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Rusia vota en la 2da jornada de unas elecciones predestinadas a revalidar el mandato de Putin

Rusia votaba el sábado en la segunda jornada de unas elecciones destinadas a formalizar otros seis años de mandato para el presidente, Vladímir Putin, que no se enfrenta a ningún rival serio luego de aplastar la disidencia política en sus casi 25 años en el poder.

Las elecciones se celebran en el contexto de una implacable represión a la prensa independiente y a destacados grupos de defensa de los derechos humanos. El enemigo más acérrimo de Putin, Alexei Navalny, falleció en una colonia penal en el Ártico en febrero, y otros críticos están presos o en el exilio.

En la boleta junto a Putin, de 71 años, hay tres rivales simbólicos de los partidos afines al Kremlin, que han evitado criticarlo a él o su invasión de Ucrania. El mandatario ha presentado la guerra en el país vecino, que está en su tercer año, como una batalla existencial contra Estados Unidos y otras potencias occidentales decididas a destruir a Rusia.

Las autoridades dijeron que la votación se desarrollaba de manera ordenada. Pero a pesar de los controles estrictos, se registraron al menos media docena de actos de vandalismo el viernes y sábado, entre ellos una bomba incendiaria y varias personas que vertieron un líquido verde en las urnas. Esto era aparentemente un homenaje a Navalny, a quien un hombre atacó en 2017 arrojándole un desinfectante verde a la cara.

La agencia noticiosa estatal rusa Tass dijo que una mujer en Ekaterimburgo, una ciudad de los Urales, trató sin éxito de verter líquido verde en una urna, y un jubilado en la región de Altai, en el sur de Siberia, intentó dañar boletas. Ambos fueron detenidos.

Tras los informes de vandalismo, algunos legisladores sugirieron aprobar una ley para castigar a los saboteadores de elecciones con hasta ocho años de prisión.

Por otra parte, la guerra se hizo visible en las calles del país debido a los ataques de aviones no tripulados y misiles ucranianos.

Dos personas fallecieron a causa de un bombardeo ucraniano en Belgorod, explicó el gobernador regional, Vyacheslav Gladkov, en Telegram. Docenas de personas han perdido la vida en la ciudad fronteriza rusa desde el inicio del conflicto.

Además, un dron ucraniano provocó un incendio en una refinería del gigante petrolero ruso Rosneft en la región de Samara, a 1.065 kilómetros (662 millas) al sureste de Moscú, según el gobernador.

A pesar de los ataques, los analistas dicen que el Kremlin espera una alta participación en los comicios como señal de que los rusos aprueban la guerra y legitiman otro mandato de Putin.

El Ministerio de Defensa ha sido una pieza clave en el crecimiento de Rusia en los dos últimos años: trabajó sin descanso para producir misiles, carros de combate y municiones, y amortiguó el impacto económico del conflicto en la población, reduciendo el desempleo y aumentando los salarios. La economía de guerra del país ha demostrado ser fuerte, al crecer a pesar de las severas sanciones occidentales.

El movimiento opositor ha instado a los descontentos con el mandatario o con el conflicto a acudir a las urnas a mediodía del domingo, el último día de votaciones, en señal de protesta. Esta estrategia fue respaldada por Navalny poco antes de su muerte.

Para los comicios, las autoridades han habilitado miles de casillas en los 11 husos horarias del país, además de en las regiones anexionadas de forma ilegal en Ucrania. También se puede votar por internet.

En vísperas de las elecciones, Putin presumió de sus éxitos en el campo de batalla en Ucrania, donde las fuerzas de Moscú han logrado recientes avances graduales gracias a su superioridad armamentística. Kiev contraatacó intensificando sus ataques en regiones fronterizas rusas y disparando aviones no tripulados a zonas del interior del país.

Putin dijo el viernes que las incursiones transfronterizas y los bombardeos de esta semana son un intento de Ucrania de asustar a la población rusa y hacer descarrilar la votación, pero prometió que esas operaciones “no quedarán sin castigo”.

Según funcionarios rusos, la votación se estaba celebrando sin contratiempos. Pero a pesar de los férreos controles, se reportaron al menos media decena de casos de vandalismo en colegios electorales, incluyendo una bomba incendiaria y varias personas que vertieron líquido verde en las urnas, en una presunta referencia a Navalny, que en 2017 fue agredido por una persona que le arrojó desinfectante de color verde a la cara.

Los líderes occidentales han calificado la votación de parodia democrática.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, felicitó el viernes de forma burlona a Putin por “su abrumadora victoria", cuando la votación aún seguía en marcha. “No hay oposición. No hay libertad. No hay elección", escribió en X, antes Twitter.

Más allá de la falta de opciones para los votantes, las posibilidades de un control independiente son muy limitadas. No hay observadores internacionales relevantes. Solo los candidatos registrados y autorizados por el Kremlin — o por órganos consultivos respaldados por el Estado — pueden asignar observadores a los centros de votación, lo que reduce la posibilidad de observadores independientes.