El pueblo piripkura y la selva amazónica así son amenazados por la ganadería

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El pueblo piripkura es una comunidad indígena no contactada. Es decir, no tiene interés en tener relación con la sociedad occidental y busca permanecer en su territorio ejerciendo sus prácticas de vida. Se halla en el estado de Mato Grosso, en el oeste de la Amazonia brasileña.

Empero, su territorio actualmente es el más amenazado por la deforestación que se da por la industria minera y ganadera en Brasil.

Brasil es el hogar del mayor número de pueblos indígenas no contactados de todo el planeta. Ahora se estima que más de cien de estos grupos viven en la Amazonia.

El pueblo piripkura ha sufrido ataques violentos, asesinatos y secuestros. La única persona de sus integrantes que mantiene contacto con el exterior se llama Rita, quien recuerda que en su infancia asesinaron a nueve de sus familiares. Además, Rita fue capturada para trabajar en una hacienda durante los años 1970.

AMENAZA EN APOGEO

Actualmente, la amenaza al pueblo piripkura está en su apogeo. De acuerdo con Survival International, asociación dedicada a defender a pueblos indígenas de todo el mundo, su territorio es afectado por la deforestación para la cría de ganado. Ello significa una afrenta a la Ordenanza de Protección Territorial, que demarca la prohibición de entrar en el territorio piripkura.

Sarah Shenker, coordinadora de la campaña de Survival International por la protección de las sierras de los pueblos indígenas no contactados, cuenta: “Las ordenanzas de protección territorial son medidas que el gobierno brasileño puede y debe tomar cuando hay una tierra de un pueblo indígena no contactado que aún no ha sido demarcada”.

La activista explica que una ordenanza de protección debe ir acompaña de recursos del gobierno para garantizar que no entren invasores en las tierras indígenas. De acuerdo con Survival International, fotos aéreas demuestran que los territorios piripkura son invadidos y deforestados para la producción de carne de vacuno. Ello viola la Ordenanza de protección a dicho territorio que se aprobó el pasado mes de septiembre.

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Shenker ha declarado en varias ocasiones que la depredación tan sistemática y masiva en los últimos años se ha dado por la protección del bolsonarismo a las empresas privadas para que entren en tierras indígenas y deforesten la selva amazónica.

INDUSTRIA GANADERA DEPREDADORA

Brasil tiene unos 214 millones de reses, más que cualquier otro país del mundo. Su industria de carne vacuno representa alrededor del 8 por ciento de su PIB. Este país es el mayor exportador de carne, sus principales compradores son China, Hong Kong, Egipto, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y la Unión Europea.

Un informe publicado en 2019 por Amnistía Internacional, “Fence off and bring cattle: Illegal cattle farming in Brazil’s Amazon”, documenta cómo la actividad ganadera es la principal culpable de la deforestación ilegal de la selva amazónica. La deforestación de la amazonia se disparó un 22 por ciento entre julio de 2020 y agosto de 2021, frente al mismo periodo de 2020. Con etas cifras alcanzó el ritmo más elevado en 15 años.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, desde su campaña para la magistratura declaró que la política ambiental brasileña afecta la economía del país y prometió abrir las reservas de la selva amazónica para la actividad comercial. Incluso intentó desaparecer el Ministerio de Medioambiente, y aunque eso no sucedió, lo debilitó al quitarle parte de su presupuesto.

La lógica de argumentación de Bolsonaro es que otros países esconden en intenciones ecológicas sus pretensiones de vulnerar la soberanía de Brasil y detener su desarrollo económico. “Brasil es como una virgen cotizada que todos los pervertidos extranjeros desean”, afirmó en 2019.

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Bolsonaro no asistió a la COP26 en Glasgow este año. Mientras, Txai Surui, mujer indígena brasileña de 24 años, recordó a los líderes mundiales que los pueblos indígenas son quienes más sufren las consecuencias del calentamiento global.

“Los pueblos indígenas están en primera línea de la emergencia climática. Por eso debemos estar en el centro de las decisiones que se tomen aquí”, manifestó Surui.

LOS MEJORES CUIDADORES DE LA TIERRA

Sarah Shenker defiende la postura de que los pueblos indígenas no contactados no deben ser obligados a tener contacto ni asimilarse a la cultura predominante si no lo desean.

“Una de las razones para rescatar el no contacto es justamente el hecho de que ellos no quieren el contacto y tienen el derecho de elegir. Otra razón es porque sabemos muy bien que el contacto, sobre todo el contacto forzado por los no indígenas, puede aniquilar grupos enteros”, manifiesta.

De acuerdo con la activista, obligar a los grupos indígenas puede causar su muerte debido a que no tienen defensas contra ciertas enfermedades. Además, el contacto forzado generalmente se da a través de la violencia.

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“Muchas veces ese contacto está hecho por los invasores de la tierra, los madereros, mineros ilegales que se quieren aprovechar de los recursos naturales en las sierras indígenas. Ellos son los que destruyen la selva y usan violencia, ya que muchas veces están fuertemente armados. Y también gozan de la impunidad porque suelen ser amigos o aliados de los políticos locales”, expresa.

La asociación Survival International promueve que el respeto a los derechos indígenas sobre su territorio es la mejor forma de protección de los entornos naturales. Sobre eso, Sarah Shenker dice: “Los mismos pueblos indígenas cuidan de sus tierras, saben hacerlo mejor que nadie”.

Y concluye: “Para ellos no es un trabajo, es su modo de ser, porque dependen de su selva para sus casas, su comida, su medicina y absolutamente todo. Si realmente los países y gobiernos tienen el interés de luchar contra la crisis climática, la forma más eficaz y barata de hacerlo sería respetando los derechos indígenas. Eso para que pueden vivir en sus tierras de la manera que ellos elijan y cuidando de esas tierras mejor que cualquier otra persona”. N

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