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Programa Mundial de Alimentos anuncia ayuda para 3 millones de etíopes. Millones más necesitan ayuda

Una mujer etíope recoge porciones de chícharos amarillos para asignarlos a las familias después de ser distribuidos por la Sociedad de Socorro de Tigray en la ciudad de Agula, en la región de Tigray, en el norte de Etiopía, el 8 de mayo de 2021. (AP Foto/Ben Curtis, Archivo)

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas anunció que incrementaría su ayuda a 3 millones de etíopes afectados por el cambio climático y el conflicto en las próximas semanas, la mitad de las personas a las que asistía en el país oriental africano antes de que la agencia suspendiera de forma prolongada su labor el año pasado.

El PMA dijo que “trabaja ahora a ritmo para entregar asistencia alimentaria a hasta 3 millones” de personas en las regiones etíopes de Tigray, Afar, Amhara y Somali. La agencia “está extremadamente preocupada por el deterioro de la seguridad alimentaria en el norte de Etiopía, donde muchos ya enfrentan un hambre severa”, dijo Chris Nikoi, su responsable en Etiopía, en un comunicado publicado el martes.

Naciones Unidas y Estados Unidos detuvieron la ayuda alimentaria a la región de Tigray en marzo de 2023 debido a un gran programa de las autoridades etíopes para robar las entregas humanitarias de grano. La pausa se amplió al resto del país en junio cuando se concluyó que el fenómeno era nacional.

Estados Unidos y la ONU reanudaron después las entregas, pero en menor escala.

Antes de la suspensión, el PMA ayudaba a alimentar a 6 millones de etíopes. Ahora tiene previsto llegar al 40% de los 7,2 millones de personas que enfrentan una inseguridad grave y sólo “si hay recursos disponibles”. El resto serán asistidos por el gobierno y otras agencias de ayuda, señaló el organismo.

El PMA sufre un déficit global de financiamiento al mismo tiempo que se dispara la demanda. La agencia dice tener “reservas limitadas de comida” en Etiopía y que necesita con urgencia 142 millones de dólares para sus operaciones. Sin esos fondos, la agencia se verá obligada a suspender la distribución de ayuda a casi un millón de refugiados extranjeros en abril, advirtió.

El país se ha visto castigado por la sequía y varios conflictos internos que han llevado el hambre a millones de personas.

The Associated Press reportó la semana pasada que la ayuda estaba tardando en llegar a los necesitados tras el levantamiento de la suspensión. De las 3,2 personas objetivo de la ayuda de agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales en Tigray el mes pasado, apenas el 14% había recibido algo para el 21 de enero.

El defensor federal del pueblo en Etiopía ha confirmado cientos de muertes recientes por hambre en Tigray, donde las autoridades locales han advertido de una “hambruna en desarrollo”.

Según el sistema de alerta temprana para Etiopía, financiado por Estados Unidos, es probable que la sequía suma partes del sur del país en niveles graves o catastróficos de hambre entre ahora y mayo.

El gobierno etíope insiste en que está gestionando la crisis. El primer ministro, Abiy Ahmed, dijo a los legisladores el martes que “por ahora no se han reportado muertes atribuidas al hambre” en Tigray y que se había enviado ayuda para alimentar a los hambrientos.

Un comité de la ONU acusó antes a su gobierno de emplear el hambre como arma contra Tigray durante una guerra civil de dos años con las fuerzas de la región, que terminó en noviembre de 2022. Las autoridades etíopes negaron la acusación.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) otorgó el mes pasado su máximo galardón a Abiy por alcanzar la seguridad alimentaria y señaló una iniciativa del primer ministro para impulsar la producción de trigo. Human Rights Watch criticó el reconocimiento, que según dijo “ignora los abusos durante la guerra” por parte de fuerzas etíopes y sus aliados, que “saquearon y atacaron los sistemas alimentarios”.