Anuncios

Relator CIDH y gremios salen en defensa de una caricatura sobre la reputación de la policía de Perú

LIMA (AP) — La publicación de una caricatura en Perú que ironiza sobre la reputación de la policía levantó la polémica en el país, con la advertencia de la fuerza pública de emprender acciones legales contra un medio de comunicación y el pronunciamiento en defensa de la prensa el miércoles de un relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La viñeta que motivó la controversia fue publicada el martes por el diario “La República” y mostraba a tres policías, cada uno con un logo que decían: “Delincuente con traje de policía”, “policía delincuente” y “policía que cumple su deber”. Es del caricaturista Carlos Tovar, quien firma como Carlín.

A raíz de su publicación, la policía emitió el mismo día un comunicado indicando que ve afectado su “principal bien jurídico protegido como es ‘la imagen institucional’”. También subrayó que “ante esta ridiculización”, los más de 140.000 agentes desplegados en todo el país, “rechazaban categóricamente” los dibujos satíricos. Calificó la caricatura de “afrenta”.

Y finalmente, anunció, sin dar detalles, que se “iniciarán acciones legales contra el referido medio de comunicación y aquellos que resulten responsables”.

En reacción, Pedro Vaca, relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dijo en su cuenta de X, antes Twitter, que “una caricatura no afecta la ‘imagen institucional’ de una entidad”.

El relator de la CIDH mencionó que “erosionar el espacio para el humor sobre la autoridad sí que lastima severamente la libertad de expresión” y concluyó que “cuando el humor preocupa a la autoridad es porque la reflexión que se quiere provocar es relevante”.

Precisamente, la respuesta de la policía convirtió a la caricatura, que había pasado inadvertida, en una tendencia en las redes sociales en una época en que, según diversas encuestas, los peruanos tienen como su principal preocupación el incremento de la delincuencia.

El dibujo satírico fue publicado luego de la difusión en los últimos meses de varias noticias que muestran la participación de algunos policías en asaltos a mano armada, secuestros, alquilando sus armas a delincuentes, como soplones del narcotráfico o como ladrones de cocaína. Algunos de esos policías han sido capturados por sus propios compañeros en operativos sorpresivos.

Ante la advertencia de la policía de llevar el tema a instancias judiciales, el miércoles el periódico “La República” difundió en su sitio de internet un pronunciamiento de rechazo, mientras que el caricaturista publicó su habitual dibujo satírico en el medio periodístico, esta vez enfocado en el expresidente Alberto Fujimori y su exjefe de espías Vladimiro Montesinos.

No es la primera vez que las caricaturas de Carlín provocan reacciones.

En 2020, el artista dijo en su cuenta de X, antes Twitter, que recibió amenazas de muerte luego de publicar una viñeta sobre el expresidente Alan García, quien se suicidó en 2019 antes de ser detenido por la policía mientras era investigado por corrupción en un caso de la constructora Odebrecht.

El exministro de Justicia peruano, Salvador Heresi, le respondió entonces por la misma red social: “Bien merecida tienes las amenazas. Incluso que te revienten a golpes”.

Ante la nueva polémica, la Asociación Nacional de Periodistas del Perú rechazó la “amenaza tácita” de la corporación e indicó que “un sistema realmente democrático se sustenta en tolerancia a expresiones artísticas críticas”.

Por su parte, el Instituto de Prensa y Sociedad consideró el comunicado policial como una amenaza a la libertad de expresión y un despropósito "al considerar que la caricatura contiene un fuerte contenido crítico a una institución pública muy cuestionada por hechos objetivos y verificables”.

Otros caricaturistas peruanos publicaron el miércoles otras viñetas en sus redes sociales que mostraban a policías cobrando coimas a conductores de automóviles, a cambio de no sancionarlos por alguna falta, o persiguiendo al caricaturista en vez de capturar a ladrones callejeros.