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Rubio como si fuera oro, Puerto Rico vence a una Nicaragua que se desmorona en La Pequeña Habana

Rubio en el terreno y rubio en las gradas. Puerto Rico vivió su primer gran momento en la apertura del Clásico Mundial de Béisbol en Miami al vencer a Nicaragua en medio del furor provocado por una multitud que llenó como poquísimas veces el loanDepot park.

Con una explosión de cinco carreras en la quinta entrada, los boricuas pasaron por encima de los nicaragüenses para imponerse el sábado en la tarde 9-1 y validar su candidatura como uno de los equipos fuertes en este evento que desde ya es un éxito global.

“El juego estuvo cerrado al principio, porque todos los equipos traen buen pitcheo a este evento’‘, comentó el manager de Puerto Rico Yadier Molina, a quien se le considera un futuro Salón de la Fama. “Pero luego pudimos hacer los ajustes y la ofensiva comenzó a funcionar’‘.

Muy pocas veces el estadio de La Pequeña Habana se había visto tan lleno de vida y colorido con 35,399 aficionados en las gradas, porque los seguidores de ambos conjuntos respondieron para convertir en una fiesta los cavernosos confines de una instalación que generalmente transcurre sin mucho ruido.

Y esto era nada comparado con lo que se esperaba a segunda hora para el desafío entre República Dominicana y Venezuela, otras dos naciones con grandes aspiraciones en este evento que ya se desarrolla en todas sus sedes asiáticas y norteamericanas.

Pero esta primera fecha fue de los boricuas, quienes con el cabello teñido de rubio -algo que iniciaron en la edición previa del torneo- hicieron las delicias de su ante unos pinoleros que no tenían margen de error y que sostuvieron un buen juego que llegó igualado a una anotación hasta la quinta entrada.

Ahí vendría la debacle a partir de una jugada en primera base sobre una conexión de Francisco Lindor perfecta para una doble matanza, pero sobre la cual el inicialista William Vázquez no pudo controlar, abriendo la puerta para una ofensiva implacable.

Puerto Rico pisaría la goma en cinco ocasiones, apoyado en sencillos remolcadores de Enrique Hernández, MJ Meléndez y Javy Báez, que aturdieron el juego de los nicas que ya nunca más podrían reaccionar frente al sólido relevo de los ganadores.

Los de la Isla del Encanto abrieron la pizarra en el inning del comienzo con una jugada de selección de Emmanuel Rivera que permitió la anotación de Lindor ante los envíos del abridor Carlos Rodríguez, pero Nicaragua empató en el quinto con un cuadrangular de Elián Miranda.

Ese batazo lo encajó desde el montículo Marcus Stroman, quien ya viera acción en el Clásico Mundial del 2017, cuando levantó el trofeo de campeón con la selección de Estados Unidos y donde fuera elegido como el Jugador Más Valioso de ese evento.

Curiosamente, Stroman -el tercer jugador de la historia que estado en Clásicos con dos banderas- aseguró ese trofeo luego de lanzar seis entradas en blanco contra Puerto Rico en el juego de campeonato que ganara la selección de las barras y las estrellas por pizarra de 8-0.

“Le dije a Stroman que era un perro, un perro, por lo que estaba haciendo’‘, apuntó Lindor sobre su lanzador abridor. “Tenerlo aquí es algo muy importante para nosotros, porque es un gran competidor Se ha adaptado muy bien con el equipo’‘.

Como si fuera poco, Puerto Rico sumó un más en el séptimo con un error del tercera base Cheslor Cuthbert y sencillos remolcadores de Christian Vázquez y Martín Maldonado, lo que le daba mucha calma al legendario piloto Yadier Molina y mayor alegría a los “rubios’‘ dentro y fuera del terreno.