Retoman las labores de rescate en México tras el segundo seísmo

Por Noe Torres y Daniel Trotta
Equipos de rescate mexicanos e internacionales retiran escaleras de hormigón mientras buscan a sobrevivientes en un edificio derrumbado después de un terremoto en el barrio de Roma, en Ciudad de México. 23 septiembre de 2017. REUTERS/Carlos Jasso.

Por Noe Torres y Daniel Trotta

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - Las labores de rescate en Ciudad de México tras un devastador terremoto esta semana se retomaron el sábado, horas después de que otro fuerte seísmo generara temor y provocara el cese temporal de la búsqueda de desaparecidos, mientras crecen las quejas de afectados por la ayuda tardía y desigual.

Los mexicanos del centro y sur del país despertaron el sábado por las alarmas sísmicas que se dispararon por un movimiento telúrico que, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, fue de magnitud 6.2, relativamente superficial y con epicentro cerca de Juchitan, una región en el estado de Oaxaca golpeada por otro terremoto a inicios de mes.

El país de unos 123 millones de habitantes ha sufrido dos poderosos terremotos este mes, el 7 y el 19 de septiembre, que han dejado más de 400 muertos. En Oaxaca, un puente se dañó aún más con el seísmo del sábado y una decena de casas terminaron de colapsar.

Miles de personas en la populosa Ciudad de México, así como en otros estados del país salieron el sábado corriendo a las calles, hasta en pijamas.

"Yo pensé que era la televisión, estaba viendo un reportaje sobre el rescate en Tlalpan y escuché más fuerte la alarma y bajé con mi familia", dijo Sergio Cedillo, de 49 años, sobre el seísmo que ocurrió minutos antes de las 08.00 hora local.

En Ciudad de México las autoridades dijeron que no se registraron daños por el seísmo del sábado. No obstante, el jefe de gobierno de la capital, Miguel Ángel Mancera, informó que dos mujeres murieron por infartos.

En total suman 6,540 los inmuebles revisados y ya se restableció en un 99 por ciento la electricidad en la capital luego del apagón por el terremoto del martes, de magnitud 7.1 y el más mortífero desde uno ocurrido en 1985 que dejó miles de muertos.

Protección Civil informó que hasta ahora hay 305 muertos, de los cuales 167 corresponden a Ciudad de México.

ENTRE LA ESPERANZA Y LA DESESPERACIÓN

Imágenes de televisión mostraron cómo después de una parada temporal en las actividades de rescate, las operaciones eran retomadas con socorristas y voluntarios.

La desesperación crecía entre los angustiados familiares de las cientos de personas que se supone están aún bajo los escombros y exigían al Gobierno acelerar la búsqueda una vez que se atravesó el umbral de las primeras 72 horas consideradas cruciales para encontrar a alguien con vida.

Ayudados por perros rastreadores y sensores de calor, los equipos de especialistas continuaban escarbando entre los restos de decenas de edificios colapsados en la capital. Tras varios días de búsqueda, encontraban más muertos que sobrevivientes, alimentando la frustración entre las cuadrillas de voluntarios.

Algunos rescatistas ya muestran señales de agotamiento. "Estamos muy cansados", dijo Karla Gómez, una sicóloga de 50 años que estaba entre los socorristas.

Mientras tanto, otros mantienen la fe. Tras el seísmo de la mañana, se observaron mujeres de rodilla en la calle y grupos tomados de las manos en círculo mientras rezaban en un albergue.

"El mexicano ha sido reconocido como guerrero, y no vemos eso", dijo José García, un arquitecto de 35 años, quejándose de que las autoridades no dejaban a civiles sumarse a la búsqueda.

Aunque las probabilidades se apagaban, el Gobierno ha insistido en que seguirán las operaciones de los brigadistas antes de dar paso a la maquinaria pesada y demoler lo que queda.

Miles que se quedaron sin hogar volvieron a pasar la noche en tiendas de campaña y albergues e incluso en las calles. En los centrales estados Morelos y Puebla, donde fue el epicentro, víctimas que viven en zonas más alejadas se lamentaban de que la ayuda llegaba a cuentagotas y de forma desigual.

"No hemos recibido ayuda, se hizo un censo pero (las autoridades) no han vuelto", dijo Marcela Sánchez, de 48 años y cuya vivienda en Floresta, poblado ubicado en la carretera México-Puebla, sufrió pérdida total.

"En la Ciudad de México hay mucha ayuda, pero se están olvidando que fuimos muchos los afectados, ojalá se dieran cuenta de eso", añadió.

En un intento por subir el ánimo de los mexicanos, algunos futbolistas aceptaron retomar la actividad normal de los entrenamientos y de los partidos del torneo local.

Aunque la dimensión de los daños todavía no era clara, la firma de análisis de riesgo Air Worldwide calculó que las pérdidas aseguradas por el desastre podrían alcanzar los 2,067 millones de dólares.

El mexicano Banco Base dijo que el potente seísmo afectará la expansión de la actividad del país. Se sumó a los pronósticos de CitiBanamex que redujo su estimación para el desempeño de una economía que ya batalla con un magro crecimiento.