Republicanos de Florida prometen cupones escolares para todos, pero no revelan el plan de financiamiento

Emily Michot/Miami Herald file photo

Legisladores republicanos de la Florida estudiarán este año ofrecer a todos los alumnos cada estudiante de educación básica miles de dólares para que sus familias los gasten en educación.

Los padres tendrían acceso a cuentas financiadas por el estado y las usarían para pagar la inscripción en escuelas privadas, además de una amplia variedad de gastos relacionados con la escuela.

La propuesta, de aprobarse, haría que el programa estatal de cupones escolares fuera mayor que nunca. Pero hay un dato clave sobre el programa que sigue sin conocerse: su costo.

Pudiera ascender a miles de millones de dólares.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Renner, dijo la semana pasada que planea hacer de la propuesta, el Proyecto de Ley 1, una prioridad durante el período anual de sesiones legislativas, que comienza el 7 de marzo.

La medida ya se está tratando por la vía rápida. Tendrá su primera audiencia en comisión el jueves por la mañana en Tallahassee. Hasta ahora, la medida no incluye ninguna declaración de impacto financiero. Eso es a pesar del conocimiento de que cientos de miles de niños más serían elegibles para los pagos anuales de alrededor de $8,000 cada uno.

El costo, según el análisis del personal, es “indeterminado”.

Y eso “no es razonable”, dijo Norín Dollard, analista de investigación en el Florida Policy Institute, una organización no partidista que se centra en asuntos de calidad de vida de los floridanos. El grupo publicó un reporte sobre el financiamiento de los cupones en septiembre.

Cientos de miles de nuevos estudiantes serían elegibles

Alrededor de 266,000 niños de la Florida asisten a escuelas privadas sin usar ninguna beca o cupón estatal, señala Dollard. Según la propuesta, todos serían elegibles para tener cuentas de ahorro para la educación.

Además, unos 150,000 niños reciben educación en casa. La HB 1 proporcionaría cuentas a 10,000 el primer año, y a más en los años siguientes.

Un cálculo conservador sugiere que si solo participa 25% de los nuevos alumnos y se mantienen los que ya están en el programa, el costo añadido ascendería a $600 millones, según Dollard. A medida que aumente la participación, el total pudiera acercarse a los $4,000 millones o más en cinco años, añadió.

Si esa es la decisión política de los dirigentes, que así sea, dijo Dollard. Pero hay que financiarlo de alguna manera.

Una obligación financiera recurrente

La representante estatal Anna Eskamani, demócrata de Orlando, se centró en ese asunto durante una reunión por Zoom convocada apresuradamente el lunes por la noche para discutir la medida con los activistas de la educación pública.

“Tenemos preocupaciones muy serias”, dijo Eskamani en una entrevista. “Se trata de un redireccionamiento anual de dinero. ¿De dónde saldrá?”.

Al presentar la medida en una conferencia de prensa, Renner dijo que era demasiado pronto para saber cuánto dinero podría necesitarse. Mucho depende de cuántos niños quieran acogerse a los cupones, dijo, y de cómo la Legislatura fije el financiamiento anual por alumno.

Al mismo tiempo, Renner subrayó que su objetivo es abrir más las opciones escolares para que “nadie se quede fuera”. El proyecto de ley eliminaría la mayoría de las restricciones de elegibilidad, aunque daría prioridad a los niños cuyos ingresos familiares estén en o por debajo de 185% del nivel federal de pobreza, o $55,500 para una familia de cuatro personas.

También ampliaría los usos del dinero más allá de la colegiatura en escuelas privadas para incluir gastos educativos como clases particulares, exámenes y cursos universitarios. Permitiría a los estudiantes acumular hasta $24,000 para esos usos, y además permitiría a los niños que ya asisten a escuelas privadas sin apoyo estatal solicitar una parte de los fondos.

“Para ofrecer eficazmente una educación de calidad, los formuladores de políticas y los activistas de la educación deben aceptar que cada estudiante tiene necesidades de aprendizaje únicas, que los fondos de la educación pertenecen al estudiante y no a un sistema, y que la opción de la escuela pública ofrece a cada estudiante la oportunidad de personalizar su propia educación”, dijo Renner el martes, cuando se le preguntó sobre los costos asociados.

Se espera un aumento de la participación

Dollard y otros afirmaron que prevén un amplio interés en la participación, que en gran parte procederá de familias que ya pagan escuelas privadas. En Arizona, que cuenta con un programa similar de cuentas de ahorro para la educación, el estado informó que 80% de los solicitantes nunca habían asistido a escuelas públicas.

Dollard sugirió que esto da la vuelta a la idea de que el dinero sigue al estudiante, ya que, en primer lugar, la educación de esos estudiantes nunca estuvo cubierta por dinero estatal.

Funcionarios financieros de los distritos escolares dijeron que entendían la posición de los dirigentes de que los detalles no son lo suficientemente firmes como para conocer el impacto financiero total.

Pero tomando como guía el plan de expansión de vales más reciente del estado, les preocupaba que esta iniciativa sustrajera dinero de los presupuestos de los distritos y les dejara poca capacidad de planificación.

Eso es lo que sucedió la última vez que el estado amplió los cupones en 2021 con la Beca de Empoderamiento Familiar financiada por los contribuyentes. Los funcionarios promovieron el programa como la adición de $200 millones para cupones, permitiendo que 61,000 niños más pudieran pagar una escuela privada.

Los distritos vieron irse algo de dinero, pero nada comparado a lo que ocurrió en 2022. A mitad del año escolar 2021-22, los responsables del presupuesto escolar en todo el estado conocieron que se necesitaría el triple de dinero que habían reservado para enviar a los programas de cupones, basándose en las cifras actualizadas de asistencia del estado.

En algunos condados, como Pasco, los esfuerzos para proporcionar aumentos a los empleados se vieron descarrilados ya que el dinero que los funcionarios esperaban usar fue desviado a los vales. En total, el costo ascendió a $1,000 millones.

El año en curso ha sido similar. La Legislatura aprobó un presupuesto sin una cantidad específica para las becas.

En el segundo cálculo del financiamiento de la educación en julio, el precio había aumentado a $1,300 millones. Eso significó que el distrito escolar de Miami-Dade tendría que enviar $225 millones de su presupuesto al programa de cupones, por ejemplo, y el distrito escolar del Condado Hillsborough enviaría $75 millones.

Cuando esta semana se conoció el tercer cálculo, los distritos se enteraron de que perderían aún más.

Si el estado levanta las restricciones de elegibilidad, advirtió el director de finanzas de las Escuelas del Condado Pinellas, Kevin Smith, será aún más difícil predecir el impacto financiero. Sugirió que el estado debería al menos considerar la posibilidad de sacar el dinero del programa de financiamiento de la educación pública y crear una partida separada.

De ese modo, las escuelas sabrían a qué atenerse y presupuestarían adecuadamente.

En los últimos años, la administración de DeSantis ha adoptado la posición de que los cambios inesperados en las inscripciones pueden suponer una presión financiera sobre los distritos escolares locales.

Jacob Oliva, rector saliente de educación básica de la Florida, testificó ante un tribunal federal a principios de este mes que la llegada de estudiantes migrantes a la Florida ejerce “una presión significativa” en los planes de gastos de los distritos debido al aumentos de inscripciones.

El testimonio fue un argumento clave que la Florida presentó ante el tribunal en su intento de demostrar que las políticas de migración de la administración de Biden están perjudicando a los floridanos, en parte porque la situación en la frontera está costando más dinero al estado.

Al final del día, dijo Dollard, debería corresponder a las personas que promueven la idea de la expansión de los vales explicar a los contribuyentes cómo planean pagar por ello.

“Están ampliando las obligaciones del sistema escolar sin aportar recursos”, dijo. “Si no hay una fuente de ingresos, tiene que salir del financiamiento que ya existe”.

Un portavoz de la presidenta del Senado, Kathleen Passidomo, dijo que su cámara está revisando el proyecto de ley de la Cámara de Representantes, incluidos los costo potenciales. Passidomo ha expresado su apoyo a la medida.