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La regulación de la cannabis nunca fue una política abierta de AMLO: Sánchez Cordero

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Era noviembre de 2018. Olga Sánchez Cordero, en ese momento senadora morenista y a punto de convertirse en Secretaria de Gobernación, le advirtió al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que presentaría ante el Congreso una iniciativa para regular la mariguana mediante un instituto regulador y una cadena productiva que beneficiaría, principalmente, a campesinos y ejidatarios que han sido criminalizados. 

Le planteó que ya era tiempo de que México alcanzara a otros países en ese ámbito, y que para ella era una planta maravillosa. “Sí, adelante, preséntela”, le respondió el presidente, sin que eso implicara su aval. Sánchez Cordero debía avisarle que promovería una propuesta de tal magnitud por la cercanía de su próximo encargo, pero él no expresó su acuerdo en ningún momento. 

 “Nunca fue una política abierta del presidente, no”, dice la senadora al recapitular que, tras algunos avances, la iniciativa permanece congelada en el Senado. “Él me dijo ‘adelante’, pero no necesariamente porque se haya manifestado; que yo recuerde no se manifestó en ningún momento sobre la regulación de la mariguana”, añade.

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“No descarto la posibilidad de convocar a una reflexión colectiva sobre la legalización de algunas drogas, sobre todo las drogas curativas o de atención médica. La misma campaña nos ha costado trabajo porque no había infraestructura para atender enfermos por consumo de drogas”, abrió la posibilidad poco después López Obrador, en 2019.

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Foto: Cuartoscuro/Archivo

El viraje a reforzar el prohibicionismo en política de drogas

Sin embargo, más tarde, con la presentación el 17 de marzo de 2020 de la campaña “En el mundo de las drogas no hay final feliz”, el viraje de esa postura a una que refuerza el prohibicionismo fue definitivo, y se alejó por completo de los principios de la Estrategia Nacional para la Prevención de las Adicciones (ENPA), lo que coincidió con una presencia cada vez más creciente de las Fuerzas Armadas en las tareas de seguridad.

Para entonces, la iniciativa presentada por Sánchez Cordero en 2018 comenzó a enfrentarse a resistencias ante el discurso prohibicionista que mantenía el gobierno federal en sus campañas contra las drogas. Ahora que cada vez más spots continúan reproduciéndose, aprobarla podría interpretarse como una contradicción, sostiene. 

“Hay resistencia… Aquí las resistencias son que hay una campaña del gobierno muy fuerte en contra de las drogas, y que parecería una contradicción que por una parte, el gobierno esté mandando un mensaje de ‘No a las drogas’, y de lo perjudicial que son las drogas, y por otra parte esté regulando la cannabis”, señala.

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Parecería un contrasentido, dos políticas que no son compatibles entre sí, dice Sánchez Cordero, pero para ella sí lo son. Si bien la mariguana es una droga, explica, tiene un origen natural como el peyote y los hongos alucinógenos, a diferencia del fentanilo y los opioides sintéticos. 

“Esa es la contradicción. Cuando yo he dicho ‘voy a tratar de que se procese legislativamente el uso y la regulación de la planta’, me dicen desde el gobierno: ‘oye, es que estamos en una campaña demoledora en contra de las drogas y cómo podemos, por una parte, que sea Morena quien proponga la iniciativa, y que vaya con ella, y por otro lado, una prohibición absoluta de drogas”, admite Sánchez Cordero.

Campañas van al consumo de drogas sintéticas, asegura Sánchez Cordero

La senadora asegura que la existencia de las campañas del gobierno federal, que estigmatizan y criminalizan, se justifica porque están dirigidas al consumo de drogas sintéticas:

–Recalca usted este punto de que las personas que consumen no son delincuentes… En estas campañas, ¿no ve un poco implícito este mensaje criminalizante, estigmatizante? 

–Sí, pero van dirigidas a las drogas duras, al fentanilo, porque tú ves los laboratorios cómo están, las ratas por ahí, todo… Bueno, pero eso es una cosa. Si volteas a ver el campo con plantas, vegetación, abono a la tierra, lluvia que atrae, hay un abismo. Hay un abismo entre estas campañas, que sí, son durísimas… y ver las plantaciones maravillosas. Eso creo yo.

“Ojalá contemos con la anuencia del presidente, pero es un tema sumamente polémico, que divide a la sociedad”, justifica.

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Foto: Cuartoscuro/Archivo

“El adicto no es un delincuente”

Sánchez Cordero también sostiene que el delito de posesión simple –portar sustancias sin intención de vender– debería dejar de existir. “Se tiene que entender, y no se ha querido entender: no hay que penalizar a la gente que es adicta”, señala en un contexto en el que entre 2019 y 2022, las detenciones por esa causa crecieron en un 25% gracias a la arbitrariedad que facilita la ley. 

“El adicto no es un delincuente”, subraya luego una y otra vez –haciendo énfasis en que debe entenderse y repetirse–. “Esa posesión simple es porque cualquier joven, ahora dicen, se puede confundir con el narcomenudista, por eso los detienen, pero si es para su propio uso, estamos en un país de libertades, creo yo; si tú estás usando droga, el adicto no es un delincuente, es una persona enferma”, dice. 

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La de la senadora Sánchez Cordero es una de las 45 iniciativas –22 en el Senado y 23 en la Cámara de Diputados– relacionadas con cambios en la política de drogas. En suma, las propuestas han buscado expedir una ley que regule el mercado de cannabis, modificar la Ley General de Salud para su uso medicinal y científico, y dejar de perseguir penalmente conductas relacionadas con consumo.

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Foto: Cuartoscuro/Archivo

Otras han abordado posibilidades de amnistía a personas usuarias o medidas fiscales para la comercialización de cannabis, así como regulación con enfoque de justicia social y derechos humanos. Sánchez Cordero enfatiza el contenido de la que ella promovió y que, al igual que todas las demás, no ha prosperado:

Consiste en regulación; no despenalización, liberación o un panorama irrestricto, aclara. Todo lo que no se regula, agrega, genera posibilidades de violencia y actos ilícitos. Esto se haría mediante un instituto regulador, de manera que no quedara en manos del libre mercado, dirigido principalmente al beneficio de campesinos y ejidatarios que han sido criminalizados y privados de su libertad.

Según la senadora, contempla principios de interculturalidad, perspectiva de género y un espíritu social para que las personas tengan un modo honesto de vida mediante una cadena productiva. En suma, se propone eliminar la cannabis del Código Penal Federal para regularla en la Ley General de Salud con 28 gramos para uso personal, así como clubes registrados y regulados.

“A mí me causa hasta una frustración personal no poder avanzar tan rápido como yo quisiera. Lo que voy a hacer, y ya se lo propuse a mi grupo parlamentario, es disgregar el cáñamo, y avanzar en el cáñamo, y a lo mejor en el aspecto medicinal; en el cáñamo vamos a tener muchas ventajas competitivas en el mundo. Eso es lo que quisiera avanzar; ya si no se puede en el uso lúdico de la mariguana, pues ya no se pudo”, lamenta.  

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Foto: Cuartoscuro/Archivo

En la publicación Miedo, castigo y estigma: el fracaso de la política de drogas de AMLO, Animal Político documentó que en su Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, el presidente prometió un cambio de paradigma en política de drogas: transitar de las medidas de guerra a las de paz, levantar el prohibicionismo, y reorientar recursos a la reinserción y desintoxicación.

En cambio, al cumplir los primeros cinco años de su administración, existe un aumento de criminalización en los dichos y en los hechos: más de 74 millones se han invertido en campañas estigmatizantes, la Comisión Nacional contra las Adicciones quedó fuera de la estrategia nacional, la atención residencial al consumo permanece en un 97% en manos de particulares y las personas siguen yendo a prisión por portar sustancias sin intención de venderlas.