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Las razones que han convertido a Ohio en el barómetro de Estados Unidos y que permiten a Trump mantener la esperanza

Aunque solo es uno más de los 50 estados que componen Estados Unidos, cada vez que hay elecciones presidenciales en el país todo el mundo observa atentamente lo que hace Ohio. Cuenta con apenas 18 votos electorales (de los 270 que son necesarios para acceder a la Casa Blanca), pero se ha ganado la fama durante décadas de ser el barómetro estadounidense. Como se dice tradicionalmente en el país, “Como va Ohio, va la nación”.

Ohio se sitúa al noreste de Estados Unidos y cuenta con un registro increíble. Desde 1900 ha servido como termómetro electoral. Quien ganó en este estado industrial fue presidente en 28 de los últimos 30 comicios. De hecho, Donald Trump se llevó la victoria en 2016 ante Hillary Clinton y ahora se aferra también a Ohio para poder mantenerse en el poder. Y es que ningún conservador ha sido capaz de llegar a la Casa Blanca sin obtener los votos de este estado clave que ha servido en varias ocasiones para desempatar una contienda igualada.

Ohio suele ser un estado clave en las elecciones de Estados Unidos. (AP Photo/Tony Dejak)
Ohio suele ser un estado clave en las elecciones de Estados Unidos. (AP Photo/Tony Dejak)

La diversidad es la principal razón que explica la importancia de Ohio. Durante los dos últimos siglos se ha convertido en un mosaico de culturas y personas que le dan al lugar un carácter único en el país y que sirve perfectamente como un reflejo social del país entero. Conviene recordar que el estado se formó con grupos de las Trece Colonias británicas que existían a los que se unieron con el paso de los años inmigrantes llegados de todos los lugares del país y de Europa. También se produjo el crecimiento de la población negra. Fruto de estos cambios sociales se ha constituido un estado en el que se ve reflejado todo el país, con sus equilibrios bien marcados.

Tal y como señala Kyle Kondik en su libro ‘El barómetro. Por qué Ohio elige al presidente’, la demografía de Ohio representa a la nación, por lo que es un estado muy codiciado no solo para los políticos, sino también para las empresas. Si un producto no funciona allí, es difícil que funcione en el resto del país.

Los republicanos tienen su base de votos en el sur del estado, especialmente en las áreas rurales y en los condados de la región de los Apalaches, mientras que los demócratas suelen tener más éxito en el condado de Cuyahoga, donde se encuentra la importante ciudad de Cleveland.

Pese a que tradicionalmente ha votado más republicano (18 veces frente a 12 en los últimos 30 comicios), también ha sido fundamental en algunas victorias demócratas. Por ejemplo, Obama ganó en dos elecciones seguidas gracias a sus buenos resultados en Columbus, la capital y ciudad más poblada.

Solo dos fallos en 120 años

Desde 1900 Ohio solo falló en dos ocasiones en su pronóstico electoral. Ambas ocurrieron hace más de medio siglo. La primera fue en 1944 cuando el estado votó por el republicano Thomas Dewey en lugar de por el cuarto mandato de Franklin Delano Roosevelt.

Es interesante señalar que en sus tres anteriores victorias (1932, 1936 y 1940), el candidato demócrata sí que fue la elección de Ohio. Un factor que pudo inclinar la balanza de la decisión fue que John Bricker, que era originario de Ohio y que era el actual gobernador, era el candidato a vicepresidente de Dewey.

Ohio apostó en 1944 por Thomas Dewey en lugar de por Franklin Delano Roosevelt. (Photo by: Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images)
Ohio apostó en 1944 por Thomas Dewey en lugar de por Franklin Delano Roosevelt. (Photo by: Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images)

La segunda ocasión en la que Ohio no eligió al siguiente inquilino de la Casa Blanca fue en 1960, cuando su población apostó por el republicano Richard Nixon en lugar de por el demócrata John Fitzgerald Kennedy. Entonces el voto estuvo muy polarizado y aunque Kennedy obtuvo los delegados electorales de forma holgada (303 frente a 219), solo hubo 100.000 votos de diferencia entre los candidatos.

¿La tabla de salvación de Trump?

Este 2020 Ohio vuelve a presentarse como un estado fundamental para obtener las llaves de la Casa Blanca. Trump necesita ganar en este lugar tan disputado para revalidar su mandato y de momento las encuestas le hacen mantener el optimismo.

Si bien es cierto que los sondeos a nivel nacional le siguen dando una ventaja clara a Biden, la realidad es que Ohio está mucho más igualado. Observando las encuestas de los últimos meses se aprecia que ambos candidatos están prácticamente empatados y que las diferencias entre ambos son mínimas.

La última, del 17 de septiembre, apunta a una victoria del actual inquilino de la Casa Blanca por tres puntos (48% frente a 45%). Sin embargo, si retrocedemos hasta el 7 de septiembre, el dominador es Biden por cuatro puntos (51% frente a 47%).

En los últimos meses el demócrata y el republicano se han ido alternando en las preferencias de los ciudadanos, por lo que se puede afirmar sin duda que es un estado en disputa que puede resultar clave en el conteo final.

El hecho además de que Trump ya ganara en 2016 y de que Obama tuviera tanto éxito en los dos comicios anteriores (con Biden en la papeleta como vicepresidente) hace difícil predecir qué ocurrirá con Ohio.

Está por ver si este estado vuelve a convertirse en árbitro de las elecciones y quién se termina imponiendo. Lo que parece claro es que estos datos apuntan a que la contienda será igualada y le abren una nueva ventana de esperanza a Trump en su intento por remontar la desventaja con Biden.

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