El sabotaje que cambió el mundo

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La Operación Gunnerside efectuada por un grupo de jóvenes soldados en una fría noche de febrero de 1943 no solo fue una acción bélica extraordinariamente valiente, sino que además ha sido calificada como uno de los actos de sabotaje más exitosos y trascendentes de la Segunda Guerra Mundial.Su objetivo fue la Fábrica de Producción de Hidrógeno en Vemork (en las afueras de la localidad de Rjukan, en la provincia de Telemark, al sureste Noruega) también conocida como la fábrica o planta de producción de agua pesada de Vemork, que está localizada en una zona de Noruega que en aquel entonces, era prácticamente inaccesible, había sido fortificada y era fuertemente custodiada.

Al penetrar en este lugar de muy difícil acceso en las montañas heladas de Telemark, los comandos noruegos sabotearon con éxito la producción de agua pesada que podría haber hecho posible que el régimen nazi desarrollara una bomba atómica, según explica Visit Norway, VN (www.visitnorway.com).

Habitación de la fábrica de agua pesada en Vemork tal como fue encontrada.
Habitación de la fábrica de agua pesada en Vemork tal como fue encontrada.

La operación se llevó a cabo sin disparar un solo tiro y los saboteadores pudieron escapar. Algunos de ellos tuvieron que esquiar durante 17 días para poder llegar a Suecia, según VN.La espectacular historia del sabotaje del agua pesada es conocida mundialmente, especialmente a través de películas como ‘La batalla del agua pesada’ (Operation Swallow: The Battle for Heavy Water, de 1948) y ‘Los héroes de Telemark’ (The Heroes of Telemark, de 1965) y la miniserie ‘La Batalla del Agua Pesada’ (The Heavy Water War, de 2015).

Cinco integrantes del equipo de la Operación Gunnerside, en Londres.
Cinco integrantes del equipo de la Operación Gunnerside, en Londres.

El líder de la acción, el militar Joachim Rønneberg, que en ese momento tenía 23 años, ha manifestado en reiteradas ocasiones que la instalación donde se llevó a cabo aquel exitoso sabotaje debería ser puesta a disposición del público, según VN.

EPISODIO CLAVE DE LA II GUERRA MUNDIAL

Esto es posible a partir de junio de 2022, ya que después de años de excavación y planificación, la fábrica original podrá ser observada por los visitantes, ahora cubierta y protegida por una nueva instalación museística, que contará la historia de aquellos hechos históricos, en el mismo sitio donde ocurrieron.

Las ruinas de la fábrica se encuentran en las mismas condiciones que cuando fueron excavadas. Un nuevo edificio las cubre, asegurando que en su interior la fábrica sea cuidada de la mejor manera posible para el futuro, estando diseñado para proteger las ruinas de las fuerzas naturales y el clima, explica Alina Olsen, de Visit Telemark (www.visittelemark.com).

Excavación de la planta de producción de agua pesada, en Vemork, en Rjukan.
Excavación de la planta de producción de agua pesada, en Vemork, en Rjukan.

En estas instalaciones la audiencia puede aprender acerca de uno de los actos de sabotaje más exitosos de la Segunda Guerra Mundial en la planta hidroeléctrica de Vemork, cuyo sótano fue el objetivo de un grupo de soldados noruegos bajo mando británico una noche invernal a finales de febrero de 1943.

Esta operación de sabotaje denominada Gunnerside, tuvo lugar sin disparar un solo tiro y sin que los saboteadores resultaran heridos, y es considerada mundialmente como una audaz acción militar que frustró el proyecto nuclear nazi e incidió decisivamente en el final de la guerra.

La planta de Vemork, construida por la empresa Norsk Hydro para la producción de fertilizantes, fue utilizada por el régimen nazi para producir ‘agua pesada’ (óxido de deuterio o ‘hidrógeno pesado’) un compuesto utilizado en las primeras investigaciones de la energía nuclear, y que Alemania quería utilizar para fabricar una bomba atómica, según las distintas fuentes históricas.

Central hidroeléctrica de Vemork y planta de agua pesada, en Rjukan. Los comandos noruegos sabotearon con éxito la producción de agua pesada que podría haber hecho posible que el régimen nazi desarrollara una bomba atómica.
Central hidroeléctrica de Vemork y planta de agua pesada, en Rjukan. Los comandos noruegos sabotearon con éxito la producción de agua pesada que podría haber hecho posible que el régimen nazi desarrollara una bomba atómica.

La producción de hidrógeno, tanto para producir el amoníaco utilizado en los fertilizantes, como el deuterio de uso nuclear, requiere grandes cantidades de electricidad, por lo que la fábrica se erigió cerca de la central hidroeléctrica de Vemork.

Central hidroeléctrica de Vemork, Rjukan, Noruega.
Central hidroeléctrica de Vemork, Rjukan, Noruega.

LA BATALLA DEL AGUA PESADA

Los comandos de Gunnerside se infiltraron en la fábrica en una noche de invierno a finales de febrero de 1943 accediendo por el barranco en la parte posterior de la planta, y después de reducir al único centinela que les descubrió, colocaron unas cargas explosivas en el interior de la fábrica y las hicieron estallar.

Central hidroeléctrica de Vemork y planta de agua pesada, en Rjukan.
Central hidroeléctrica de Vemork y planta de agua pesada, en Rjukan.

Los militares Joachim Rønneberg y Fredrik Kayser accedieron a la planta a través de un estrecho túnel utilizado para cables.

El ruido de la maquinaria hizo que el sabotaje pasara inadvertido y no fuera descubierto hasta el día siguiente, permitiendo la fuga de los comandos. Esta acción produjo la pérdida de cientos de litros de agua pesada, una destrucción parcial de la planta y la perturbación de la producción de agua pesada durante meses.

La Fábrica de Producción de Hidrógeno (19281929) por la noche, Vemork, Rjukan.
La Fábrica de Producción de Hidrógeno (19281929) por la noche, Vemork, Rjukan.

Además de Gunnerside (1943), durante la Segunda Guerra Mundial, la planta producción de agua pesada en Vemork y la localidad de Rjukan fueron el objetivo de otras tres operaciones militares: la Operación Freshman (un intento de sabotaje fracasado, en 1942), un bombardeo estadounidense, que dañó las instalaciones en 1943, y el hundimiento de un ferry que trasportaba contenedores con agua pesada, en 1944.

“Esta instalación es un destino importante para la educación en historia y un monumento a la Segunda Guerra Mundial”, señala Anna Hereid, directora del Museo de Trabajadores Industriales de Noruega (NIA), que excavó Vermok utilizando un método de excavación arqueológica industrial para encontrar el sitio original donde tuvo lugar el sabotaje.

La antigua central hidroeléctrica de Vermok, que generaba electricidad aprovechando la caída de agua de la cascada de Rjukan (Rjukanfossen) la cual bajaba con estruendo por la ladera de la montaña, es el actual museo NIA (https://www.nia.no).

La planta de agua pesada (1935) formaba parte de la Fábrica de Producción de Hidrógeno en Vemork (1929) demolida en 1977, pero en septiembre de 2016, el NIA comenzó sus excavaciones, realizando un hallazgo histórico el 5 de octubre de 2017, al encontrar las instalaciones de producción de agua pesada, en unas condiciones relativamente buenas.

Todo lo que se encontró (restos de la edificación demolida, equipamiento industrial, mobiliario, grandes recipientes, tuberías, lámparas, escaleras, estanterías, conductos eléctricos, escombros, metales y otros materiales) se ha mantenido intacto, para que pueda ser observado, entendido e investigado (https://my.matterport.com/show/?m=7M1zgGKsMiL).

Las excavaciones desvelaron elementos únicos del patrimonio histórico, y cultural en tiempos de desarrollo industrial y de guerra, con gran valor e interés, tanto para los investigadores, educadores y turistas como para el público en general, según VN.

Central hidroeléctrica de Vemork y planta de agua pesada, en Rjukan.
Central hidroeléctrica de Vemork y planta de agua pesada, en Rjukan.

LA CENTRAL HIDROELÉCTRICA Y LA FÁBRICA

Tras años de trabajos de excavación y planificación, la fábrica y el nuevo museo, “rodeados por un paisaje espectacular, serán un lugar para el aprendizaje y la reflexión”, donde el diseño y las nuevas tecnologías aportarán medios atractivos para transmitir la historia de ese lugar que cambió el mundo, de acuerdo a Hereid.

La primera central hidroeléctrica en Vemork, que fue la más grande del mundo cuando comenzó a funcionar en 1911, fue una parte importante de la actividad industrial de Norsk Hydro en las localidades de Notodden y Rjukan, según Visit Norway.

También fue un elemento clave en el desarrollo de la Segunda Revolución Industrial noruega, que sentó las bases para transformar a esa joven nación en uno de los mejores ejemplos de sociedad de bienestar democrática y moderna, según VN.

Las nuevas instalaciones del museo se han construido cubriendo los vestigios de la histórica fábrica de agua pesada, la cual es presentada en su estado original real, tal y como fue encontrada en ruinas.

Las nuevas instalaciones museísticas, con los restos de la fábrica de agua pesada en su interior, están junto a la gran edificación de la planta hidroeléctrica de Vemork, una estructura espectacular ubicada en el lado empinado del valle, al borde del acantilado.

Anna Hereid, directora del Museo de Trabajadores Industriales de Noruega (NIA).
Anna Hereid, directora del Museo de Trabajadores Industriales de Noruega (NIA).

Allí los visitantes pueden observar las turbinas, los generadores y maquinarias, que formaron el corazón palpitante de la planta de energía más grande del mundo, y conocer los lugares donde efectuaron su sabotaje los héroes de Gunnerside.

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