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El príncipe Guillermo agradece mensajes de apoyo para el rey Carlos y la princesa de Gales

LONDRES (AP) — El príncipe Guillermo regresó a sus deberes reales el miércoles por primera vez desde que su padre, el rey Carlos III, anunció su diagnóstico de cáncer y su esposa, Catalina, fue hospitalizada por una cirugía abdominal.

Al hablar por primera vez en público sobre los problemas de salud de su familia, el heredero al trono, de 41 años, agradeció los “amables mensajes de apoyo” en una cena de gala benéfica. Previamente en el día, realizó una ceremonia de investidura en el Castillo de Windsor.

“Me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecer los amables mensajes de apoyo para Catalina y a mi padre, especialmente en los últimos días”, dijo Guillermo en la cena de gala de la organización benéfica Air Ambulance Charity de Londres. “Significa mucho para todos nosotros”.

“Es justo decir que las últimas semanas han tenido un enfoque más bien médico, así que pensé en venir a una gala de Air Ambulance Charity para alejarme de todo”, agregó bromeando.

El integrante de la familia real, que se desempeñó como piloto de helicóptero de ambulancia aérea como las que gestiona Air Ambulance, compartió en la cena con otros pilotos y conversó con invitados, incluido el astro de Hollywood Tom Cruise.

Guillermo se alejó temporalmente de sus deberes públicos el mes pasado para ayudar a cuidar a Catalina y sus hijos después de su operación por una afección no revelada. No se espera que la princesa de Gales, conocida antes como Kate Middleton, reanude sus funciones públicas hasta abril.

El diagnóstico de cáncer de Carlos a principios de esta semana ha ejercido una presión adicional sobre la familia real, ya que el rey suspendió sus apariciones públicas para centrarse en su tratamiento y recuperación. Mientras recibe tratamiento para una forma no especificada de cáncer, Carlos continuará realizando algunas de sus funciones, como revisar y firmar documentos estatales.

“Su ausencia está ejerciendo mucha presión sobre los otros miembros de la familia real, que ciertamente están a la altura”, dijo Sally Bedell Smith, autora de “Prince Charles: The Passions and Paradoxes of an Improbable Life” (El príncipe Carlos: las pasiones y paradojas de una vida improbable). “Y tener a una de las grandes estrellas de la familia real, la princesa de Gales, en recuperación de una cirugía” magnifica esas tensiones.

La oficina del primer ministro Rishi Sunak en Downing Street dijo que realizará su audiencia semanal con el rey vía telefónica después del diagnóstico y espera desearle una pronta recuperación.

La enfermedad de Carlos llega en un momento incómodo para la Casa de Windsor.

El rey, que ascendió al trono hace apenas 17 meses, se ha comprometido a reducir el costo de la monarquía, en parte manteniendo a raya el número de “miembros de la realeza en función” cuyos deberes públicos son financiados por fondos de los contribuyentes.

Pero con dos de los miembros más visibles de la familia enfermos, será más difícil mantenerse al día.

Además de la pompa y la ceremonia ampliamente publicitadas de las procesiones reales y las visitas de estado, los Windsor asisten a cientos de eventos poco conocidos cada año para reconocer los logros de la población en general y conmemorar logros locales como la inauguración de bibliotecas y centros comunitarios. Cientos de organizaciones benéficas aprecian las visitas de miembros de la realeza, pues dan visibilidad y credibilidad a su buen desempeño entre posibles donantes.

El rey de 75 años fue visto en público por primera vez desde su diagnóstico de cáncer cuando salió de sus oficinas en Clarence House el martes después de una breve reunión con su hijo menor, el príncipe Enrique.

Enrique llegó a Londres desde California menos de 24 horas después de que el Palacio de Buckingham anunciara el diagnóstico de cáncer del rey. La reunión ha generado esperanzas de que el par pueda reparar su problemática relación, fracturada después de que Enrique criticara públicamente a la familia real por actitudes racistas y se quejara de la forma en que su esposa birracial estadounidense, la ex actriz Meghan Markle, fue tratada por funcionarios del palacio.

Enrique y Meghan, que alguna vez fueron considerados como las estrellas de la familia real que podrían ayudar a los Windsor a conectarse con una generación más joven, renunciaron a sus deberes reales en 2020 y viven en California.