El Congreso de Chile tramita la reforma de pensiones de Boric y pasa al Senado sin sus puntos clave

SANTIAGO (AP) — La reforma de pensiones del presidente chileno, Gabriel Boric, ganó el miércoles su primera gran batalla en el Congreso que aprobó la idea de legislar el proyecto. Tras discutir más de 100 indicaciones y eliminar algunas de las partes consideradas centrales para el gobierno, la iniciativa fue enviada en la tarde al Senado para continuar el trámite legislativo.

El Ejecutivo necesitaba 78 de los 155 votos de la cámara, pero logró finalmente 84 votos a favor, 64 en contra —de los partidos de derecha que ya habían anunciado su oposición— y tres abstenciones.

Se inició así el proceso legislativo para una de las promesas de campaña y principales caballos de batalla del izquierdista Boric y también una de las demandas más repetidas por la ciudadanía chilena desde la revuelta social de 2019.

Este mismo miércoles la Cámara de Diputados abordó las 103 indicaciones realizadas al proyecto y algunos de los puntos más polémicos del mismo, como el reparto de ese 6% de cotización adicional con el que se proponía subir el monto de las pensiones y que correría a cargo del empleador, que ahora no aporta nada al sistema.

El gobierno quería dedicar íntegramente ese porcentaje a un fondo solidario de pensiones que ayudara a financiar, por ejemplo, las pensiones más bajas de las mujeres, pero cedió para lograr los votos de forma que sólo fuera un 3% al fondo solidario y el otro 3% a la cotización individual de cada pensionado.

Este punto, el corazón de la reforma de Boric, fue rechazado por amplios sectores de diputados, por lo que el texto normativo que llega al Senado dista de lo inicialmente planteado por el gobierno.

Tampoco prosperó la idea del Fondo Integrado de Pensiones y el gestor público que iba a estar a cargo, ni la idea del Inversor de Pensiones del Estado.

Por otro lado, se creó un “seguro social previsional” para financiar prestaciones de carácter contributivo y complementos por brechas de género y cuidados.

La jornada fue recibida como una victoria a medias del Ejecutivo, tras 14 meses de tramitación y la participación de más de 100 diputados en la discusión.

La ministra de Trabajo, Jeannete Jara, destacó: “Lo vemos con un optimismo moderado”. Admitió que lo central es que “se ha aprobado la idea de legislar”. No obstante, desde la oposición se afirmó que la ley avanzó como “un proyecto vacío, es un cascarón, es un proyecto que no tiene contenido”, en palabras del diputado Guillermo Ramírez, de la Unión Democrática Independiente.

El oficialismo espera un debate “más sustantivo” en el Senado, según manifestó el ministro de Hacienda, Mario Marcel.

En los últimos 10 años el Congreso chileno ha discutido reformas al sistema de jubilación, heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que obliga a los trabajadores a cotizar un 10% de su sueldo a un sistema administrado por las privadas administraciones de fondos de pensiones (AFP).

Cuando se jubilan, las AFP calculan en función de las estimaciones de cuánto va a vivir una persona lo que han acumulado durante su vida laboral, lo que deja a la mayoría de los chilenos con pensiones que muchos de los diputados calificaron durante la discusión de la norma de “miserables” .

La pensión promedio para hombres en 2023 fue de unos 300 dólares y para mujeres de 130, según datos de la Superintendencia de Pensiones.

Ninguna de las reformas en los segundos mandatos de Michelle Bachelet (2014-2018) y Sebastián Piñera (2018-2022) salieron a flote y sólo obtuvieron logros parciales como la creación de la pensión universal para aquellos sectores más vulnerables a los que no alcancen las cotizaciones, actualmente de 235 dólares.

La Cámara aprobó por mayoría el miércoles aumentar el monto de esa pensión a 275 dólares.

El presidente Boric manifestó a través de la red X, antes Twitter, que el Congreso “votó a favor del avance de la reforma de pensiones", para las familias chilenas que llevan "demasiados años esperando”. Pero reconoció que “aún estamos a mitad de camino”.

“Hace tiempo que se quiere cambiar el sistema y salimos a la calle en 2019 para hacer esa demanda”, entre muchas otras, relató Stella Salcedo, docente universitaria de 44 años.

“El sistema actual está hecho para financiar a las empresas, es de ahorro y distribución individual, sin ningún elemento solidario, lo que hace que las pensiones sean muy desiguales y lo que uno ve alrededor es que son muy bajas aunque uno haya trabajado toda su vida”, subrayó Salcedo. Criticó de “lamentable” que la medida avance al Senado sin que el empleador aporte una cantidad al sistema, como ocurre en otros países.

Para Ricardo Valdés, de 55 años y comercial en una pequeña empresa, “hace mucha falta que se reformen las pensiones y en ese sentido me parece positivo”. Al eliminar el 6% adicional “son las personas las que tienen que hacerse cargo de sí mismas, mientras las grandes corporaciones siguen usufructuando del sistema”, reprochó.

Y pidió que el gobierno siga trabajando para que las medidas no sean “solo cosméticas”.

La ley será ahora enviada el Senado y revisada por las Comisiones de Trabajo y de Hacienda del mismo, tras lo cual, llegará a la sala para ser votada. Si se aprobara con modificaciones respecto a lo enviado por el Congreso, regresaría a esa cámara para un tercer trámite.

El gobierno no cuenta con las mayorías necesarias en ninguna de las dos cámaras.