“¿Qué puertas se abrirán?”: Esperanza en Singapur ante legalización sexo gay

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Singapur, 23 sep (EFE).- Tras casi un siglo vigente, Singapur se prepara para derogar una ley heredada del imperio británico –la sección 377A- que penaliza el sexo entre hombres. Una esperada decisión que genera júbilo, pero también dudas sobre su alcance, en la comunidad LGTBI de la conservadora isla.

“Surge la pregunta de qué más vendrá. Todavía hay mucha inseguridad sobre cuál será la otra cara de la moneda”, dice a Efe Becca D’Bus, el nombre de guerra de Eugene Tan, creador del show de drag queens más exitoso de Singapur, famoso por su inusual mordacidad en un país donde aún impera una estricta censura.

Becca, como pide que se le cite, se refiere a la letra pequeña del anuncio realizado por Lee Hsien Loong el 22 de agosto, cuando afirmó que la normativa sería revocada, y a la forma en la que cree que el gobierno tratará de "calmar" a ciertos grupos de la isla de 5,7 millones de habitantes.

Entre ellos, parte del influyente sector religioso, con un 33 por ciento de población budista en la isla, cerca del 20 % cristiana y un 14 % musulmana, además de otros credos minoritarios.

En su alocución, Lee anticipó que el gobierno asegurará legalmente la definición del matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer, mientras ningún miembro de un parlamento dominado desde la independencia por el Partido de Acción Popular (PAP) se ha declarado nunca gay abiertamente.

En vigor desde 1938, la sección 377A contempla penas de hasta dos años de cárcel para hombres que “acometan actos de grosera indecencia” con otro hombre, lo que “no va en consonancia con los tiempos actuales”, dijo Lee, que esperó que su anulación –cuya fecha aún se desconoce- “alivie en cierto modo a los singapurenses gais”.

Inicialmente, así es. La revocación de la normativa ha sido el caballo de batalla durante décadas de la comunidad LGTBI de Singapur, que en febrero sufrió una gran decepción al ver cómo el tribunal de apelaciones fallaba en contra de una demanda de inconstitucionalidad sobre la misma.

“Me siento muy feliz por todos los que han luchado por su derogación. Deberían ser aplaudidos por su duro trabajo”, cuenta a Efe Joseph (nombre ficticio), un singapurense que lleva años en una relación homosexual y que pide preservar su anonimato.

Una felicidad compartida por Becca, de 44 años, aunque desde una perspectiva más cínica. “No es que me importe mucho el matrimonio, pero hay una clara intención de limitar las maneras en las que los ciudadanos pueden ser tenidos en cuenta”, dice a Efe.

“Creo que deberíamos hablar de cómo la gente elige a quién quiere y cómo proteger esas relaciones, cualesquiera que sean”, añade.

La eventual derogación de la 377A, que India anuló en 2018 y que aún está vigente en ex colonias británicas como las vecinas Malasia y Birmania, se considera de forma efectiva el fin de la criminalización de la homosexualidad en Singapur, aunque desde hace años la postura del gobierno haya sido no aplicar la ley.

“Nunca he sentido ninguna forma de discriminación aquí debido a mi sexualidad, ni en lo personal ni en lo profesional”, apunta Joseph , quien, no obstante, prefiere contestar por correo electrónico y sin que se le identifique.

En un café en Singapur y desprovisto del maquillaje y el vestuario con el que sube al escenario cada sábado en la noche isleña, el parecer de Becca es otro. Afirma que multitud de empresas y salas teatrales han declinado contratar su show por ser “demasiado queer”, y cuestiona el impacto que la derogación tendrá en asuntos vitales.

“Hay indicaciones de que hay cosas que no cambiarán: las leyes de vivienda (Singapur, donde el 80 por ciento de la población vive en casas subvencionadas por el Gobierno, favorece su acceso a matrimonios y familias), el matrimonio, la discriminación en el entorno laboral… “

“Aquí –añade- aún hay jefes homófobos que te pueden despedir y no tienes nada que hacer en los tribunales, no estamos protegidos”, denuncia.

En lo que ambos coinciden es en que se deben abrir nuevos debates y en que sus vidas no cambiarán mucho de forma inmediata tras la anulación. “Como un hombre que lleva años en una relación con otro hombre, que comparte vivienda con él, esta medida no me afectará. Nuestras vidas serán igual”, dice Joseph.

Becca bromea: “No creo que haga que tenga más relaciones sexuales”. Pero enseguida retoma la seriedad y, tras reflexionar unos segundos, manifiesta:

“Gran parte del activismo gay se ha centrado mucho tiempo en derogar la 377. Una vez esté fuera de la mesa, ¿Qué bloqueos mentales se disiparán? ¿Qué puertas se abrirán? Es bastante excitante. Significa que podremos pensar de forma diferente”.

Paloma Almoguera

(c) Agencia EFE