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Las salvaguardas democráticas de la UE en materia de ayuda financiera son insuficientes -auditores

FOTO DE ARCHIVO. Simpatizantes de la oposición húngara se manifiestan frente a la oficina del primer ministro Viktor Orban pidiéndole que dimita tras la renuncia del presidente del país y ex ministro de Justicia en Budapest, Hungría

Por Gabriela Baczynska

BRUSELAS, 21 feb (Reuters) - Las condiciones de la UE para garantizar el Estado de derecho en los Estados miembros antes de que puedan recibir ayuda financiera no son lo suficientemente estrictas como para descartar por completo un retroceso en la democracia, afirmaron el miércoles los auditores del bloque de 27 países.

En los últimos años, la Unión Europea ha reforzado las salvaguardias democráticas en los pagos del presupuesto compartido del bloque en un intento de frenar a los nacionalistas que gobiernan en Polonia y Hungría, ampliamente acusados de recortar las libertades de medios de comunicación, los tribunales, los académicos y los grupos de derechos.

Pero el Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) señala en un informe que estas salvaguardias aún "no garantizan la plena protección de los intereses financieros de la UE".

"Hay grietas en el blindaje: el Estado de derecho es un valor fundamental de la UE, que sin duda merece un sistema más hermético", dijo Annemie Turtelboom, miembro del TCE.

Según el TCE, unos 134.000 millones de euros (145.000 millones de dólares) para Polonia y otros 22.000 millones de euros para Hungría están actualmente en juego en diversos procedimientos disciplinarios relacionados con el Estado de derecho.

Esto equivaldría a alrededor del 19% y el 13% del PIB de estos países en 2022, respectivamente. Pero estas cifras se refieren a pagos potencialmente confiscados a finales de esta década, lo que hace que el efecto presupuestario inmediato sea mucho menor, dijo el TCE.

Los auditores destacaron dos riesgos para evitar que el dinero de los contribuyentes de la UE patrocine políticas contrarias a los valores democráticos: las medidas correctoras simbólicas y el regateo político.

Ambos riesgos se han puesto de manifiesto durante años de enconadas disputas de la UE con Varsovia y Budapest, como el pasado mes de diciembre, cuando el bloque desbloqueó algunos fondos para Hungría al mismo tiempo que intentaba levantar el bloqueo del país a la ayuda a Ucrania.

Los auditores también advirtieron del riesgo de que el control de la democracia se convirtiera en "un ejercicio de marcar casillas".

Esto es algo en lo que los críticos del primer ministro húngaro, Viktor Orban, dicen que se ha convertido en un experto desde hace tiempo, por ejemplo, mediante la creación de organismos de control democrático con escaso efecto real en la lucha contra la corrupción.

En el caso de Polonia, el tira y afloja con el resto de la UE prácticamente llegó a su fin cuando una amplia coalición de centro-derecha llegó al poder el pasado otoño boreal, poniendo fin a ocho años de Gobierno nacionalista.

Prometiendo restaurar el Estado de Derecho, el nuevo Gobierno polaco ya ha desbloqueado algunos fondos de la UE.

El nuevo ministro de Justicia polaco dijo el martes a sus homólogos de la UE que Varsovia anularía los cambios introducidos en los tribunales, denunciados por organizaciones internacionales y grupos de defensa de los derechos humanos por menoscabar la independencia judicial.

Mientras se agrava el pulso de la UE con Hungría, las miradas se dirigen también a Eslovaquia desde el regreso al poder del primer ministro populista Robert Fico.

Los rápidos cambios introducidos por su Gobierno para eliminar una fiscalía especial que investigaba la corrupción estatal provocaron una advertencia de Bruselas, que temía que Fico siguiera el ejemplo de Orban.

Sin embargo, el bloque aún no ha bloqueado la financiación a Eslovaquia.

(Reporte de Gabriela Baczynska; editado en español por Benjamín Mejías Valencia)