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Prop. 47 y otras leyes, ¿culpables de crisis del fentanilo? Esto dicen en condado de Stanislaus

El policía de Modesto Mark Ulrich notó por primera vez el fentanilo durante un arresto en 2019. Había estado acostumbrado a encontrar heroína e identificarla por su viscosidad alquitranada y su fuerte olor a vinagre. Pero esta sustancia era diferente.

“Hice lo de siempre, aspiré un poco y pum. Me mareé inmediatamente y pensé: ‘Vaya, vaya, vaya, OK, qué raro. ¿Qué demonios es eso?”, dijo Ulrich. “Bueno, lo que estaban haciendo en ese momento era mezclar fentanilo con heroína. Así que no se notaba la diferencia”.

Ahora puede distinguirla. Esa capacitación ha pasado a ser crucial, ya que las sobredosis e intoxicaciones por fentanilo han alcanzado niveles de crisis.

Después de que el presidente Joe Biden y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieran este mes en el Área de la Bahía para tratar diversos temas, el fentanilo fue el primero que sacó a colación Biden en su conferencia de prensa posterior.

Destacó que China “emprendió acciones para reducir en gran medida la cantidad de fentanilo” enviado a Estados Unidos en 2019 y que el enfoque conjunto de las naciones ahora es apuntar a los ingredientes químicos que entran en la fabricación de la droga y evitar que las prensas de píldoras ingresen en Estados Unidos.

La reunión de Biden y Xi en el condado de San Mateo se celebró antes de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en el Moscone Center, en el centro de San Francisco. Está a poco menos de una milla de distancia del Tenderloin District, el cual, según la Fiscalía de Distrito del Condado de Stanislaus ha sido un importante centro de distribución de fentanilo vendido aquí en el Valle.

Traficantes de Stanislaus compran ‘fentanilo por libras’ en San Francisco

“Había un montón de carteles esencialmente establecidos en San Francisco y los traficantes de nuestro condado se dirigían al Tenderloin, compraban fentanilo por libras y luego lo traían aquí para venderlo”, dijo el fiscal adjunto Patrick Hogan en una entrevista con The Bee. “Eso es porque era muy fácil”.

Hogan dijo que esta información le fue proporcionada durante un interrogatorio a un traficante de drogas hace unos años, cuando el “fentanilo de color” –píldoras de fentanilo de colores distintos al blanco– llegó por primera vez al mercado. Hogan dijo que su fuente podía duplicar su dinero con un viaje de un día al Tenderloin. También se refirió a otras ciudades del Área de la Bahía de San Francisco como lugares fáciles para recoger suministros y tarerlos al condado.

Biden afirmó en su conferencia de prensa que en Estados Unidos mueren más personas de entre 18 y 49 años por fentanilo que por armas de fuego, accidentes de tráfico o cualquier otra causa.

En el condado de Stanislaus se habían producido 129 muertes por sobredosis este año hasta octubre. Más del 60% de esas muertes se debieron al fentanilo ilegal. A finales de octubre, el Bee informó que la Oficina del Forense del condado había registrado 81 muertes relacionadas con el fentanilo desde el día de Año Nuevo, 34 de ellas desde julio.

Funcionarios del condado esperan que el número de muertes supere las 200 a finales de año, por encima del total de 176 del año pasado.

¿Cuál es el efecto del fentanilo en la calle?

Como señaló Ulrich, los policías están ahora entrenados para reconocer el fentanilo y manejar la droga con cuidado. Por ejemplo, la heroína mezclada con fentanilo tiene un brillo “vidrioso”. Pero Ulrich dijo que últimamente no ha visto heroína en absoluto, ni siquiera heroína mezclada con fentanilo. Ahora es solo fentanilo en forma de polvo blanco, que es fácilmente identificable, dijo.

Para el consumidor final, quizá no siempre sea así. Tanto Ulrich como Hogan confirmaron que han visto casos en los que el fentanilo se mezcla con cocaína, metanfetamina y otras drogas. Un consumidor de drogas no siempre busca fentanilo, pero puede morir a causa de él.

Además, el fentanilo es cada vez más barato. Según Hogan, su valor en la calle ronda los $40 el gramo y los $500 la onza. Se puede mezclar con una droga más cara, como la cocaína, para aumentar el margen de utilidad del traficante.

Las fuerzas del orden y los fiscales, incluido Hogan, señalan las leyes de California como la razón de la escalada de la crisis. Ulrich y Hogan se quejaron de la Proposición 47 y creen que es la razón por la que los traficantes de drogas están saliendo del sistema y volviendo a las calles y por la cual la crisis del fentanilo se ha agravado tanto.

¿Qué es la Proposición 47?

La Proposición 47 fue aprobada en 2014 en un esfuerzo por reducir la población carcelaria en California. Hizo que algunos delitos no violentos, como la posesión de drogas, fueran delitos menores e hizo que otros delitos no violentos estuvieran sujetos a una nueva sentencia o reestructuración. Los cambios en los delitos violentos y graves no se vieron afectados, según los Servicios de Justicia Penal del Consejo Judicial de California.

Su objetivo era usar los fondos de los contribuyentes ahorrados por no encarcelar a los condenados por delitos no violentos para pagar en su lugar programas comunitarios, como los destinados a estudiantes de educación básica en situación de riesgo. Los $68 millones ahorrados en el año fiscal 2016-17 se reasignaron a programas de rehabilitación de drogas y alcohol, tratamiento de salud mental y prevención del ausentismo escolar, según su sitio web.

Pero Hogan dijo que el efecto dominó que la Proposición 47 tuvo en la legislación no valía la pena y que los fiscales no pueden enviar a los traficantes de drogas a la prisión estatal como antes podían. En su lugar, solo pueden ser retenidos en la cárcel del condado por un máximo de cuatro años o apenas un año.

“Para ser honesto con ustedes, mi gran frustración es tratar de decirle a la gente que la estructura de las penas por la venta de fentanilo es francamente inapropiada, dada la gravedad de la crisis”, dijo Hogan.

Hogan cree esto porque, hipotéticamente, si alguien fuera condenado por poseer dos libras de fentanilo destinado a la venta, solo podría enviarlo a una cárcel local a menos que tuviera una condena previa en su historial.

Ulrich dijo que por lo general eso significa que un traficante pasaría cuatro años o menos en la cárcel, sería liberado en el centro y potencialmente comenzaría el proceso de nuevo. “Creo que se ha mentido a la gente, que se les ha engañado cuando se les ha dicho que votaran a favor”, dijo.

Tanto Ulrich como Hogan reconocieron que hay otros problemas sistémicos que están empeorando tanto la crisis del fentanilo como la de los indigentes, como la falta de servicios de rehabilitación asequibles o gratuitos, la falta de viviendas asequibles y la falta de iniciativas de reducción de daños para los consumidores. Una definición sencilla de reducción de daños, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins, es “reducir los daños asociados al consumo de drogas mediante diversas intervenciones de salud pública”.

“No soy el tipo que está sentado aquí diciendo que no hay lugar para la reducción de daños. No lo creo. La reducción de daños es realmente importante”, dijo Hogan. “Pero la reducción de daños tampoco va a ser la solución. Necesitamos todas las herramientas de nuestro arsenal para poder afrontarlo. Eso incluye castigar adecuadamente a los responsables del tráfico”.

Como fiscal, Hogan dijo que no quiere crear un “régimen de castigo” que oprima, sino que quiere las herramientas para procesar adecuadamente, especialmente cuando se trata de acusar de homicidio a un traficante cuyo cliente murió.

¿Se puede acusar de homicidio a un traficante por una muerte causada por fentanilo?

Los casos de homicidio basados en sobredosis o intoxicaciones por fentanilo son difíciles de enjuiciar, dijo Hogan. Debe establecerse un vínculo directo entre el suministro del traficante y las drogas encontradas en un consumidor muerto.

Esto puede resultar complicado, según Hogan. A veces, los consumidores llevan encima drogas de distintos traficantes o no tienen ningún registro telefónico que demuestre que obtuvieron la dosis letal de una persona concreta.

Ha habido dos casos en los que la Fiscalía de Distrito de Stanislaus acusó a hombres –Anthony Taft Lee y George Foster Keene– de homicidio porque supuestamente suministraron fentanilo a alguien que murió de una sobredosis.

Connor Hoffman murió de una sobredosis de fentanilo en mayo de 2021.
Connor Hoffman murió de una sobredosis de fentanilo en mayo de 2021.

Lee, de 36 años, fue acusado de homicidio tras suministrar presuntamente una dosis letal de fentanilo a Connor Hoffman, de 21 años, en 2021. El caso de Lee fue la primera vez en el condado de Stanislaus que los fiscales presentaban cargos contra un traficante de fentanilo acusado de homicidio.

Esto se debió a que los investigadores tenían mensajes de texto que, según ellos, probaban que Hoffman compró fentanilo a Lee aproximadamente una hora y media antes de su muerte. Los fiscales alegaron que sabían que Hoffman no llevaba más fentanilo encima porque acababa de salir de rehabilitación.

“Eran la única familia con la que habíamos podido reunirnos para decirles: ‘Sabemos quién es el traficante responsable de la muerte de su hijo’”, dijo Hogan. “E hicimos lo que pudimos para procesarlo lo mejor que pudimos”.

Hogan dijo que el caso se complicó porque el sentimiento público, especialmente en las redes sociales, cuestionaba si era correcto procesar por la muerte de un usuario a alguien que pidió específicamente fentanilo a su traficante. Citó un “agravio”, o un argumento, llamado “asunción de riesgo”. Hogan dijo que este agravio no existe en el derecho penal, pero que la gente podría “consciente o inconscientemente aplicarlo de todos modos”, haciendo más difícil un juicio con jurado.

Lee aceptó un acuerdo de culpabilidad por un cargo menor de homicidio involuntario.

Bethany Borges es vista en su trabajo en el restaurante Harvest Moon, en el centro de Modesto, en esta foto sin fecha.
Bethany Borges es vista en su trabajo en el restaurante Harvest Moon, en el centro de Modesto, en esta foto sin fecha.

En el caso de Keene, se le acusa de suministrar el fentanilo responsable de la muerte el 17 de agosto de Bethany Borges, de 24 años y vecina de Ceres. Los detalles del incidente no han sido revelados.

Hogan dijo que el caso de Keene es una acusación en la que “cree mucho”. La próxima comparecencia del acusado ante el tribunal es el 11 de diciembre.

“Por cada 50 casos como este que investigamos, tendremos suerte de encontrar uno en el que realmente podamos procesar, y no es porque la gente no lo esté intentando, es solo por lo difícil que es crear esa línea directa entre el traficante y la muerte”, dijo Hogan. “Es super, super difícil”.

El agente de la Policía de Modesto Mark Ulrich
El agente de la Policía de Modesto Mark Ulrich