Por qué la iglesia mormona ha vuelto a cambiar su nombre

Cada vez son más los mensajes “divinos” que le llegan al pastor Russell M. Nelson, presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sorprendentemente para muchos, una de estas revelaciones que caracterizan a su iglesia consistió en que debe cambiarse el nombre y no llamarla más como la conocemos casi todos: iglesia mormona.

El apodo de “mormón” ha sido utilizado desde el siglo XIX, pero ahora, Russell dice que recibió la revelación de que debe abandonarlo y regresar a su nombre original.

El presidente de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, Russell M. Nelson, durante una conferencia en la ciudad de Salt Lake.  (Foto: The Associated Press)

Esta religión cree en las revelaciones continuas y está abierta a que sus líderes aporten nuevas visiones: ellos son considerados como “profetas, videntes y reveladores”.

Según CNN, los líderes religiosos aseguran que la palabra “mormón” se refiere a un poeta que tiene un rol fundamental. Sin embargo, Nelson ha dicho que ese apodo ofende a Dios y es “una gran victoria para Satanás”.

Esta idea había sido expuesta en los años 90, pero no tuvo aceptación por parte de los líderes.

“Dios puede tener diferentes propósitos para la iglesia en diferentes momentos. Eso se ha convertido en la idea de que la iglesia puede cambiar”, dijo el portavoz de la iglesia Eric Hawkins, quien además resaltó que el profeta más importante es el profeta viviente, un viejo dicho de la religión.

Nelson, de 94 años, a diferencia de otros presidentes de la iglesia, ha hablado abiertamente sobre sus comunicaciones divinas, las que han tenido un impacto grande para la comunidad de mormones que tiene cerca de 16.6 millones de miembros.

El milagro -asegura- suele ocurrir mayormente en el silencio de la noche, cuando se sienta en el borde de su cama junto a una libreta y un lápiz para anotar las indicaciones.

“El Señor me ha dado instrucciones detalladas de un proceso que debo seguir”, le dice Nelson a su esposa Wendy, quien muchas veces ha tenido que abandonar la habitación cuando ocurren estas revelaciones.

“El Señor me recordó la importancia del nombre que decretó para su iglesia”, dijo Nelson, quien fue también un reconocido cirujano que realizó la primera operación a corazón abierto de Utah. En ese entonces, también había dicho que el bisturí había sido guiado por Dios.

En función de esto, la iglesia ha renombrado desde su sitio web hasta su famoso Coro del Tabernáculo Mormón y varios líderes están presionando a los medios de comunicación para que dejen de referirse a ellos con este término.

“Esto forma parte de una tentativa más amplia para reflejar el nombre completo de la religión y expresar de mejor manera el compromiso de seguir a Jesucristo”, explicaba la página web.

Muchos de sus miembros apoyan el cambio.

“El presidente Nelson está más dispuesto y probablemente más obligado a hacer valer su autoridad reveladora. Obligado porque está haciendo muchos cambios y porque la iglesia ha hecho frente a tanto rechazo”, explicó Kathleen Flake, experta de la Universidad de Virginia.

Sin embargo, también ha habido malestar por el uso de autoridad de Nelson porque su guía deja poco espacio para los mormones más jóvenes que tienen preocupaciones profundas sobre religión, y además se contrapone con la creencia social de que las profecías han quedado en el pasado.

Por ejemplo, el Papa Francisco de la iglesia Católica ha hablado solo de “discernir” la voluntad de Dios, sin dejar lugar para las revelaciones.

Nelson ha tomado grandes decisiones para sus fieles. Bajo su liderazgo la iglesia ha tenido cambios como la disminución de una hora en las reuniones dominicales, el fin de la relación de la iglesia con los Boy Scouts y hasta permitir que los misioneros tengan contacto con sus familias más a menudo.

Las profecías y su trascendencia dentro del círculo religioso han tenido impacto desde la época de José Smith, fundador del movimiento de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Smith, tras notar que varios mormones afirmaban haber tenido autorización divina para opinar sobre lo que creían de la iglesia, terminó con el conflicto y estableció que solo los líderes más altos podían hablar por la iglesia. Esa restricción está vigente en la actualidad.