Riesgos para las pacientes a medida que los médicos se enfrentan a las excepciones al aborto

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Después de que una enfermera de cuidados intensivos de Texas quedó embarazada, se le rompió la fuente a las 19 semanas. Cuando los médicos no quisieron practicarle un aborto hasta que mostrara síntomas de enfermedad, ella y su marido volaron a Colorado para someterse al procedimiento. (Liz Moskowitz/The New York Times)
Después de que una enfermera de cuidados intensivos de Texas quedó embarazada, se le rompió la fuente a las 19 semanas. Cuando los médicos no quisieron practicarle un aborto hasta que mostrara síntomas de enfermedad, ella y su marido volaron a Colorado para someterse al procedimiento. (Liz Moskowitz/The New York Times)

HOUSTON — Amanda Horton, obstetra especializada en embarazos de alto riesgo, estaba dando consulta a pacientes embarazadas en un pequeño hospital de la zona rural de Texas el mes pasado cuando llegó una mujer en crisis: solo tenía 17 semanas de embarazo y se le había roto la fuente.

 

El feto no sería viable fuera del útero y sin la protección del saco amniótico la mujer era vulnerable a una infección que podría poner en peligro su vida. En Colorado o Illinois, estados en los que Horton también ejerce y en los que el aborto, en general, es legal, habría habido una opción para interrumpir su embarazo.

 

Texas prohíbe la mayoría de los abortos, pero prevé una excepción cuando la vida de la mujer está en riesgo. Sin embargo, la vida de la paciente en este caso no corría peligro inmediato, todavía. El hospital la envió a casa para que esperara a que aparecieran signos de infección o de parto, dijo Horton.

 

Preocupada y sin ningún otro lugar al que acudir, la mujer viajó cientos de kilómetros hasta Nuevo México para abortar.

Una enfermera de cuidados intensivos, que pidió el anonimato para hablar de su experiencia, con su marido en su casa de Texas el 15 de julio de 2022.  (Liz Moskowitz/The New York Times)
Una enfermera de cuidados intensivos, que pidió el anonimato para hablar de su experiencia, con su marido en su casa de Texas el 15 de julio de 2022. (Liz Moskowitz/The New York Times)

 

“Acabó por ocuparse de su salud por su cuenta”, dijo Horton y agregó que su paciente, optó “por su vida”.

 

Cada uno de los 13 estados que prohíben el aborto permite alguna exención para salvar la vida de la mujer o para hacer frente a un grave riesgo de “deterioro sustancial e irreversible de una función corporal importante”.

 

Pero tomar esa determinación se ha convertido una cuestión plagada de incertidumbre y riesgos jurídicos, según dijeron los médicos de varios estados, y muchos añadieron que ya se han visto obligados a cambiar de manera importante la atención que prestan a las mujeres cuyas complicaciones en el embarazo las ponen en alto riesgo de sufrir lesiones o enfermedades graves.

 

La semana pasada, Ken Paxton, fiscal general de Texas, demandó al gobierno de Biden por las directrices federales que exigían a los médicos realizar un aborto, incluso en los estados que lo prohíben, si determinaban que era necesario para tratar complicaciones peligrosas del embarazo.

 

En medio de la controversia jurídica, los hospitales han luchado por saber dónde y cómo establecer los límites. Algunos han recurrido a grupos especiales de médicos y abogados para decidir cuándo se puede interrumpir un embarazo de manera prematura. Otros han exigido que varios médicos firmen cualquier decisión de este tipo y documenten en detalle los motivos por los que el aborto es necesario.

 

Los médicos opinan que la situación actual retrasa el tratamiento y aumenta el riesgo.

 

“Es como llevar a mucha gente a la cima de un rascacielos y empujarla al borde y luego atraparla antes de que caiga”, explicó Alireza Shamshirsaz, obstetra y cirujano fetal que trabajaba en Houston hasta el mes pasado. “Es una forma muy peligrosa de ejercer. Todos sabemos que algunas morirán”, afirmó.

 

En estos casos, la repercusión es para las mujeres que quieren tener hijos y enfrentan complicaciones en su embarazo. Desde hace tiempo, la opción de interrumpir el embarazo forma parte de la atención estándar que ofrecen los médicos en situaciones de riesgo de lesiones, o incluso de muerte, para la madre.

 

El efecto ha sido más visible en Texas, donde en septiembre pasado se aprobó una ley que prohíbe la mayoría de los abortos después de las seis semanas de embarazo, mucho antes de las prohibiciones que empezaron a entrar en vigor tras la decisión del Tribunal Supremo de anular el caso Roe contra Wade el 24 de junio.

 

Un nuevo estudio realizado en dos hospitales del condado de Dallas descubrió que, tras la entrada en vigor de la ley de Texas, las mujeres embarazadas que presentaban complicaciones graves antes de la viabilidad del feto (en la mayoría de los casos, porque se les rompía la fuente de manera prematura) sufrían porque no se les permitía interrumpir su embarazo.

 

De las 28 mujeres que cumplían los criterios para el estudio, más de la mitad experimentaron problemas médicos “significativos”, como infecciones y hemorragias, a causa de los límites de tratamiento impuestos por el estado, según el estudio. Una mujer necesitó una histerectomía. Y la tasa de problemas de salud materna fue muy superior a la de otros estados en los que se ofreció a las pacientes la opción de interrumpir su embarazo, según el estudio, que ha sido aceptado para su publicación en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology.

 

“Casi se duplica la tasa de complicaciones para la madre”, dijo la doctora Judy Levison, obstetra de Houston, refiriéndose al estudio, en el que no participó. Añadió que todos los embarazos, excepto uno, terminaron con la muerte del feto. “Entonces, ¿por qué las hicieron pasar por eso?”, dijo sobre las mujeres.

 

La semana pasada, la Asociación Médica de Texas envió una carta a los reguladores del estado pidiéndoles su intervención después de que la asociación recibió quejas por parte de médicos de que los hospitales les impedían practicar abortos cuando eran médicamente necesarios para las mujeres por miedo a entrar en conflicto con la ley, informó The Dallas Morning News.

 

En Misuri, la prohibición del aborto entró en vigor en junio con una excepción para las urgencias médicas que requieran un aborto inmediato a fin de evitar la muerte o las lesiones. La palabra “inmediato” está siendo analizada por las administraciones de los hospitales de todo el estado, con dudas sobre si se refiere a un peligro inminente de muerte o a una amenaza urgente para la salud de la mujer.

 

Algunos hospitales, como el de Texas, han considerado la posibilidad de crear paneles de revisión interna para aprobar los abortos médicamente necesarios, con el fin de reducir su responsabilidad jurídica. Otros exigen que varios médicos den su visto bueno.

 

“La ley no exige que haya dos médicos”, dijo el doctor David Eisenberg, quien se especializa en planificación familiar compleja en la Universidad de Washington, en San Luis. “Pero muchas instituciones han considerado que lo mejor es que más de un médico documente la naturaleza de la emergencia médica y la necesidad de interrumpir el embarazo”.

“Todos los médicos se quejan, pero nadie quiere alzar la voz por temor a las posibles represalias; nos pueden despedir”, comentó Shamshirsaz, el cirujano de Houston.

 

Habló sobre un colega que tenía a una paciente con un embarazo gemelar. A las 15 semanas, dio a luz a uno de los fetos que nació muerto y pidió abortar al otro por el riesgo de infección. Su caso se presentó ante el comité del hospital (que Shamshirsaz denomina “junta de interrupción del embarazo”), pero le negaron el aborto porque el corazón del feto aún latía.

 

“Enviamos a la paciente a casa en contra de su voluntad”, dijo.

 

La mujer regresó al hospital unas dos semanas después sintiéndose mal. Se interrumpió el embarazo por temor a su salud, dijo Shamshirsaz, pero tuvo que ser ingresada en la unidad de cuidados intensivos por sepsis y lesión renal aguda, ambas afecciones pusieron en peligro su vida.

 

“Tenemos que esperar a que la madre venga con esos síntomas”, dijo.

 

Todos los embarazos conllevan riesgos para la salud y la vida de la mujer. Los investigadores han descubierto que el riesgo de complicaciones y muerte es mayor en el caso del embarazo que en el del aborto. Siempre ha sido difícil determinar si la vida de una mujer está en peligro en un momento dado y eso fue cambiando a medida que avanzaba la medicina y se modificaban las costumbres sociales en torno a la aceptación del aborto.

 

Aunque en la antigüedad el aborto era legal en su mayor parte, para 1900 todos los estados habían prohibido el aborto en todas las fases del embarazo, con la única excepción de que la vida de la mujer corriera peligro, explica Jennifer Holland, historiadora de la Universidad de Oklahoma. Algunas de esas leyes, como la de 1925 en Texas, han vuelto a ser vigentes tras la anulación de la ley Roe.

 

La realidad durante ese periodo era que las decisiones sobre los abortos se dejaban en manos del médico de cabecera.

 

Había un grado de “flexibilidad” sobre lo que constituía una amenaza para la madre, explicó Holland, “sobre todo si el médico familiar era comprensivo”.

 

Después de la decisión de Roe en 1973, los estados comenzaron a aprobar leyes que prohibían los abortos después de la viabilidad fetal, pero hacían excepciones por “vida y salud”, comentó Elizabeth Nash, analista de políticas estatales del Instituto Guttmacher, que apoya el derecho a decidir. A lo largo de la última década, a medida que las legislaturas estatales han ido aprobando cientos de restricciones al aborto, ese lenguaje se ha reducido de manera sustancial, pero rara vez ha sido cuestionado en los tribunales.

 

Ahora, con las nuevas restricciones al aborto, las mujeres, y sus médicos, se encuentran en un territorio jurídico incierto.

En el 15 por ciento de los embarazos se producen abortos espontáneos que pueden requerir un procedimiento de extracción del feto, que también se utiliza en ocasiones cuando se interrumpe un embarazo. La preeclampsia, o hipertensión inducida por el embarazo, se produce en el 5 al 8 por ciento de los embarazos y puede ser mortal. Hay un dos por ciento de posibilidades de que un embarazo sea ectópico, lo que significa que el óvulo fecundado se implantó fuera del útero, lo que hace que el embarazo sea inviable y pone en grave peligro la vida de la mujer.

Tras la entrada en vigor de la prohibición del aborto en Oklahoma en mayo, Christina Bourne recibió la llamada de una paciente que tenía un embarazo ectópico que su obstetra se había negado a tratar.

 

Bourne es la directora médica de dos clínicas de aborto, una en Oklahoma City y otra justo al otro lado de la frontera estatal, en Wichita, Kansas, donde el aborto sigue siendo legal. Tras consultar con los abogados de las clínicas, hicieron que la mujer acudiera a la clínica de Wichita. En ese momento, ya tenía dolores abdominales y hemorragias y tuvo que ser trasladada a un hospital para recibir tratamiento; allí los médicos interrumpieron el embarazo.

 

“Las pacientes llegan a consulta en un estado mucho más grave que antes”, afirma Bourne. “Estamos viendo los efectos de un sistema fallido. El embarazo es el lugar donde confluyen todos los sistemas fallidos”.

© 2022 The New York Times Company

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