La salida de Trump no significa buenas noticias para Ortega en Nicaragua

Agencia EFE
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Managua, 9 nov (EFE).- La casi segura salida de Donald Trump de la Casa Blanca, y el ingreso del demócrata Joe Biden, podría no traducirse en buenas noticias para el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien ha sufrido duras sanciones de la Administración republicana, que lo señala de violaciones a los derechos humanos.

Aunque en Managua hay quienes creen que un Gobierno demócrata en Estados Unidos podría “suavizar” la política de Washington hacia el país centroamericano, algunos analistas y sectores de oposición consideran que difícilmente la suerte de Ortega cambiará con la posible partida de un Trump que no ve diferencias entre lo que ocurre en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Esto se debe a que las decisiones de Estados Unidos relacionadas con Nicaragua están basadas en leyes bipartidistas, de demócratas y republicanos, más que en los “arrebatos” de Trump, tal es el caso de la Ley Global Magnitsky y la Ley Nica Act, que pesan más y tienen un mayor alcance que la orden ejecutiva que establece que el país centroamericano es una “amenaza a la seguridad” del norteamericano.

Tanto la Magnitsky como la Nica Act establecen sanciones económicas al Gobierno o personas de Nicaragua que estén relacionadas con prácticas corruptas o violaciones a los derechos humanos, lo que puede llevar a que Estados Unidos vete ayudas a dicho país o congele los bienes y cuentas de los responsables junto con sus allegados.

"MALAS NOTICIAS" PARA ORTEGA

“Buena parte de la política de los Estados Unidos hacia Nicaragua está determinada por la Ley Nica Act, que es ley, no un acuerdo ejecutivo, adicional a esto, la política de sanciones versus la intervención militar quien comenzó a usarla profusamente fue Barak Obama, con Biden de vicepresidente, no hay nada que indique que el tema de sanciones vaya a ser removido”, dijo a Efe el analista político Eliseo Núñez.

A juicio del exdiplomático Mauricio Díaz, quien recomendó esperar la conclusión de los resultados electorales de Estados Unidos, las decisiones también pasan por la información que tiene Washington de Ortega, especialmente por cómo ha actuado el presidente nicaragüense desde los ataques armados ordenados contra manifestaciones antigubernamentales que dejaron cientos de muertos en 2018.

“No creo que los demócratas, a estas altura, piensen que este tipo de regímenes entienden de buenas, el discurso (de Ortega) de ayer fue una amenaza: ‘nadie debe meter las manos (en Nicaragua)’”, indicó el exdiplomático.

En este sentido, Díaz vio “malas noticias” para Ortega, “porque el mensaje es una declaración de guerra, de que aquí nadie se mete, es mi feudo, no augura nada bueno, es someter a la cubanización a los nicaragüenses”.

Díaz consideró que posiblemente Biden no necesitará ser tan retórico como Trump, pues su Administración dejó “a un norteamericano al frente del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), que es una de las fuentes de ingresos más importantes de Nicaragua”, el tercer país más pobre de Latinoamérica, detrás de Haití y Venezuela.

Para Violeta Granera, miembro del Consejo Político de la opositora Coalición Nacional, la marcha de Trump no significará “grandes cambios”.

BIDEN HA ADVERTIDO

“El marco legal para aplicar sanciones y presiones a la dictadura (el Gobierno de Ortega) fue un acuerdo bipartidario, no es un asunto de republicanos o demócratas, si se confirma el cambio de Administración, de parte de Biden no vemos un cambio hacia la dictadura”, indicó Granera.

Si bien Estados Unidos ha emitido duras sanciones contra más de una veintena de familiares, allegados, empresas y funcionarios de Ortega, por violaciones a los derechos humanos y corrupción, bajo la Administración Trump, Biden ha reiterado públicamente que será “duro” con Gobiernos como los de Nicaragua, Cuba y Venezuela.

“Biden ha dicho que Ortega y Murillo (primera dama y vicepresidenta de Nicaragua) son los culpables de cientos de muertes en Nicaragua, y que debe haber una respuesta regional e internacional contra los Ortegas (…), no creo que un cambio de Administración en Estados Unidos modifique la estrategia de presión al régimen”, sostuvo el exsecretario del Ministerio de Defensa y dirigente de la disidente Unidad Nacional Azul y Blanco, Félix Maradiaga.

En este contexto, lo mejor que podría pasarle a Ortega es que Biden sea indiferente con su Gobierno, pero tampoco esto es halagador, ya que eso significa que “las sanciones no serían removidas”, según Núñez, quien también integra la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Pero eso también está por verse ya que, según Díaz, “este tipo de régimen (de Ortega) tiene de rodillas a las instituciones más respetables a nivel mundial en materia de derechos humanos”.

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