La resistencia en Birmania: "Las armas rusas también matan a los birmanos"

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Singapur, 13 may (EFE).- Ha pasado más de un año desde que un golpe militar en Birmania sumió al país en la miseria y un conflicto civil que va en aumento. El portavoz del Gobierno en la sombra birmano, conocido como el doctor Sasa, se confiesa “decepcionado” con la comunidad internacional y recuerda que las armas rusas también matan a birmanos.

“Creo que la respuesta de la comunidad internacional a la guerra de Ucrania es justa. Pero la respuesta a la crisis de Birmania es decepcionante”, explica en una entrevista por videoconferencia a EFE Salai Maung Taing San, portavoz del Gobierno de Unidad Nacional (NUG, por sus siglas en inglés), que se proclama la autoridad legítima de Birmania tras la asonada del 1 de febrero de 2021.

Médico de profesión, es conocido como doctor Sasa, y se ha convertido en la cara más internacional del NUG, formado sobre todo por exmiembros del Ejecutivo de Aung San Suu Kyi, derrocada por los militares cuando iba a tomar posesión del parlamento para iniciar su segundo mandato tras arrasar en los comicios de noviembre de 2020.

Un año y medio después, el país ha pasado del sueño del proyecto democrático (2011-2021) a la pesadilla del regreso de la miseria –con más de la mitad de sus 55 millones de habitantes viviendo por debajo del umbral nacional de la pobreza, según la ONU-, las muertes –cerca de 1900 asesinados por los militares, en cifras de una ONG local- y la represión, propios de los peores años de la anterior junta militar (1962-2011).

Una regresión que se ha encontrado con una firme oposición de la población, con miles de birmanos, sobre todo jóvenes profesionales formados en la época de apertura democrática, sumándose a la llamada Fuerza de Defensa del Pueblo (PDF, por sus siglas en inglés), apoyada por el NUG, para combatir al Tatmadaw (el Ejército birmano).

REACCIONES MÁS TAJANTES DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Desde un paradero oculto, pues los militares le acusan de traición –delito que puede acarrear la pena de muerte en Birmania- el doctor Sasa no esconde su incredulidad en que una panorámica así de sombría no haya sido suficiente para despertar reacciones más tajantes por parte de la comunidad internacional.

“Lo hemos intentado de todas las formas posibles, es la hora de que nos escuchen, de que respondan. Estar en silencio es un crimen en este momento”, denuncia.

Miembro de la minoría mara y cristiano, el médico convertido en político rebelde tiene demandas específicas: sanciones a los generales, en concreto al jefe de la junta, Ming Aung Hlaing, cortarles el suministro de armamento (procedente sobre todo de Rusia y China), expulsarles de instituciones, como se ha hecho con Rusia en el Consejo de DDHH de la ONU, y ayuda económica para la contraofensiva civil.

Básicamente, urge a una respuesta similar a la ocurrida a raíz de la invasión rusa de Ucrania. “La Unión Europea apoya a Ucrania, está haciendo lo que puede. La ASEAN (la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, de la que forman parte Birmania y nueve países más de la región) debería hacer lo mismo. Pero es débil e incapaz”, reprocha.

La ASEAN (Birmania, Singapur, Malasia, Tailandia, Vietnam, Laos, Camboya, Indonesia, Filipinas y Brunéi) ha prohibido a miembros de la junta birmana que acudan a sus reuniones hasta que aprueben un plan de mediación de cinco puntos acordado el pasado año para frenar la violencia, un paso insuficiente, según el NUG, por parte de una asociación definida por la no injerencia.

Precisamente, líderes de la ASEAN (salvo el mismo Ming Aung Hlaing, y el presidente saliente filipino, Rodrigo Duterte) se reúnen este viernes en Washington con el presidente estadounidense, Joe Biden, quien les pedirá “un compromiso más profundo” con devolver la democracia a Birmania, según fuentes de la Casa Blanca.

Si bien la junta militar birmana no está representada en la cumbre de Washington, la ministra de Exteriores del NUG, Zin Mar Aung, fue recibida este jueves por la subsecretaria de Estado de EE.UU., Wendy Sherman.

ARMAS RUSAS

Un gesto simbólico valorado por el NUG, que busca aún sin éxito ser reconocido como la autoridad oficial de Birmania por la comunidad internacional, algo en lo que el doctor Sasa trabaja con denuedo; el médico también tiene peticiones para Rusia y China, los principales suministradores de armamento al Tatmadaw, según el Instituto Internacional para la Investigación de la Paz de Estocolmo.

“Es muy doloroso ver cómo esas armas, que vienen directamente de Rusia, están matando a ucranianos y a gente en Birmania”, subraya.

Mientras el régimen militar no libere a los políticos detenidos tras la asonada –entre ellos la exlíder de facto, Aung San Suu Kyi, condenada a 5 años de prisión por corrupción el pasado mes-, el facultativo secunda la prescripción del presidente del NUG, Duwa Lashi La: una revolución nacional para derrotar al Ejército, tal y como este urgió el pasado septiembre.

El NUG ve la lucha armada como única solución, y Sasa descarta establecer de momento una vía de comunicación con los militares para buscar una solución política. “Hasta que restauremos la democracia y que los generales se den cuenta de que los derechos de la gente deben ser respetados y protegidos, no habrá paz”, advierte.

Paloma Almoguera

(c) Agencia EFE

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