Los progresistas encabezan su lista de propuestas para Biden con Warren y Sanders

Sydney Ember
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Marcha de manifestantes cerca de la Casa Blanca en Washington, el 5 de noviembre de 2020. (Amr Alfiky/The New York Times)
Marcha de manifestantes cerca de la Casa Blanca en Washington, el 5 de noviembre de 2020. (Amr Alfiky/The New York Times)

El miércoles, dos destacados grupos progresistas, Sunrise Movement y Justice Democrats, exhortaron al presidente electo Joe Biden para que nombrara en altos cargos del gobierno a algunos aliados como los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders, lo que fue visto como una señal de la campaña de la izquierda para ejercer presión en la agenda de Biden.

Los grupos también instaron a Biden para que convirtiera en una de sus prioridades la creación de un nuevo cargo especializado en el cambio climático subordinado de manera directa al presidente.

Las peticiones públicas de Sunrise Movement, un grupo de jóvenes activistas contra el cambio climático, y de Justice Democrats, una organización de base política que ayudó a la elección de personas como la representante Alexandra Ocasio-Cortez, señalan el inicio de las actividades de la izquierda para presionar a Biden con respecto a la conformación de su órgano ejecutivo y en las prioridades inmediatas de su gobierno.

Además, esta labor representa el final de una tregua entre Biden y los progresistas, quienes se unieron durante la campaña presidencial con la misión de derrotar al presidente Donald Trump, pero que tienen profundas diferencias ideológicas y generacionales.

Estas recomendaciones parecen extremadamente ambiciosas, y es muy probable que Biden, quien durante mucho tiempo ha sido un actor político moderado, no elija a muchas de las personas que le han propuesto, si es que elige a alguien. Tampoco es probable que algunas de las recomendaciones lleguen a buen fin con los dirigentes del Partido Demócrata si los nombramientos pusieran en riesgo algunos de los escaños en el Senado; Sanders y Warren vienen de estados gobernados por republicanos, y no se sabe quién ocuparía sus curules si quedaran vacantes.

Parece que la finalidad de esa campaña es transmitirle a Biden, y a los demócratas del Senado, el mensaje de que los grupos progresistas desean atraerlo hacia la izquierda, y que no se conformarán con nominados estrictamente moderados que hayan sido pensados para ganarse al senador Mitch McConnell, el líder de la mayoría, y a los republicanos.

Desde que el sábado fue declarado ganador de las elecciones, algunos grupos de activistas liberales ya le han advertido a Biden que no retroceda en su compromiso con las políticas progresistas. Además, como todavía no se sabe quién controlará el Senado, los progresistas se están enfocando en resolver cómo convencer a Biden para que promulgue políticas progresistas a través del órgano ejecutivo, mediante decretos y nombramientos de los dirigentes a puestos en los que realmente sean guardianes de las políticas.

“El presidente electo Biden debe aprovechar este momento histórico para mantener unido al partido y nombrar líderes progresistas que le ayuden a abrirle la puerta al gobierno demócrata más progresista desde hace generaciones”, señaló en un comunicado Alexandra Rojas, directora ejecutiva de Justice Democrats.

La lista de recomendados para trece puestos gubernamentales decisivos incluye a aliados progresistas muy conocidos, algunos de los cuales muy probablemente serían más aceptables para los demócratas de todo el espectro.

No obstante, es seguro que algunas de las personas de la lista generen desconcierto en el ala moderada del partido.

Por ejemplo, entre los líderes que estos grupos proponen se encuentra Warren como secretaria del Tesoro y Sanders como secretario del Trabajo; ambos son abanderados del movimiento progresista cuyas políticas son consideradas por algunos demócratas como demasiado extremas.

Se sabe que los puestos les interesan tanto a Warren como a Sanders. Pero sería complicado asignarlos a altos puestos gubernamentales por el hecho de que los estados que representan, Massachusetts y Vermont, están liderados por gobernadores republicanos, y los demócratas querrían asegurarse de que cualquier remplazo se una a ellos en un comité político con el fin de conservar intacto el equilibrio del Senado.

El mes pasado, el gobernador de Vermont, Phil Scott, afirmó que, si Sanders fuera elegido para el gabinete, para remplazarlo optaría por un independiente que hiciera alianza política con los demócratas. Y los progresistas han argumentado que la legislatura controlada por los demócratas en Massachusetts pudiera tratar de cambiar la ley estatal para garantizar que un demócrata remplace de manera provisional a Warren.

En la lista de este grupo también se encuentran:

— La representante por California, Barbara Lee, para secretaria de Estado

— Keith Ellison, fiscal general de Minnesota, para fiscal general

— La representante por Míchigan, Rashida Tlaib, una de las cuatro congresistas que conforman el grupo conocido como “el escuadrón”, para secretaria de Vivienda y Desarrollo Urbano

— La representante por Washington, Pramila Jayapal, copresidenta del Comité Progresista del Congreso, para secretaria de Salud y Servicios Humanos

— La representante por Nuevo México, Deb Haaland, para secretaria del Interior

— El representante por Illinois, Chuy García, para secretario de Transporte

— La representante por Maine, Chellie Pingree, para secretaria de Agricultura

— El economista Joseph Stiglitz para director del Consejo Nacional de Economía

— Darrick Hamilton, economista y director ejecutivo del Instituto Kirwan en la Universidad Estatal de Ohio, para presidente del Consejo de Asesores Económicos

— Mustafa Ali, vicepresidente de justicia ambiental, revitalización climática y comunitaria en la Federación Nacional de Vida Silvestre, para administrador de la Agencia de Protección Ambiental

Como parte de su lista de recomendaciones, Sunrise Movement y Justice Democrats también están exhortando a Biden a crear un cargo de la Casa Blanca para la Movilización Climática que coordine los trabajos relacionados con el cambio climático a nivel gubernamental, y a nombrar como su dirigente al gobernador de Washington, Jay Inslee, cuya campaña del año pasado a la presidencia se enfocó en el cambio climático; a considerar a Gina McCarthy, administradora de la Agencia de Protección Ambiental en el gobierno del presidente Barack Obama; o a John Podesta, fundador del Centro para el Progreso de Estados Unidos, quien fungió como asesor de Obama en los temas del cambio climático. Las propuestas a los cargos forman parte de un amplio conjunto de recomendaciones que los equipos de trabajo de Biden y Sanders presentaron el verano con el fin de desarrollar políticas conjuntas.

Además de sus principales opciones para cada puesto de alto nivel, los grupos también ofrecieron otras alternativas, las cuales incluyen a Sarah Bloom Raskin, quien fue subsecretaria del Tesoro en el gobierno de Obama, para secretaria del Tesoro; al senador por Nueva Jersey, Cory Booker, para secretario de Agricultura; a Sara Nelson, presidenta de la Asociación de Auxiliares de Vuelo, para secretaria de Transporte; y al representante Ro Khanna para secretario de Estado.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company