Remesas, el 'logro' que presume AMLO en lugar de darle vergüenza... como debería ser

Enrique Pérez Quintana
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CIUDAD DE MÉXICO, 01SEPTIEMBRE2020.- Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müllerrindió su segundo informe de gobierno ante secretarios, secretarias y empresarios, en las inmediaciones del Patio de Honor de Palacio Nacional. FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM
FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

En su personal uso y costumbre, el Segundo Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador es el sexto que da a la Nación. Como sucede todas las mañanas en su conferencia de prensa, no dijo nada que no hubiera dicho antes. Su énfasis estuvo en las frases de su campaña permanente sobre el combate a la corrupción, así como la expresión del compromiso de su gobierno de apoyar primero a los pobres.

Para el presidente López Obrador el país va saliendo de la “pesadilla” de la pandemia del coronavirus, aunque este primero de septiembre el número registrado de muertos haya sido de 64,414 y contando. Desde sus otros datos, en materia económica, México ya tocó fondo y empieza a reactivarse la actividad de la sociedad y la recuperación de empleos.

Como sucede en todos los informes de los presidentes en México, no faltó en el discurso de López Obrador el agradecimiento al Ejército y la Armada por su compromiso y profesionalismo. Destacó que en su gobierno ya no se reprime ni se tortura, se respetan los derechos humanos, lo que no sucedía antes. Aunque en redes sociales, en días recientes, circuló un video, publicado por El Universal, en el que, en un enfrentamiento del ejercito con la delincuencia organizada, se escucha la orden de “rematar” a un sobreviviente.

Del compromiso de campaña de López Obrador, de regresar a las fuerzas armadas a sus cuarteles, lo que ya tendría que haber pasado, no dijo una palabra, tampoco explicó a la Nación sus razones para militarizar al país y en el proceso “arrebatar” a los civiles actividades que la ley les reserva, como la administración de Puertos y las Aduanas del país, entre otras.

El informe presidencial también es la oportunidad para agradecer y así lo hizo el presidente López Obrador cuando dijo: “Gracias, gracias, muchas gracias por las remesas que envían desde Estados Unidos, los mexicanos que trabajan en ese país”.

Hace una semana había abordado este tema en su conferencia de prensa y lo repitió íntegramente en su Segundo Informe: “El apoyo de nuestros paisanos migrantes por sus envíos, las remesas siguen creciendo a pesar de la pandemia; ya el crecimiento de las remesas este año con relación al año pasado es del 12 por ciento y este año vamos a tener remesas récord, yo calculo de alrededor de 40 mil millones de dólares y eso va a 10 millones de familias mexicanas”.

El agradecimiento de López Obrador a los mexicanos que envían remesas, que representan el segundo ingreso de divisas al país, después de las aportados por la industria automotriz, y que desde luego supera con mucho los ingresos petroleros y los aportados por el turismo, en crisis mundial, no contiene ningún mérito para su gobierno ni para los anteriores “neoliberales” que, con sus erráticas administraciones, “expulsaron” a más de once millones de mexicanos a los Estados Unidos.

Cuando López Obrador dice que “vamos a tener remesas récord de alrededor de 40 mil millones de dólares” que van “a 10 millones de familias”, se debe entender que son recursos que representan el sustento de más de 50 millones de mexicanos que pueden vivir con decoro, porque alguien de esa familia tuvo que migrar, en el transcurso de los pasados 30 años, para conseguir la subsistencia de los suyos.

Por eso AMLO lo festeja de esta forma en su spot por su segundo año, aunque eso no debería ser algo para sentir orgullo.

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos el número de personas de origen mexicano, registrado en el conteo de 2011, “asciende a 33.6 millones de personas, incluidos 11.6 millones que nacieron en México”. (Notimex, 8 de abril de 2013)

Los datos corresponden al último censo en Estados Unidos, por lo que no reflejan los cambios recientes ni los efectos migratorios que la larga crisis económica de México tiene sobre la población que, para subsistir, sigue saliendo.

En realidad, las cifras sobre el ingreso de divisas que por la vía de las remesas ingresan al país, son una expresión de orgullo y solidaridad para los mexicanos que las envían. Al mismo tiempo, son una vergüenza y representan el fracaso del Estado Mexicano y los gobiernos de las pasadas cinco décadas, en crear un modelo de desarrollo que generara oportunidades de desarrollo para su población, por la vía del crecimiento económico y la justa repartición de la riqueza, que fue acaparada por unos cuantos desde el poder político y económico.

El presidente López Obrador sí tiene mucho que agradecer a los migrantes que envían remesas porque gracias a ellos un enorme problema social y político se está evitando. Gracias, gracias, muchas gracias por incluir una verdad en su informe.

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