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Nuevos riesgos de seguridad en Europa por la colaboración entre narcos del cannabis

La Haya, 16 nov (EFE).- La colaboración entre grupos criminales dedicados al tráfico de cannabis está creando “nuevos riesgos de seguridad” en Europa, donde el mercado de esta droga tiene un valor de al menos 11.400 millones de euros al año y mueve productos “cada vez más potentes y diversos”.

Un análisis publicado este jueves por Europol y el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT) señala que el del cannabis es el mayor mercado de drogas en Europa, y se estima que unos 22,6 millones de adultos europeos de entre 15 y 64 años han consumido esta sustancia en el último año.

Las cantidades incautadas en la Unión Europea (UE) alcanzaron en 2021 sus niveles más altos en una década, con 256 toneladas de hierba de cáñamo y 816 toneladas de resina (hachís), además de 4,3 millones de plantas de cáñamo.

La mayor parte del cannabis que se encuentra en la UE “parece cultivarse localmente”, aunque algunos productos, incluida la planta, se introducen de contrabando de Norteamérica.

En cuanto a la resina, Marruecos sigue siendo el mayor proveedor de Europa, pero “hay indicios” de que su producción en la UE “puede estar aumentando”, añade el estudio.

La directora ejecutiva de Europol, Catherine de Bolle, alertó de que, además del impacto en la salud pública, “los importantes ingresos ilegales que las redes criminales obtienen del tráfico de cannabis alimentan consecuencias nefastas: los delincuentes recurren cada vez más a la violencia extrema para promover sus objetivos y utilizan estos ingresos para financiar otras actividades delictivas e infiltrarse en economías y sociedades”.

En la UE, países como Alemania, Chequia, Luxemburgo, Malta y Países Bajos introdujeron o planean introducir nuevos enfoques para regular el suministro de cannabis para uso recreativo, mientras, Suiza inició pruebas de venta legal de cannabis a principios de año.

Delincuencia grave

El comercio de esta droga en Europa involucra una amplia gama de redes compuestas por delincuentes de dentro y fuera de la UE, que son “altamente cooperativas, particularmente a nivel mayorista, comparten recursos, crean asociaciones y brindan servicios desde la producción hasta la distribución”, añaden las agencias.

Algunas de estas redes actúan como “proveedores de servicios” para los narcotraficantes, lo que incluye el suministro de embarcaciones para el traslado de la resina, drones y helicópteros.

Los métodos de contrabando también se han diversificado, lo que añade a los medios de transporte tradicionales otros métodos como los buques semisumergibles no tripulados.

El impacto ambiental de la producción ilícita de cannabis es también “considerable”, debido al importante uso de agua y energía, pero también por la contaminación química.

A modo de ejemplo, un espacio de cultivo de cáñamo en interiores con 500 plantas consumiría entre 1,6 y 2 millones de litros de agua al año, mientras que el uso de energía representa la mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono en el proceso de producción en interiores, con gran parte de la electricidad utilizada para esto en la UE siendo “robada”.

“La huella de carbono del cultivo de interior es sorprendente y se estima entre 16 y 100 veces mayor que la del cultivo de exterior”, concluye el informe.

Diversidad de productos

Los últimos datos revelan también un aumento significativo en la potencia de los productos. “La potencia media de la hierba de cáñamo en la UE aumentó aproximadamente un 57 % entre 2011 y 2021, mientras que la de la resina se incrementó casi un 200 % en ese período, lo que genera más preocupaciones para la salud de los consumidores”, advierte en análisis.

Aunque la hierba y la resina siguen dominando el mercado, sí se observan productos cada vez más diversos con una gama de cannabinoides naturales, semisintéticos y sintéticos que están disponibles en muchas formas diferentes, incluidos aceites, una variedad de otros extractos de alta potencia conocidos como “concentrados”, productos de vapeo y comestibles.

“Algunos productos suponen un alto riesgo para la salud de sus usuarios por su potencia, que suele superar el 90 % de delta-9-THC (tetrahidrocannabinol). Otros contienen cannabinoides sintéticos peligrosos. En los últimos años han surgido varios cannabinoides semisintéticos (como delta-8-THC, HHC), lo que subraya la necesidad de una estrecha vigilancia”, dice.

A esto se añade que el sector minorista utiliza cada vez más estrategias comerciales en internet y en las tiendas físicas para publicitar y vender productos.

Imane Rachidi

(c) Agencia EFE