron convencidos. Algunos señalaron los mapas de inundación de aguas subterráneas mostrados anteriormente. ¿Qué ocurre cuando el suelo está siempre húmedo? ¿Pueden las bombas y los desagües de la carretera ayudar con eso?

Estos mapas muestran las condiciones en 2060 con varios pies de ascenso  del nivel del mar. A la izquierda, el mapa muestra que la mayoría de los diques del lugar se verían superados por las olas. A la derecha, el mapa muestra los puntos en los que el agua subterránea alcanza la superficie del suelo durante la marea alta.
Estos mapas muestran las condiciones en 2060 con varios pies de ascenso del nivel del mar. A la izquierda, el mapa muestra que la mayoría de los diques del lugar se verían superados por las olas. A la derecha, el mapa muestra los puntos en los que el agua subterránea alcanza la superficie del suelo durante la marea alta.

Los funcionarios municipales y los ingenieros se miraron entre sí, esperando que el otro dijera la respuesta impopular pero necesaria: no.

“Si usted vive en una casa original que es una losa sobre el terreno, va a tener que adoptar medidas para proteger su propiedad”, dijo finalmente Streitfeld. “Como la elevación”.

A medida que asciende el nivel del mar, los expertos y planificadores coinciden en que una de las mejores formas de adaptarse es elevar todo, incluidas las casas y los edificios. Pero es una propuesta costosa, y la última vez que un funcionario municipal dijo abiertamente a los vecinos que probablemente tendrían que derribar sus casas y reconstruirlas más altas a medida que el nivel del mar subiera, provocó una revuelta contra los planes de elevación de la ciudad.

Para pagar las obras en las tres islas, los funcionarios municipales propusieron la emisión de un bono de $60 millones, retirado en cuatro incrementos de $15 millones. Los vecinos tendrían que votar para aprobar la medida, potencialmente en las elecciones de este otoño.

Robert McKnight, un autodenominado “reparador” de casas que ha vivido desde hace poco tiempo en Treasure Island y se postula como candidato a un cargo en la Comisión, dijo que le preocupa que los habitantes no puedan permitirse el plan Cadillac.

“Me gustaría ver un plan manejable, no de $60 millones”, dijo. “Ese es el mayor aumento de impuestos en la historia de la villa”.

La ciudad estimó que a lo largo de los 30 años del bono, el propietario de una vivienda de $250,000 pagaría entre $140 y $740 más al año en impuestos sobre la propiedad, y esa tasa aumentaría a medida que la ciudad usara más dinero del bono a lo largo de los años.

La Comisión votará el 19 de julio sobre cuál de los cuatro planes se va a estudiar.

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