Lo que no sabías de los peores accidentes del desfile militar del 16 de septiembre

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Cada año en México, el 16 de septiembre tiene lugar el desfile militar de todas las fuerzas armadas y escuelas militares del país para conmemorar el inicio de la batalla de la independencia que tuvo lugar en 1810, a pesar de que es una representación de la entrada del Ejército Trigarante tras la firma de los tratados de Córdoba que finalizaron la guerra independentista el 27 de septiembre de 1821.

Miles de personas se reúnen alrededor del Zócalo de la Ciudad de México y en las calles de la ruta que siguen las formaciones marciales para saludar a los militares que lucen sus trajes de gala, y aunque es ensayado con varios meses de anticipación, no siempre sale como se planea y el descuido, fallas mecánicas o la mala suerte dan paso a los accidentes.

El más reciente tuvo lugar en el desfile militar del 2019 cuando el paracaidista segundo maestre Valente Mateo Hernández, del grupo que se lanza desde un helicóptero sobre la plancha del Zócalo, tuvo problemas con una ráfaga de viento y no consiguió caer en el lugar asignado, sino que fue arrastrado por el aire contra un edificio cercano, dejándole lesiones en el rostro y cráneo.

Ese mismo año, aunque dos meses después durante el desfile en conmemoración de la Revolución Mexicana, un jinete que realizaba acrobacias a caballo cayó frente al balcón donde se encontraba Andrés Manuel López Obrador cuando el animal reparó y casi pisa al militar.

Pero quizá el accidente más grave del que se tenga memoria, fue cuando un avión F-5 Tiger II dio alcance a otro T-33A Shooting Star, que a su vez provocó una reacción en cadena en la formación, chocando con otras dos aeronaves.

En el incidente, que tuvo lugar en la primera conmemoración de la Independencia del presidente Enresto Zedillo, perdieron la vida el general de ala Gonzalo Curiel García, el mayor José Rivera Gutiérrez y los tenientes Gustavo Enrique Pérez Estrada, Mario Humberto Sánchez García y Jorge Vergara Mogollón.

La Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional), informó que la tragedia se debió a un error de cálculos al realizar las maniobras que resultó de la variación en la altitud de los aviones involucrados y suspendió las demostraciones de la Fuerza Aérea durante 12 años, hasta septiembre de 2007 en que fueron retomadas.

Un dato curioso que se publicó en la prensa, es que el general Curiel tenía lazos con el Cártel de Juárez y, horas antes del desfile, había asistido a la noche mexicana en casa de Amado Carrillo Fuentes el llamado, “señor de los Cielos” quien, se dice, murió en julio de 1997 en una cirugía estética.

Según fuentes y documentos militares consultados por la revista Milenio, Carrillo Fuentes recibía protección, amistad, cobertura militar y, ocasionalmente, vuelos para su familia en helicópteros Blackhawk de la Fuerza Aérea Mexicana gracias a su red de complicidad con altos mandos militares.

Información recopilada por Infobae de Proceso, ese mismo día, Curiel García llegó a la base aérea militar de Santa Lucía con un menor de 10 años quien, dijo, era su sobrino y lo encargó al teniente coronel Antonio Borja para que lo acompañara a bordo del helicóptero Sikorskty que también participó en la demostración.

Borja le preguntó al niño su nombre a lo que el chico respondió que se llamaba Amado; ambos volaron junto al capitán Juan Solano Aguayo, el oficial Sergio Licona García y el empresario Emilio Garay.

Al enterarse de la muerte del general el menor, que se creía era su sobrino, fue entregado al general Juan Arturo Villasana quien, en el trayecto de vuelta a la Ciudad de México, fue informado que ya había un familiar del niño en la base área, que se trasladó al punto donde se encontraba el militar a bordo de un auto negro y se lo llevó.

Tras la muerte de Gonzalo Curiel, se encontró en sus pertenencias un portafolio con 11 millones de pesos, una pistola y un reloj. Después, el secretario de Defensa, Enrique Cervantes Aguirre, reveló que el niño era en realidad el hijo de Amado Carrillo Fuentes.