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Reseña: U2 hace mezcla rara con David Letterman

David Letterman se une a Bono y The Edge en un nuevo documental que se estrenará este fin de semana sobre U2 y pronto surge una pregunta obvia: ¿Qué hace David Letterman aquí?

El divertido comediante estadounidense de barba poblada es una extraña elección para ser el maestro de ceremonias de este proyecto que debuta el viernes en el servicio de streaming Disney+, desequilibrando todo, incluso el título, “Bono & The Edge: A Sort of Homecoming, with Dave Letterman”.

El director Morgan Neville hace un trabajo fabuloso al utilizar nuevas entrevistas e incluir ideas brillantes del músico Glen Hansard y el productor Jimmy Iovine, combinándolas con actuaciones antiguas mientras explora los orígenes de la banda, la creación de sus canciones, los altibajos. Pero no se sabe si se trata de un programa de viajes o de un documental musical, y ninguno de los dos funciona bien.

La columna vertebral de la película es un concierto de Bono y The Edge en el Ambassador Theatre de Dublín, Irlanda, donde revelan algunas de las nuevas vesiones simplificadas y modificadas de su catálogo para el nuevo álbum acústico “Songs of Surrender”, que incluye canciones como “Vertigo”, “Bad” y “One”.

Pero Letterman no solo distrae, se interpone en el camino. Lo vemos deambular por Dublín de compras con su sentido del humor extraño y despistado, como si el programa fuera sobre él. “Estoy interesado en una rueda de queso. Nunca he comprado una rueda de queso”, dice.

Incluso hay una extraña secuencia en la que Bono dibuja un mapa de Irlanda para su invitado y desentraña la compleja historia de la relación entre los irlandeses e ingleses. “¿Quién no me cae bien en esto?”, pregunta Letterman. La respuesta es Letterman El documental sí logra un gran trabajo al dar contexto al ascenso de U2, incluyendo los cambios sociales, religiosos y culturales que tuvieron lugar a finales de las décadas de 1970 y 80 en Dublín, o como dice Bono, “a medida que Irlanda pasa del blanco y negro al color”.

Hay revelaciones, algunas pequeñas, como que el apodo del baterista Larry Mullen Jr. cuando era niño era “The Jam Jar”, y algunas grandes, como cuando Bono admite tensiones dentro de la banda con respecto a su activismo, y momentos para celebrar, como su importante espectáculo de medio tiempo del Super Bowl después de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York.

Pero entonces vuelve a aparecer Letterman, visitando nadadores polares o deteniéndose en el estudio de grabación. Bono y The Edge incluso le escriben una canción de despedida. Pero esto no aporta al documental.

Al ver el filme, comienzas a darte cuenta de lo crucial que es The Edge, e incluso puedes escucharlo cantar algunas canciones y contar la historia de cómo se le ocurrió “Sunday Bloody Sunday” mientras tocaba el acorde en una guitarra. Bono menciona cuán clave es su compañero de banda, de una manera dulce, en vivo en un concierto.

“Lo que no me gusta de Edge es que no me necesita. Él podría estar haciendo todo esto (escribir, cantar, actuar, tocar, producir) por su cuenta. Pero no lo hace”, dice Bono.

“Porque no es tan divertido”, responde The Edge.

Lo único que arruina esta química especial no es una manzana de la discordia, sino un estadounidense con un queso.

“Bono & The Edge: A Sort of Homecoming, with Dave Letterman”, un estreno de Disney+, tiene una clasificación TV-14 en Estados Unidos por material que podría resultar inapropiado para menores de 14 años. Dos estrellas y media de cuatro.

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Mark Kennedy está en Twitter como http://twitter.com/KennedyTwits