Resurge la historia de la radio cubana y sus figuras prominentes ante peligro de perder a Mambí

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Antes que la potente voz de Armando Pérez Roura popularizara el saludo “Aquí, Radio Mambí, la grande”, y dominara el panorama radial con los ratings más altos a partir de la fundación de la emisora en 1985, los comienzos de los cubanos en la radio de Miami, como en todo lo demás en su nuevo destino en Estados Unidos, fueron humildes.

Sin capital, pero con la experiencia que habían ganado trabajando frente y detrás del micrófono y de cámaras en el país que fue pionero de la radio y la televisión en Latinoamérica, lo primero que hicieron los exiliados fue comprar espacios en las emisoras en inglés de Miami en los años 1960, hasta que un empresario visionario, Herb Levin, decidió lanzar una emisora completamente en español, la WQBA, La Cubanísima.

De esos primeros tiempos en espacios comprados se recuerdan las voces de Norman Díaz, un comentarista político que siempre tenía a Cuba en los labios; de Juan Amador Rodríguez, que se beneficiaba de los seguidores que había ganado en su programa en Cuba, El periódico del aire, y de otras figuras con gran arraigo popular como el actor Otto Sirgo.

“Me fascinaba la radio que hacían los cubanos, era una radio cubana, no hispana, y el tema principal era la dictadura en Cuba”, recuerda el periodista y presentador radial Ricardo Brown, señalando que a su llegada de Cuba a los 10 años, encontró una industria radial que lo cautivó.

La historia de la radio de Miami, de sus figuras más populares y de lo que algunos han llamado el “monotema” Cuba –muy legítimo, según apunta Brown, porque en el Norte no se hablaba de Cuba, ni en inglés ni en español– ha vuelto a llegar a la palestra ante la posibilidad de que sean silenciadas dos emisoras de Miami de corte conservador como Radio Mambí y WQBA, al pasar de manos de TelevisaUnivisión a la compañía de medios Latino Media Network, liderada y financiada por empresarios de tendencia liberal.

Una radio que se convirtió en la voz de Miami

A su regreso a Miami en 1982, después de iniciar su carrera en medios en inglés y ser corresponsal de Univision, Brown se aficionó a escuchar una radio que se había solidificado y era además una ventana a la música cubana, con figuras como el “Rey del filin”, el cantante y compositor Luis García, que conducía un programa sabatino que Brown no se perdía. También se maravillaba con el conocimiento sobre deportes de Sarvelio del Valle, quien, reportando sobre el Miami Heat, llegó a establecer una gran amistad con Michael Jordan.

A Brown le vienen a la memoria locutores y periodistas como Agustín Tamargo, Armando Pérez Roura, Jaime de Aldeaseca, Manolo Penabás, el abogado Luis Fernández Caubí, que podían comentar los acontecimientos políticos del momento al tiempo que abordaban con profundidad temas de historia y cultura.

“Tenían una labia y una simpatía. En la radio a veces sonaban un poco iracundos, pero los conocías en persona y eran muy simpáticos”, dice Brown.

“La radio de Miami es una secuela de donde venía toda esa gente, de la Cuba de antes del 1959”, apunta el actor y locutor Omar Moynelo, elogiando las voces, dicción y talento de figuras que trajeron experiencia de Cuba y se reinventaron en Miami.

Armando Pérez Roura, que fue director de Radio Mambí, fue una de las voces más importantes de la radio cubana de Miami.
Armando Pérez Roura, que fue director de Radio Mambí, fue una de las voces más importantes de la radio cubana de Miami.

Lo mismo hablaban del Machadato que contaban anécdotas de políticos y líderes de la revolución, a quienes a veces habían conocido de primera mano, señala Moynelo, que presenta Late, Late Night de Mambí, de 6 a 8 de la noche, un show de comedia, para aligerar la carga política del día de la emisora, que a veces engrosa con alguna parodia del tema del momento.

Para el crítico de cine Alejandro Ríos, “la dupla” que formaban en Radio Mambí los fallecidos locutores Pérez Roura y Tamargo, que tenía como sello la frase “Cuba primero, Cuba después y Cuba siempre”, era muy interesante.

“Tamargo tenía una cultura vasta, era un humanista, y Pérez Roura tenía una cultura política, pragmática y comunitaria”, señala Ríos, que en calidad de encargado de las relaciones públicas en español del Miami Dade College siempre recibió el apoyo de Radio Mambí.

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“Recuerdo que con motivo de su presentación en la Feria del Libro, llevé a Isabel Allende, que es una persona de izquierda, y estuvo allí hablando una hora”, dice Ríos, recordando que también lo recibieron en el programa de Pérez Roura y Tamargo, a su llegada de Cuba en 1992, para hablar de los temas que más conoce, cultura y cine.

Pérez Roura fue un fiel defensor de su equipo en la emisora, según recordó en su programa de Actualidad Radio 1040 AM, otro veterano de los medios, Roberto Rodríguez Tejera, quien presenta el espacio junto a Brown en las mañanas.

“Pérez Roura mantuvo a García Sifredo en el aire hasta el final, después que le dio una apoplejía y casi no se le entendía lo que decía”, contó Tejera en su programa, refiriéndose al periodista Armando García Sifredo, que antes de su trabajo como locutor en Mambí fundó el periódico Patria y fue uno de los creadores del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba en el Exilio.

La política en Radio Mambí

El opositor José Luiz García Pérez “Antúnez, que estuvo 17 años preso en Cuba por participar en una protesta, señala que el mérito de Radio Mambí y otras emisoras cubanas es que pueden “llamar a las cosas por su nombre”, se puede calificar al gobierno cubano como una “dictadura”.

“Eso no lo podemos hacer por otros lados. Esas emisoras son tribunas del presidio político, de los familiares de los presos políticos, espacios que cubren el accionar de la oposición, marchas, concentraciones, actividades como estas, y sobre todo, emisoras en las que podemos llamar a Fidel, Raúl, Ortega y Maduro ‘dictadores’ ”, dijo Antúnez en la conferencia de prensa de la Asamblea de la Resistencia Cubana, una coalición de organizaciones que el 8 de junio expresó su preocupación por que el cambio de dueños pueda resultar en la censura de puntos de vista anticomunistas.

Los temas políticos, la mayoría de las veces expresados con vehemencia por presentadores de programas y público, han sido el plato fuerte de estas emisoras, cuya audiencia en su mayoría fue víctima de regímenes totalitarios, como señalaron líderes del exilio y políticos el miércoles en la conferencia de prensa en el Museo de la Brigada 2506.

“Una de las razones por las que regresamos a Cuba fue para pelear por la libertad de expresión, y para nosotros es muy importante que en este gran país se mantenga el respeto a la libertad que tanto esfuerzo ha costado”, dijo Humberto Díaz Argüelles, que siendo un joven desembarcó en Cuba como parte de la Brigada 2506.

Angel Cambara y Alfredo Bernal revisan una lista de balseros cubanos detenidos en la Base Naval de Guantánamo, en las paredes de Radio Mambí (WAQI), en una foto de archivo.
Angel Cambara y Alfredo Bernal revisan una lista de balseros cubanos detenidos en la Base Naval de Guantánamo, en las paredes de Radio Mambí (WAQI), en una foto de archivo.

Alejandro Ríos apunta que las emisoras de Miami, en especial Radio Mambí, que por su potencia se escucha en Cuba, les permitieron a los cubanos de la isla informarse de lo que ocurría fuera del país, en tiempos que no existían las redes sociales. Con ellas y sobre todo después del éxodo del Mariel se fue rompiendo “el muro de agua” que impedía el contacto entre los exiliados y la isla.

“La politización tiene una lógica”, dice Ríos. “La existencia de la comunidad cubana en Estados Unidos es por razones políticas, por enfrentamiento a una dictadura y todos los adjetivos que podían parecer exagerados se han cumplido al pie de la letra, las prisiones de Cuba han seguido fuertes y ahora incluyen niños”, dice con referencia a los menores de edad condenados por participar en las protestas del 11 de julio del 2021.

Con los programas de micrófono abierto, que les permiten al público opinar, a riesgo de que se llegue a faltar el respeto a las personas sobre las que comentan si el presentador no los detiene, los radioescuchas de estas emisoras pueden hacer catarsis sobre el malestar de la situación de Cuba.

Moynelo, que condujo el programa humorístico La timba de la mañana en Clásica 92, propiedad de SBS, cuenta que los oyentes a veces insultaban a “Fidel”, que era uno de los personajes cuya voz imitaba el desaparecido humorista Eddy Calderón, compañero de él en el programa.

Martha Flores, “La Reina de la Noche”, en la cabina de Radio Mambí con políticos y figuras públicas de Miami en una foto de archivo. Flores, fallecida en el 2020, fue una de las locutoras que brindó un servicio comunitario desde las ondas radiales de la emisora que ha sido vendida por TelevisaUnivisión a una compañía de corte liberal.
Martha Flores, “La Reina de la Noche”, en la cabina de Radio Mambí con políticos y figuras públicas de Miami en una foto de archivo. Flores, fallecida en el 2020, fue una de las locutoras que brindó un servicio comunitario desde las ondas radiales de la emisora que ha sido vendida por TelevisaUnivisión a una compañía de corte liberal.

Servicio comunitario en la radio de Miami

Si bien la radio en español de Miami es mucho más que Radio Mambí, el peligro que ven sus oyentes de que desaparezca “La Grande” y la WQBA ha lanzado a muchos a recorrer su trayectoria, agradecer el servicio comunitario que han brindado y rescatar recuerdos de sus figuras más destacadas.

Martha Flores y Marta Casañas, dos voces de la noche en Miami ya desaparecidas, son algunas de las más recordadas por los artistas e impulsores de la cultura y al arte en la ciudad, a quienes ofrecían tiempo y espacio en sus programas.

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“Mambí y sus periodistas siempre me parecieron muy consecuentes”, señala Ríos. “En términos comunitarios es admirable. Martha Flores trataba de resolver muchos problemas”.

“La Reina de la Noche”, como llamaban a Flores, lo mismo ayudaba a encontrar un perro perdido, una misión para la que movilizaba a sus oyentes, que informaba a los adultos mayores dónde cobrar la pensión.

“Radio Mambí es la casa de los artistas, cuando tocábamos las puertas nos las abrían de par en par, sin poner peros”, reconoce la artista Tania Martí, que dirige la organización cultural sin fines de lucro Martí Productions.

Martí señala que los programas culturales y musicales de la emisora contribuyeron a su formación porque como salió muy joven de Cuba a España, fue, en parte gracias a la discoteca de estos espacios, que conoció bien a compositores como René Touzet, Juan Bruno Tarraza y Mario Fernández Porta.

A pesar del apoyo actual de conductores de la emisora como Ninoska Pérez Castellón y Moynelo, Martí considera que ya no se puede acceder a los espacios como antes, porque el negocio prioriza los anuncios pagados, que no pueden costear muchos artistas del patio que a veces no cobran por su arte.

La artista lamenta que ante la posibilidad de cambios “la gente se mande a correr” por lo que ya se veía venir.

“La conservación es muy importante. Cuando perdemos un icono nos duele, pero también nos sorprende cómo es que nos dejamos quitar esa herramienta. Nadie ha salido a la palestra a defender las emisoras o a comprarlas, ya sea porque no hay capital o porque no hay iniciativa”, expresó.

¿Se acabará la radio cubana?

Aunque hay incertidumbre entre el público y los presentadores de estas emisoras sobre el futuro, Moynelo apunta que esta es una ciudad muy radial, porque depende del automóvil, donde los oyentes sintonizan las emisoras para entretenerse e informarse en el camino, lo que garantiza la supervivencia del medio ante los cambios.

La radio cubana enfrenta el reto de que muchos de sus oyentes originales van desapareciendo y a veces las nuevas generaciones buscan la información y el entretenimiento en otros lugares.

Ríos apunta que la radio es un medio del siglo 20 que lucha por sobrevivir, pero al menos en Miami, con la llegada constante de inmigrantes cubanos –funcionarios estadounidenses esperan que este año lleguen 150,000 cubanos, reportó el New York Times– no parece que las emisoras vayan a morir por falta de público, aunque este haya disminuido y como consecuencia las empresas pierdan ingresos.

Como le dijo René Anselmo, uno de los fundadores de Univision, a Ricardo Brown en los comienzos de la cadena: hay muchas cosas que comparten los inmigrantes hispanos y muchas que los separan.

“Pero si hay algo que los une, además del idioma, es el deseo de triunfar en este país”, apunta Brown.

Los medios que comprendan esa motivación tendrán claro el camino en esta “Babilonia audiovisual”, como llama Moynelo a la tierra de muchos acentos que es Miami.

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